Justicia y bien común

“Mirar la paja en el ojo ajeno”

Por Juan Tómas Taveras

Mientras exista la irresponsabilidad en los principales actores que están al frente de las diferentes instituciones de nuestro sistema de justicia, se abre el mayor estímulo y promoción a la corrupción y la impunidad, lo que pone en riesgo cada vez más nuestra débil institucionalidad democrática. Sin justicia no hay lugar para la democracia ni es posible garantizar nuestra condición constitucional de “Estado social y democrático de derecho”.

En estos momentos se debate el deterioro de la justicia y el Ministerio Público  que se agrava con la renuncia de los más preparados y honestos de la mayoría de los defensores públicos, fiscales y numerosos jueces a causa de los bajos salarios, las pocas opciones de ingresos económicos y el derrotero ético, que se empeora con las promociones y los ascensos sin tomarse en cuenta muchas veces el escalafón, ni los méritos profesionales y el desempeño laboral; prevaleciendo sólo las prácticas corruptas, la enllavadura y el cabildeo político, lo que pone entre dicho el sistema judicial dominicano y su futuro.

Así mismo esta situación dificulta el trabajo de la Policía frente al crimen y la inseguridad como parte del sistema de justicia y actor de fuerza de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley.

Esta denuncia por algunos de los jueces renunciantes y sobre lo que afirmó este martes el abogado Anselmo Muñiz, vocero de la Red Acción Política (RAP), “que las carreras truncadas corresponde a magistrados de alto prestigio, experiencia y que eran identificados como personas con criterio independiente, dado que solo son ascendidos quienes merezcan la confianza de Mariano Germán y de Leonel Fernández”

Sumado a este derrotero de nuestro sistema de justicia  explota el supuesto allanamiento en el residencial La Multa III, Sosúa, Puerto Plata, donde se produjo la pérdida de joyas, objetos diversos y presuntamente dinero, equivalente a millones de pesos, que en mi análisis, el mismo fue un atraco vil por parte de los policías y los fiscales actuantes, estimulados por uno de los alemanes y apoyado por la fiscalía de Puerto Plata.

Cabe citar: “Mirar la paja en el ojo ajeno o lavarse las manos como Pilato” con referencia a lo dicho por el procurador general de la República, Francisco Domínguez Brito, al hacer un llamado de atención: “Lo que sí yo digo, es que sea 10 pesos ó 50 millones, ningún policía tiene derecho a coger un reloj y metérselo en el bolsillo y a coger bienes.” “Esa es una cultura que tiene que desaparecer”, “Si hubo un coronel que no tomó las decisiones de ese tipo, tiene que ser sancionado, pero no solamente en ese caso, en todos los demás casos que eso pueda suceder”.

Me alegraría que nuestro procurador incluyera a los fiscales dentro de su arenga a los policías, ellos no son los únicos malos de la película, si fue un desliz, le invito a rectificar y asumir su responsabilidad frente a los malos y corruptos procuradores adjuntos y fiscales que son sus subordinados. Depure sus recursos humanos, que en nombre de la política y los partidos son capaces de todo, ellos no son angelitos.

Debemos recordar al procurador Domínguez Brito que él no actuó ni ha actuado en consecuencia contras sus fiscales y que él se prestó a hacerle el juego a este atraco, en rueda de prensa realizada en Puerto Plata hace unos diez meses. No reconoce que recientemente las investigaciones que están aclarando este vergonzoso caso, las hizo la policía a solicitud del gobierno alemán; ya la policía ha aceptado su responsabilidad y sancionado sus policías; el Jefe de la Policía ha actuado con más honestidad. Cabe preguntarse señor Domínguez Brito, ¿cuándo actuará usted frente a sus fiscales, ellos también son culpables?  Predique con el ejemplo, deje de “Ver la paja en el ojo ajeno y lavarse las manos como Pilato.

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