Cruda realidad de un “Viajero Frecuente Racional”

¡Preguntas abiertas!

¿Le tienes miedo a la obscuridad?

¿Le tienes miedo a las arañas?

¿Le tienes miedo a las alturas?

¿Le tienes miedo a los aviones?

Independientemente de que a todas respondiste que “si”, o solamente a una de ellas, creo que con el presente artículo podrás identificarte conmigo, y darte cuenta que los miedos -en la mayoría de los casos- son 100% absurdos, descabellados, disparatados e ilógicos, pero existentes.

Desde que tengo uso de razón, le he tenido pánico a los aviones y, de igual forma, desde que tengo uso de razón, una de mi actividades preferidas es viajar.

¡Una seria contradicción! Pero una realidad con la que he tenido que vivir desde hace ya muchos años.

Mi disgusto por viajar me ha llevado a investigar todo sobre el funcionamiento de los aviones y estadísticas sobre accidentes aéreos, al igual que casos específicos que dejaron huella en la industria aeronáutica, específicamente, en lo que toca a la aviación comercial.

JAMÁS he dejado de viajar por mi miedo a los aviones, ya que el día en que lo deje de hacer, será el día en que el miedo me habrá derrotado y eso no lo puedo permitir.

En este tipo de temas, todo el mundo es experto y/o psicólogo… La típica frase es “volar es la forma más segura de viajar”.

Dicha frase la ha escuchado no menos de un millón de veces, a lo que siempre respondo “Claro, volar es más seguro que ir en coche, pero en un coche es más fácil sobrevivir a un accidente que en un avión”.

Normalmente, después de decir eso, ya no obtengo muchas respuestas, ya que es completa y absolutamente indiscutible de que es más fácil sobrevivir un accidente terrestre que uno aéreo.

Pero, la frase de que volar es la forma más segura de viajar es completa y absolutamente correcta.

¡Pensemos!

Más de 93,000 vuelos diarios desde 9,000 aeropuertos de todo el mundo, con una cantidad mínima de 8,000 y máxima de 13,000 aviones en el aire en cualquier momento del día.

La cifra más común sobre la probabilidad de morir en un accidente aérea es de 1 en 20,000, de por vida, lo que significa que no es que en cada viaje uno tenga 1 en 20,000 de caerse.

Dicha cifra no nos dice mucho por si sola, pero quizás pueda decirnos algo si la comparamos con otras probabilidades:

–          La probabilidad de morir como consecuencia de un accidente automovilístico es 1 en 100.

–          La probabilidad de morir de una caída accidental es de 1 en 246.

–          La probabilidad de morir como consecuencia de un disparo por arma de fuego es de 1 en 325.

Como pueden ver, es más fácil morir por una caída accidental, en un accidente automovilísticos o por que alguien te dispare con una arma de fuego, que morir en un accidente aéreo.

Como ya había mencionado y como lo he demostrado con las cifras proporcionadas, la probabilidad de ser victima de un accidente aéreo es mínima, pero eso no me ha ayudado a controlar mi miedo para con los aviones.

¿En que radica mi miedo por los aviones?

¡A ciencia cierta, no sé! Pero comienzo a pensar que es una relación entre la turbulencia y el no poder bajarme del avión cuando yo quiera o cuando me siento incómodo, a diferencia de un vehículo en donde es tan fácil como detener el carro y bajarte de el.

¿Así de sencillo?

¡Si!

Es muy irónico pensar que fue hasta hace relativamente poco que me percaté de esta realidad, del origen/procedencia de mi miedo para con los aviones.

Lo que si me queda claro es que no estoy solo en el mundo… Sé que hay más personas de lo que nos imaginamos que le tienen miedo a los aviones…

Es más, estoy seguro que todos, absolutamente todos tenemos al menos a un conocido con miedo a volar.

¿Entonces?

Si sé que es MUY MUY MUY poco probable morir en un accidente aéreo, ¿Porqué le sigo teniendo pánico a volar?

¡Es más!

¿Porqué cuando me subo a un avión y la turbulencia comienza, estoy total y absolutamente seguro de que me voy a morir?

¡No sé!

Por algo mi miedo es absurdo, descabellado, disparatado e ilógico… Como gran parte de todo en el mundo a lo que no le encontramos explicación pero que de una u otra forma nos afecta.

Por ejemplo, nadie nunca ha podido comprar haber visto un fantasma, pero la cantidad de personas que aseguran que estos fenómenos existen sobrepasa lo absurdo.

Entonces ¿Cómo se le puede tener miedo a algo que sabes que no existe?

De igual forma, hay quienes (como yo) le tenemos pánico a los ratones, siendo esto algo verdaderamente absurdo, ya que dichos animales -además de ser muy pequeños- son prácticamente inofensivos, mismos que se asustan más por nuestra presencia que nosotros por la de ellos.

¡Es inexplicable! Pero no hay duda de que pocas fuerzas más grandes e irracionales que aquellas motivadas por el miedo, como el miedo a la obscuridad… otro ejemplo total y absolutamente irracional.

Es importante mencionar que mi miedo a los aviones NO tiene NINGÚNA relación con actos de terrorismo.

¡En lo absoluto!

De lo contrario, mi miedo tuviera una explicación lógica y racional pero, INSISTO, mi miedo a los aviones es descabellado, disparatado e ilógico… No tiene explicación, no tiene comienzo y espero -de todo corazón- que tenga un fin porque viajar -para mi- es uno de los grandes placeres de la vida, pero cada vez que lo hago sufro un desgaste impresionante, sin contar el que sufren aquellas personas que viajan conmigo que tienen que andar aguantando mis reacciones de loco, literalmente.

Espero llegue el día en que subirme a un avión sea -literalmente- pasear por los cielos, y no por el infierno de Dante Alighieri, descrito en La Divina Comedia.

@RaulBaz

PD.

Una parte importante del presente artículo fue escrito en un vuelo de Panamá a Ciudad de México, por lo que ruego/pido disculpas por cualquier idea absurda, descabellada, disparatada e ilógica que pudiera manifestar en el artículo que acaban de leer.