Es difícil tapar el sol con un dedo o con muchos dedos, pero hay quienes lo intentan, claro, sin éxito. Después que se propagara, la situación lastimera en que ha dejado Leonel Fernández las cuentas públicas al Presidente Danilo Medina, el ex presidente y candidato presidencial ya en campaña para el 2016, declaró que él había dejado una situación excelente, y que si había problemas de déficit la causa principal era debida a la crisis dejada por Hipólito Mejía en el ¡2003!

Los políticos son capaces de cualquier cosa para huir de la realidad y para construirse un argumentario que les venga bien para justificar sus acciones, pero el señor Fernández Reyna, se ha tragado con sus palabras un elefante y ni siquiera ha eructado. Dice ahora lo contrario de lo que dijo hace unos meses, cuando alababa el progreso logrado en sus últimos años de Gobierno.

Hace apenas unos siete meses atrás estábamos en una República Dominicana casi idílica, según dijo al país el 27 de febrero de 2012, con un progreso económico jamás alcanzado. ¿Cómo es que ahora  ese progreso se transforma en un déficit de más de 180 mil millones de pesos, casi el 9% del PIB, y el causante hay que buscarlo ocho años atrás?

Uno tiene que interpretar esa intervención de Leonel Fernández como una directriz política a sus huestes. No me critiquéis. Yo no cometo errores. Los éxitos son solo míos, los fallos de terceros…En este caso el PRD es el chivo expiatorio, por muy lejanos que suenen esos tambores, y por muy traído por los pelos que esté ese sofisma, para consumo de zombis vivientes o para débiles mentales. Pero espero que la mayoría del país no se trague esa rueda de molino.

Y quien de seguro no podrá tragársela será el actual Gobierno de Danilo Medina. Es él quien deberá recaudar, ordenar las cuentas y tratar de hacer frente, con migajas, al carnaval de despilfarro de dinero público de Leonel Fernández y sus adláteres, por cierto, una gran parte de ellos, por desgracia, formando la mayoría de los ministros del Gobierno Dominicano.

De ahí que nos encontremos que hoy el más firme defensor de la reforma fiscal sea Leonel Fernández. Clama que se haga, que se lleve a efecto, ya que si se hace de esta manera que se anuncia, le sería rentable –así lo piensa, tal vez-, de dos maneras: 1) Por un lado, el coste político del descontento lo asume Danilo Medina y sus seguidores fieles, y, 2) si se ejecuta y se logra aumentar el ingreso público sin disparar el gasto, él encontraría en el 2016 unas cuentas públicas saneadas, incluso podría anunciar en un momento de su campaña que va a quitar algunos de los impuestos más impopulares, y  todo eso sería para él, beneficio neto. ¡Pobre Danilo!, tan lejos de Dios y tan cerca de Leonel Fernández y sus  secuaces.