Este año, en la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo, hubo, como cada año, infinitas actividades interesantes: conversatorios, presentaciones de libros, talleres, conciertos, en fin, momentos maravillosos creados y diseñados para que el país completo viva, respire y coma cultura. Que si bien, alguno aun no lo sabe, llega a nosotros a través de los libros.
Tuve el inmenso placer de participar en tres distintas ocasiones, en diferentes pabellones. De conocer a personas que se dedican al ejercicio de la escritura, de compartir con entrañables amigos. Los pabellones que visité, fueron espacios de una organización impecable gracias a sus gestores, los tres con una arquitectura sencilla, pero a la vez elegante y justa para sus necesidades, a diferencia del pabellón de educación, que en realidad fue un exceso de derroche sin sentido por parte de ese ministerio. En dichas actividades, una porción de los visitantes de la feria nos regocijó con su placentera e interesada atención.
Desde mi humilde punto de vista, a gran escala, también haciendo un zoom a varias áreas en específico, estuvo muy bien. Felicito a los organizadores y al Ministerio de Cultura, por el empeño que ponen en esta feria que es de todos.
Ahora vamos a tratar de proponer un manual útil que se llame “Para ir a la Feria” el cual podrá ser utilizado en los próximos años. Veamos:
A la feria no se va solamente a comprar libros, esto para los que usan esta razón para no ir. Tome el itinerario de actividades e investigue lo que sucede ese día. El mismo, estaba en cualquier esquina y lo publicaron un millón de veces. No vaya a la feria a pasear, vaya con un objetivo y nútrase de él.
A la feria no se va a comer. Claro, que si tiene hambre, o le toca el horario de comida estando allí, puede aprovechar las zonas de alimentación. Pero no vaya porque los combos son baratos. Vaya con la intención de salir de allí un poco más culto, no con dos libras de más. Entiendo que para los próximos años, deben contemplar el prohibir precios en especiales. O hacer a la vez, una feria de “fastfood” en otro lugar y al mismo tiempo, para los que van solo a aprovechar los precios de comida tengan a donde ir, que no sea a la feria.
Vaya con ropa adecuada, sin carteras vistosas, no lleve mucho dinero, no hable por el celular en cualquier lugar. Debe cuidarse y estar alerta siempre. Esos momentos donde la gente está en pleno disfrute, son los que los ladronzuelos aprovechan para ejercer su labor. Evítese la galleta que acompaña el robo de un celular.
Si tiene un vehículo privado, utilice transporte público. No hay parqueo, no force la jugada. Pero vaya.
Lleve a su familia completa. Lleve a los niños a las actividades de los pabellones dedicados a ellos u otras que entienda adecuadas. Apoyemos las cosas que se hace en favor de la cultura, con la única intención de hacernos una mejor nación.
Dese su baño de pueblo, apretújese en la fila de entrada, dele un boche a la doñita que se le metió en frente, grite “por eso es que estamos como estamos” y después, cuando vuelva a su casa recuerde, sonría y haga chistes al respecto. Es aquí donde vivimos, a esta isla nos enviaron por algún extraño motivo de la vida y es aquí donde se lleva a cabo nuestra feria.
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