Opinión

Manifiéstate por amor

Por Karen Barbeito Mejía

Hoy hablamos del amor a la patria, a la transparencia y a la democracia.

Pertenezco a la generación denominada ¨millennials¨, una generación calificada como jóvenes – adultos, conforme a las edades que envuelve esta categoría, una generación que ha afrontado las desventajas económicas que su país le ofrece, una generación que no se siente identificada con la política, con el sistema de cultura y es víctima de las míseras oportunidades que se encuentran en el territorio nacional. La mayoría de jóvenes de mi generación aspira a un futuro y a ciertas estabilidades económicas que, entre impuestos, el alto precio de medicinas, pago de seguros y combustible deja la piel de sus ingresos. Una generación que siente que el poder ejecutivo (el presidente) lo ha arropado todo de la manera más descarada. Otras generaciones, piensan igual, es cuestión de observar y sentarse hablar día tras día con la población para llegar a la conclusión que literalmente: ¨nuestro país es hermoso, pero el gobierno se lo está comiendo¨.

En las pasadas y no celebradas elecciones municipales que debieron celebrarse el día 16 del mes de febrero del presente año, las cuales fueron suspendidas por los fallos técnicos que presentaron los equipos comprados por el gobierno para el manejo y conteo automático de los votos, y ante la presencia de un discurso vacío por el presidente Medina que descaradamente degrada la importancia de información que deben de tener los dominicanos respecto a los acontecimientos ocurridos por las elecciones, provoca el sentimiento encontrado de todo aquel que inclusive no quería ejercer su derecho de sufragio.

No es culpa de un joven no sentirse identificado con ningún candidato político ante los ejemplos tan pocos admirables que como partido están acostumbrados a dar, a todos ustedes, les debe dar vergüenza que no puedan mantener el orden y prime la rivalidad porque ponen por encima sus intereses personales sobre los institucionales, ustedes que son los mayores, los que representan a cada persona en el país, son los responsables de todo este desastre.

No es culpa de un joven no tener las oportunidades de estudio, de cultura, de empleo y desarrollo en su país, sino, salgan a preguntarles a todos aquellos que viven en el extranjero las razones por las cuales salieron de su país a buscar el pan u oportunidades de crecimiento personal y profesional porque su país no les ofrece nada de eso. Pregúntele a todo el dominicano que vive dentro del territorio nacional sino vive aburrido de los malos servicios públicos: educación, salud, electricidad, agua, transito, vías públicas. Lo único que sirve aquí es el cobro compulsivo y muy organizado pago de impuestos y para el colmo de los colmos el Estado NO TE RETRIBUYE CON NADA.

¡Qué vergüenza da! Que el clientelismo y el nepotismo se utilicen en nuestro país para que los servidores públicos que prestan el servicio en nombre del Estado no estén preparados para orientar y facilitar las gestiones que se supone están a su cargo. Que personas no capacitadas y no debidamente preparadas son los que gozan del privilegio de estar representando a los dominicanos en el extranjero por la simple razón de estar vinculados a la política o tener familiares políticos. ¿Cómo se supone que el Estado dominicano puede velar por la efectividad de los servicios que ofrece a la sociedad como producto de sus obligaciones cuando no cuenta siquiera con un personal competente?

Vámonos al sector empresarial. La gente que trabaja duro y serio, no aquellos que tienen sus enllaves con el Estado, aquellos que tienen que reportarle al Estado y que el Estado se muere por conocer hasta el más mínimo bien que tiene tanto la empresa como la persona física para empezar a facturar de manera facilita. ¡Más bueno que es así!

¿Cómo se supone que motivan a las personas a formalizarse y a contribuir cuando no vemos las retribuciones mediante las garantías que el Estado les debe proveer? ¡No sean tan abusadores!

El descaro de todos ustedes: presidente, ministros, políticos, empresarios que se benefician del Estado, y todas las personas que sin merecerlo ostentan un cargo público o tienen una remuneración que no les corresponde es lo que ha provocado que la masa popular se manifieste, porque si se les olvida somos mayoría y la mayoría está harta de que todos ustedes hagan sin rendir cuentas de la manera que mejor les apetece y que nunca pase nada. Ahora vienen a distorsionar las cosas diciendo que esto es maniobra de la oposición.

Han despertado un monstruo que callaba o que dormía tranquilo arriba de la decepción, el disgusto, la depresión, la furia y la impotencia. Algo que siempre ha estado pero que permanecía en silencio. Algo que está dispuesto a provocar un cambio a tal magnitud que predica una enseñanza como ni el Estado dominicano la ha trabajado. Hasta donde sé, el Estado no ha educado a sus ciudadanos a mantener el orden y la limpieza en los diferentes sectores del país. Estas manifestaciones son organizadas, la gente agradece, pide el favor para cualquier cosa, se disculpa, bota su basura, regala agua y comida de manera desinteresada y sobretodo los une algo que a todos ustedes los corruptos les falta: AMOR SINCERO POR ESTA PATRIA.

Lo siento, pero es nuestra patria, nuestro país y nuestra Quisqueya y aquí no se hace lo que a ustedes les dé la gana.

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