El pasado sábado 30 de Junio se celebró el día del maestro en el país. No faltaron las condecoraciones, conmemoraciones y felicitaciones al personal docente del sistema educativo.

La duda sobre los motivos de celebración que tendría el magisterio dominicano proviene de la mirada a las condiciones del sistema educativo y sobre todo de los maestros y maestras de nuestro país.

¿Por qué no hay motivos para celebrar?

Los maestros y maestras que trabajan en los centros educativos públicos y privados de nuestro país viven en condiciones de pobreza y en algunos casos de pobreza extrema. No cuentan con un salario digno que supla las necesidades básicas para atender a su familia. En distintas comunidades visitadas observamos a maestros y maestras que residen en viviendas con paredes de madera y techo de zinc, pisos de cemento deteriorado y en algunos casos sin sanitarios o con letrinas.

Definitivamente el magisterio necesita ser dignificado como área profesional prioritaria y trascendental en términos del desarrollo humano en el país

Muchos/as maestros y maestras tienen que pedir "bola" o un "empujón" para transportarse hasta sus centros educativos en comunidades rurales y urbanas. Entre las 7:00 — 8:00 a.m. se puede observar en las carreteras, caminos y calles de distintos barrios y pueblos del interior del país a maestros y maestras pidiendo una bola porque no tienen como transportarse hasta los centros educativos. Esta situación está vinculada al bajo salario que perciben con el que no pueden cubrir los gastos diarios de transporte hasta los centros educativos y menos aún para comprar un vehículo.

Deterioro de las condiciones de salud física y mental de maestros y maestras. Las difíciles condiciones de trabajo de muchos/as docentes genera un proceso de deterioro físico y mental de maestros y maestras que viven en la incertidumbre frente a su seguridad social y de salud.

El seguro médico de los maestros y maestras presenta dificultades por los problemas administrativos ya conocidos que incluyen dificultades con en la cobertura y calidad de los servicios de salud. Son muchos los casos de maestros y maestras que se encuentran enfermos de cáncer, riñones o necesitan una cirugía y han tenido que valerse de la caridad pública para ser intervenido.

En los centros educativos se realizan recolectas entre docentes y comunidades para ayudar a maestros y maestras enfermos/as sin una garantía de un seguro médico que los ampare. Otros/as han muerto por falta de recursos para una diálisis o para una intervención quirúrgica de emergencia.

El drama de los/as maestros/as pensionados/as-jubilados/as. Las pensiones que reciben muchos/as maestros y maestras en nuestro país son vergonzantes. No son pocos los casos de maestros y maestras que reciben pensiones de menos de RD $ 5,000.00 y que viven en condiciones de miseria. Encontramos casos de maestros y maestras pensionados en distintas comunidades que necesitan tratamiento psiquiátrico porque han sufrido procesos de depresión aguda e intentos de suicidio, otros han degenerado en enfermedades mentales como esquizofrenia.

La ausencia de incentivos para maestros/as que trabajan en comunidades de difícil acceso. El personal docente que trabaja en comunidades rurales de difícil acceso específicamente montañas no reciben incentivos ni viáticos especiales, aún cuando muchas veces tienen que dormir en las comunidades porque no pueden movilizarse hacia sus lugares de residencia.

Tampoco existen en estas comunidades ni en otras programas que incentiven el reclutamiento de personal joven residente hacia la carrera magisterial.

Definitivamente el magisterio necesita ser dignificado como área profesional prioritaria y trascendental en términos del desarrollo humano en el país.

La educación de nuestras próximas generaciones debe estar en manos de personas que tengan una vida digna, con un nivel de empoderamiento y desarrollo humano que puedan ofrecer hacia sus estudiantes una educación de calidad desde condiciones objetivas y subjetivas de alta satisfacción y bienestar.

Un/a maestro/a no puede educar con esmero, con alta motivación y actualización permanente viviendo en la miseria.

Mientras la escuela dominicana siga inserta con todos sus actores en el ciclo de pobreza y no se cumpla con la ley de educación que asigna un 4% a educación, nuestro sistema educativo se mantendrá en la indigencia.

Este artículo fue originalmente publicado en el diario Hoy.