Opinión

Madres, alcohol y niños en colmadones

Mal ejemplo y de una segura formación enmarcada en un ambiente alienante y perverso. Es como decir, tener con ese modelo y ejemplo de vida para sus vástagos, cual si fuera una pura fábrica de delincuentes.

Por José Lino Martínez Reyes

Hace mucho tiempo que hemos venido notando un cambio de modelo social en la manera de algunas madres botar el " golpe".

Se trata de una significativa presencia de madres de niños y niñas resentinos que en medio de potes, bachatas , jookah y vaper se agolpan en los colmadones y otros lugares de expendios de bebidas alcólicas a despalotar frias y más frias.

Y en ese ambiente cabaretero y alienante para la formación de sus niños y niñas, muchas madres, mientras engullen alcohol y cervezas , sientan sus niños o niñas en sillas o en sus piernas a fin de embullarlos y tenerlos tranquilos para que no molesten, y para tal propósito, en efecto, les entregan sus celulares para que así les permitan concentrarse en sus cherchas y romerías.

Y con ese propósito entretienen sus vástagos permitiéndoles chatear las más obscuras y alienantes porquerías, y así en un ambiente de bachatas y reeguetones, de mensajería exóticas y de letras sucias, las criaturas pasan varias horas entre tufos a ron y cervezas, y de ñapa, absorviendo humos de todos los tipos, con olor a pases de drogas incluidas.

Según algunas de estas contertulias a las que hemos cuestionados sobre esa práctica, responden que son madres solteras, y que no tienen con quien dejar el niño o la niña en la casa, -a veces andan hasta con más de dos párvulos-.Y que para que no le vaya a pasar algo malo a su hijo, no le queda de otra que arrastrárselo para el colmadon, que ahí los hombres, a parte de brindarles las frias y sacarlas a bailar bachatas y Perico Ripi'o, les compran a sus hijos de todo. Es decir, papitas, dulces, golosinas y hasta leche para el biberon. Es decir, un corte parejo para que la enseñanza de sus hijos sea completa y pin pun igual a los jodedores y Piperos del mañana.

Sin embargo estas madres de tertulias en los colmadones, con sus hijos a cuestas, olvidan que les están haciendo el peor de los daños en estos escenarios, lo cual les impactan; en lo emocional, mal ejemplo y de una segura formación enmarcada en un ambiente alienante y perverso. Es como decir, tener con ese modelo y ejemplo de vida para sus vástagos, cual si fuera una pura fábrica de delincuentes.

Por lo tanto, nosotros como ciudadano, hacemos un llamado fervoroso a las autoridades a tomar control sobre estas prácticas, ilegales y alienantes, por demás, para los niños y niñas. Comportamiento este, y bien se sabe, que está prohibido por la ley de niños, niñas y adolescentes, tan siquiera mandar estos al colmado a comprar alcohol, cigarrillos y otras sustancias alucinógenas. Y más aún, sentarlos o tenerlos en el corazón del monstruo.

Resulta penoso que ante la mirada indiferentes de jueces y fiscales, el Estado Dominicano permita esta práctica de corrupción infantil y menores, que incluso están a expensas de pedófilos, muchas veces.

¡Al eliminar esa aberración e imponer la ley a un delito silente que socava las buenas prácticas de formación en valores de nuestros niños, se corrige un mal de fondo, ya que que esos mismos niños son los que luego juegan con los demás amiguitos en los barrios , conducta que, sin los demás ser víctimas directas de esas prácticas, como quiera se esparce a lo largo y ancho de la sociedad . Y en efecto se convierte en una conducta exportada para todos los hogares

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