Los nuevos tiempos son evidentemente una máquina demoledora, las nuevas generaciones ahora se les tilda de millennials, los menos jóvenes maduros se incorporan contagiados por la época y su filosofía de globalizacion.

Fukuyama intenta hacernos dueños del Fin de la Ideología, que trajo innumerables controversias en los círculos de intelectuales y dirigentes políticos del mundo.

Se derrumban, tesis, doctrinas, costumbres desfasadas y viejas tecnologías para darles pasos a las novedosas e innovadoras de la ciencia y a la montura de un conocimiento que se universaliza exponencialmente. Todo se descoconfigura y nada se atreve en proponerse intacto, permanente y sagrado.

Hay una data infinitamente ilimitada en micro tiempo para los internautas y cazadores de informaciones valiosas, pertinentes, especializadas o triviales; sin embargo, se carece de la capacidad interpretativa, heuristica o hermenéutica de grandes sectores de la población en los países y nos acompañan los llamados analfabetos digitales. Estos últimos tienen mayor tendencia a endiosar ciertas imágenes o ser cautivados por frases atractivas.

En la idea Popperiana ( Kal Popper) lanzada unas décadas atrás nos inducía a vivir en la libertad, trazando las líneas matrices en su genial obra: La Sociedad Abierta y sus Enemigos. A propósito de un Twiter enviado por el Presidente Abinader prohibiendo la colocación de su Foto en los Despachos porque es culto a la personalidad, y es una decisión de pensamiento político y moral que habla de la apertura democrática que inicia el País, clavando la idea de que el Presidente es un humano de carne y hueso.

El culto a la personalidad se ha expresado de mil maneras en diferentes sociedades y a lo largo de la historia, mereciendo estudios de filósofos, antropólogos y sociólogos de todas las corrientes del pensamiento. Consideran que es un lastre del primitivismo, los resabios de la magia, los mitos, creencias falsas e imposición de los monarcas y gobernantes para la perpetuación del poder personal, grupal o familiar sobre los gobernados.

El tuit del Presidente hizo caer de desencanto a muchos funcionarios que ya ordeñaban colgar tras ellos el cuadro pintoresco y elocuente, con banda terciada, del nuevo incumbente de la Presidencia.

Es un hecho histórico de dimensiones incalculables que remueven los cimientos mismos de cierta religiosidad, de creencias exageradas, de emociones desviadas y de costumbres y hábitos tradicionales tendentes a sacratizar los seres humanos con el peligro de autoritarismo y dictadura trasunta el culto a la personalidad.

El mismo Juan Pablo Duarte lo transfiguraron en un patriota cercano a Cristo: el "Cristo de la Libertad" en ensayo de un Expresidente, a tal punto que Juan Isidro Jiménez Grullon, investigador y catedrático escribió un trabajo titulado: "El Mito de los Padres de la Patria", que recibió las críticas más mordaces de muchos historiadores de entonces por haber desmitificados a nuestros fundadores en ciertos costados de sus perfiles aceptados históricamente por sus historiógrafos.

Todavía las sociedades aquí y acullá están infestadas de la ideología del culto a la personalidad, estudiado previo a la Revolución Soviética por el ideólogo y maestro de Lenin, Jorge Plejanov, en su Ensayo El Papel del Individuo en la Historia, que supo adelantarse a comprender en el fragor de las luchas políticas en Rusia, las actitudes, comportamientos y elogios de las masas a sus héroes. Lenin fue llevado su cuerpo a un grandilocuente Mausoleo, J. Stalin se apoderó de todo el poder e hizo desaparecer a sus contrincantes potenciales; la Revolución devino en Dictadura y el Comunismo término con un rostro amargo y cruel.

El afán autocrático no finaliza ahí, pues en un periodo de globalización y espacio cibernético, aún persisten gobernantes que promueven el bendito culto a la personalidad en Rusia, en Usa, Venezuela, Nicaragua, Turkmenistan, Corea del Norte; donde las imágenes grandilocuentes se posan vigilantes ante los visitantes para atemorizar a los observadores por cualquier "pecado político" que pudieran cometer en tierra ajena o paisano en su propio lar.

Ha sido una medida muy pertinente y con sentido de alejamiento al culto de la personalidad que indudablente gravitara en el proceso político y en la mentalidad de las nuevas generaciones dominicanas, desde los tiempos de Lilis, Trujillo, Balaguer, Leonel Fernández y los continuadores en la Jefatura del Estado heredada desde los tiempos coloniales, como era en la usanza de las sagradas Monarquías europeas, que dejaron su impronta en América.

El presente mandatario al no permitir Fotos suyas en los Despachos rompe con una centenaria tradición que no gustan a muchos y a ciertas instituciones que enarbolan las creencias de una ilusión óptica acerca de los acontecimientos históricos , producidos por entes al margen de los procesos económicos, políticos y sociales, en la concepción del individuo como forjador del hecho histórico. Véase para comparar el contexto, los procesos económicos-sociales, los líderes políticos actuando en un momento dado en su papel de individuo en la historia, en el 18 Brumario de Luis Bonaparte, de Carlos Marx.

La mayor exageración de culto a la personalidad, en forma ridícula y estrambótica, rayando en la instrumentalizacion de un pensamiento hegemónico se produjo en el Nazismo de la Alemania de Hitler, en la Union Soviética de Joseh Stalin, en la Tiranía de Trujillo en Dominicana y actualmente en Turmeknistan.

Son los paradigmas odiosos de las peores sátrapias que han gobernado pueblos valiéndose de la grandiosidad de sus figuras colgando sobre las oficinas, despachos y murales, como edificios y monumentos para exaltar su obra salvadora como un legado perenne que trascienda su vida física.

En Luis encontramos la antítesis a estos endiosamientos cuando propina un duro golpe a quien se atreva a poner una imagen de Presidente; el metamensaje que envía a sus funcionarios y a la población dominicana es de que los valores del trabajo, la integridad y la eficiencia son los mejores galardones que pueden conquistar en su mandato.