De todas las propuestas que se han hecho para enfrentar los problemas, la más acertada, sana y mejor intencionada ha sido la del Grupo Vicini y Fernando Capellán. Es la solución a la pobreza, éxodo de los habitantes de la frontera, desorden migratorio, corrupción, inseguridad y otros.

El plan consiste en que se desarrollen proyectos, instalación de empresas a lo largo de la frontera, que pudiesen estar indistintamente del lado de Haití o en RD, dependiendo las circunstancias, facilidades o el interés de las empresas y las autoridades de las dos naciones.

Lo que interpreto que están sugiriendo Juan Vicini y Fernándo Capellan es que, con el apoyo del Gobierno y autoridades haitianas, construir un “muro empresarial”, con un conjunto de iniciativas de desarrollo fronterizo. Es en vez de la propuesta de erigir un muro de concreto a lo largo de la frontera, mientras dominicanos y haitianos languidecen en la pobreza extrema.

Ya hemos dicho que con muro o sin muro, si no se organiza la frontera y se controla la mafia de militares y civiles, no estamos en nada. Es como echar latas de agua a un océano.

Supongamos que se construye el muro, pero en Haití sigue la misma miseria, entonces brincarán o se comerán la muralla. Nada ni nadie detiene a un pueblo hambriento. La situación económica haitiana va de mal en peor.

Es menester que el gobierno del presidente Danilo Medina, en un trabajo conjunto con naciones desarrolladas, impulsen iniciativas en Haití: construcción de obras, reforestación, instalación de empresas de zona franca, producción agrícola. Una ventaja para los inversionistas es que el haitiano es trabajador y su mano de obra es barata.

Alentador

Es alentador, y se ve como una luz al final del túnel, lo planeado por Vicini y Capellán. La prensa ha recogido el apoyo rotundo a la propuesta de otros empresarios, políticos, sociedad civil y demás. Incluso reproducimos textualmente lo publicado por el diario haitiano La Nouvellist, que le pone el título: “Empresarios dominicanos abogan por la creación de 400,000 empleos en la frontera”.

Juan Vicini y Fernando Capellán, dos empresarios dominicanos, están de acuerdo en que es posible crear entre 300,000 y 400,000 empleos a corto plazo en la frontera haitiano-dominicana con inversiones estratégicas en la industria textil. Según los empresarios, esta inversión cubriría la necesidad de establecer un desarrollo binacional equilibrado capaz de reducir la presión migratoria a medida que la brecha económica entre la República Dominicana y Haití continúa ampliándose.

El empresario dominicano Juan Vicini, director del Consejo Económico Binacional de Quisqueya, solicita la creación de un fondo conjunto de 75 millones de dólares a cada lado de la frontera para inyectar recursos en su desarrollo. Según él, este sobre de 150 millones de dólares permitiría a los dos países avanzar hacia un plan piloto para el desarrollo de la frontera que involucre no solo a las empresas, sino también a la infraestructura para enfrentar el desafío del nivel de vida en la región.

Juan Vicini dice que espera crear entre 300,000 y 500,000 empleos en los próximos seis años. "Se trata de sentarse y alinear los intereses", dijo Vicini, y señaló que ningún grupo dominicano de compañías tiene el capital para crear 500,000 empleos en la frontera.

El inversionista dice más bien optar por un modelo de desarrollo que involucre el establecimiento de compañías en el lado haitiano, pero que incluya un valor agregado y la administración de fletes provista por los dominicanos.

Vicini no dejó de resaltar el innegable potencial de Haití, el área fronteriza y también la legislación haitiana con preferencias arancelarias para promover la productividad y la competitividad del país.

El empresario Fernando Capellán, presidente del Grupo M y la Compañía de Desarrollo Industrial (Codevi) instalados en la zona franca de Ouanaminthe, considera que el desarrollo en la frontera es posible, en particular del eje norte, pero que se necesitan fondos adicionales para atraer inversiones. Entre otras cosas, Capellán sugiere que el mercado binacional de Dajabón opera seis días a la semana en lugar de los lunes y los viernes.

"Esto aliviaría la presión del flujo de personas que se acumulan en esta área", dijo, indicando que el comercio ilegal a lo largo de la frontera entre la República Dominicana y Haití es de entre 300 y 400 millones de dólares.

Las compañías de Capellán están ubicadas en el área fronteriza, una en el lado de Dajabón y la otra en el lado de Ouanaminthe, desde donde operan compañías estadounidenses, suecas, chinas, inglesas y de Sri Lanka. El empresario dominicano actualmente emplea a más de 10,000 personas, incluyendo 1,000 dominicanos, que viajan a Haití todos los días para trabajar en fábricas textiles, confección de sombreros, revestimientos de colchones y ensamblaje electrónico.

Por su parte, el economista Roberto Despradel destacó la importancia de que la República Dominicana aproveche la situación actual en Haití antes de que se amplíe la brecha entre los dos países.

"En los últimos años, el crecimiento registrado después del terremoto se ha deteriorado (…). Cada década, la brecha entre el producto interno bruto (PIB) de los dos países se ha duplicado. Estas disparidades terminan moviéndose hacia la frontera y en la frontera el índice de calidad de vida está en su nivel más bajo ", dijo el economista Despradel, calculando que la República Dominicana envía a Haití el 10% de su oferta exportable y que Haití compra el 24% de sus importaciones de la República Dominicana.

Los empresarios Juan Vicini y Fernando Capellán, así como el economista Roberto Despradel, realizaron estas intervenciones en el marco de una conferencia organizada por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) en torno al tema "La frontera: del problema a la oportunidad".