Fervores

Los Sweet Nation y otras bebidas de fantasía

Por León De Moya

El poeta dominicano Enriquillo Sánchez, (Maguita- Para uso oficial solamente), se inventó el refresco Sweet Nation. "Los sweet Nation eran embotellados en tres sabores: frambuesa, uva y merengue, un invento local que tuvo un éxito arrollador, incluso en playas extranjeras. Poseían todas las vitaminas y una buena dosis de minerales y debían suplir las carencias de una dieta baja en calorías con la efervescencia de sus carbohidratos reforzados. Contaban con la vitamina B2, B6 y B12 y vitaminas A, C, D y E. Aquella riboflavina inusitada daba vigor a los músculos y era excelente para la visión, la piel, las uñas y el pelo, mientras otras de "las tremendas" -como las bautizó la población legítimamente sorprendida- servían para la reproducción de las células, la formación de las llamadas sustancias colágenas y para que el organismo produjera por fin calcio y fósforo y se evitara así la formación maligna de coágulos en la sangre..con ron bongó, en una mezcla memorable a la que se añadía hielo picadito, limón agrio y rompesaraguey, los Sweet Nation permitían rozar una de las esquinas mas inasequibles del paraíso"..

En México han determinado recientemente que las bebidas carbonatadas son perjudiciales a la salud, algo que hemos venido escuchando en los últimos 25 años.

Hay una batalla desatada contra las gaseosas que cobra características molestas para cualquier consumidor ocasional o permanente: se ven una serie de anuncios en autobuses y carteles en las principales avenidas del Distrito Federal mostrando 12 cucharadas de azúcar junto a una botella de 600 mililitros de gaseosa. La pregunta no se hace esperar en los carteles "¿Te comerías 12 cucharadas de azúcar? ¿Por qué tomas refresco?".

He escrito casi nada sobre bebidas carbonatadas, cosa mas bien soprendente porque las gaseosas y yo somos como Pilón -el de Popeye- y las hamburguesas y no se me esfuma -como dato importante de la historia- que Popeye recibió por correspondencia a un niño que adoptó y puso de nombre Cocoliso así como tampoco se me escapa que Pilon (J. Wellington Wimpy) tenía sus pasiones y tiene hoy -como sabemos- un restaurant en su honor, "Wimpys Diner". Lo curioso es que he decidido "espiar" en los filmes de Kings Features Syndicate, que llegó a un acuerdo con Time Warner, si Pilón acompañaba sus deglutidos manjares en companía de algún refresco.

He aquí mi historia mas reciente con la Coca-Cola y la Pepsi, la cual es una historia de un consumidor consciente del papel del marketing en la estructuración de la mentalidad moderna y la conducta del consumidor en todos los mercados.

Me dirigí al establecimiento de la esquina a comprar una Pepsi-Cola, considerando la sapiencia de ese comercial en donde una niña se pone furiosa con el acento que tienen los italianos mafiosos cuando se molestan por algo típico de la secuela del El Padrino (su voz es una copia de Marlon Brando).  A decir verdad, la niña protesta en el anuncio porque le han servido una Coca-Cola y se pone furiosa -como he dicho- por el simple hecho de que ella pedía una Pepsi.

Con el acento italiano de rigor, ese mismo que pronunciaba sin mucho esfuerzo Al Pacino al casarse con la muchacha más bella de la pequeña comunidad de Corleone -un acento que puede entenderse que aún habita en otras comarcas-, la niña destroza todo el establecimiento, cosa que yo no hice en mi experiencia de consumidor crítico. Salí del establecimiento meditando en la niña y en su decidida defensa y fidelidad a una marca.

Que la Coca-Cola es menos dulzona que la Pepsi-Cola es algo conocido pero con el correr del tiempo he percibido el hecho de que en algunos establecimientos comerciales, bares y restaurantes, expenden una Coca Cola de máquina desagradable y caliente, sin soda casi, un engaño, un timo al mejor postor.

Se me hace complicado beberla con hielo cuando no ha estado refrigerada aunque creo que la buena conjunción de los astros es algo que influye (o mi humor no mas), en que yo acepte una bebida sin la calidad que he venido atribuyéndole a la Coca-Cola de otra época. Es deber del consumidor -lo sabemos- exigir la calidad del producto por el que se paga. Deberé refugiarme en la Pepsi Cola de lata?

Hace dos días Reuters y Bloomberg se hacían eco de la noticia que la Coca- Cola invertiría, de 2015 a 2017, la suma de 4 billones de dólares en China.

En India, la Coca Cola vende bebidas como Fanta, Thums Up, Sprite, Maaza, Minute Maid y Kinley en un demostrado ejemplo de penetración  y consolidación de mercado.

Por su lado, la Chairman y Ceo de Pepsi Indra Nooyi ha declarado en India que Pepsi "es una marca mas joven" y que se van a invertir 33,000 millones, mas del doble de la capacidad de negocios en ese país, haciendo énfasis en el posicionamiento de acuerdo a la ideología de que Pepsi es para jóvenes y la otra marca es para gente "un poco mas madura".

Hay detalles aleccionadores como que Gatorade (un producto de Pepsi) ganó una prueba de test de sabor por encima de Powerade, aunque un comentario habla de que la empresa podría estar refugiándose en productos como jugos y bebidas energizantes para mantenerse a flote. Recuérdese que cuando compras un Frito Lay, (lo mismo que Izze, Propel, Naked Juice, Mountain Dew, Sierra Mist...) compras un producto de Pepsi.

Mi opinión: un día tomo Pepsi y otro Coca-Cola o Country Club, de acuerdo a como este de ánimo y un poco de acuerdo al azar como hacen millones de consumidores en América Latina, Europa o Asia. Ojalá de disponer del Sweet Nation a mano pero ya se sabe que no es fácil fabricar un refresco de la nada y puede ser -a fin de cuentas- que el refresco que bebía Pilón, el memorable personaje de Popeye, no tuviera marca, algo que investigaré bajándome toda la serie ahora en manos de Kings Features Syndicate. O quizás puedan informarme en Louisiana Popeyes Kitchen, esa compañía de fast food fundada en 1972 por Al Copeland. Por lo que pienso que quien conoce este misterio está localizable sin GPS o Google Maps.

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