Se acercan las vacaciones y con ellas la preocupación de los padres y madres de qué harán los chicos en la casa durante tooodo el largo verano mientras ellos continúan laborando.

Algunos pueden programar una o dos  semanas y hacer coincidir sus vacaciones con las de ellos. Aun así,  resulta largo el período de ocio ya que a menos que la familia pueda estar en el grupo de los privilegiados que pertenecen a algún club social, la gran mayoría no cuenta con la posibilidad de ofrecer las alternativas de recreación, tan necesarias para el sano desarrollo de los niños y las niñas.

Las opciones para las familias de clase media son cada vez menos por los altos costos de los campamentos de verano, que hace unos años eran una buena solución, pero que hoy ya no son factibles ni para los organizadores de los mismos.

Frente a esta situación es importante que los padres enfrenten las vacaciones sin culpa y esperando que sus hijos compartan, entiendan y acepten la situación económica de la familia.

Hoy en día la familia nuclear está más aislada y busca sola sus propios recursos y soluciones, pero justamente las crisis son las grandes oportunidades para generar los cambios necesarios en cada época. Las que tenemos más de 40 años recordamos con nostalgia las vacaciones que pasábamos donde los abuelos que vivían en el  interior.

Usted por su lado, evite estar irritada todas las vacaciones porque los niños están en casa, organice su trabajo de manera que pueda evitar retrasos frecuentes  en la hora de llegar a la casa

Hoy por la movilidad de las familias de éstos tiempos y el traslado forzado del campo a las grandes urbes es posible que no queden muchas opciones para permitir que los muchachos tengan ésta experiencia, de todas formas le  propongo que lo intente, piénselo un poco más y atrévase a llamar a esa hermana, prima o abuela en el interior pues talvez sea una experiencia enriquecedora para sus hijos e hijas.

Si no puede pagar un campamento ni enviarlos al interior, acéptelo con tranquilidad y así transmítaselo a sus hijos, que intentarán pasarlo lo mejor posible dentro de las circunstancias, es decir, convérselo con ellos sin hacer una tragedia de la situación, esperando a su vez que ellos lo entiendan también.

En este caso déjelos dormir, que las vacaciones son para esto, para pasarse el día entero en pijama en la casa.

Busquen entre todos alternativas creativas y poco costosas como baños de manguera, ver películas en la casa, compartir juegos, participar en algún cambio en la decoración de la casa, decorar como ellos quieran su habitación y por favor no se involucre o no quiera dar sugerencias que anulen las ideas de ellos.

No se deje manipular por el típico “estoy aburrido”, esto sólo tiene el objetivo de generar culpa, no reaccione con pleito, pero sí haciéndoles saber con tranquilidad que ellos son los responsables de su entretención.

Ponga filtros a algunos programas de la computadora y controles para su uso, evitando así que  pasen el día completo frente a ella.

Cambie el menú de los almuerzos durante las vacaciones, de manera que ellos lo disfruten más. Modifique la frecuencia de “la bandera dominicana” que tanto nos gusta a los adultos, por una comida “chatarra” hecha en casa con una formula más saludable. Almorzar con hamburguesas, pechurinas, papas fritas, pizza, espaguetis de todos los colores hechos en casa va a ser novedoso para ellos.

Permítales que con supervisión hagan bizcochitos, brownys, galletas y las compartan con toda la familia.

Usted por su lado, evite estar irritada todas las vacaciones porque los niños están en casa, organice su trabajo de manera que pueda evitar retrasos frecuentes  en la hora de llegar a la casa.

Si su trabajo se lo permite vaya a comer a la casa con más frecuencia, eso sí para pasarla bien, no para pelear y convertir el almuerzo en una guerra. Si tiene un trabajo que le permite llevarse a uno de los niños con usted algunos días e integrarlo a su rutina, esto suele ser disfrutado por ellos de acuerdo a la situación, la relación con usted y su tipo de trabajo. Obviamente debe ser planteado como una opción, no debe imponérsele.

Como no tenemos que salir tan temprano de la casa porque ellos están de vacaciones y el transito  mejora, aproveche este rato con los mas pequeños que suelen levantarse más temprano, desayune con ellos, báñelos y disfrute de su compañía sin el trajín de la rutina de la mañana.

Finalmente, recuerde que los tiempos han cambiado y no es responsabilidad de nadie el que así sea, de manera que evite el sermón cotidiano de cómo disfrutábamos antes las vacaciones, pues al final esto puede ser vivido como un reclamo a los hijos que no son responsables de estos cambios.