Como parte de una buena discusión que tiene lugar en la República Dominicana tras el surgimiento de la Coalición por una Educación Digna, y el atractivo que ha surtido entre la clase media y la intelectualidad dominicana el movimiento que pugna porque se cumpla el mandato legal que ordena como mínimo un 4% del PIB para la educación, conviene detenerse un momento a reflexionar sobre cuáles son los factores que determinan los resultados educativos, en términos de rendimiento.

La reacción del Presidente Leonel Fernández ante el reclamo, particularmente en su discursos de hace casi un año, negando la importancia de asignar más recursos por su supuesta inutilidad para la calidad educativa, me recuerda una discusión teórica entre economistas hace algunas décadas.

Particularmente, la controversia encabezada por James Tobin con los monetaristas respecto a la importancia de la política fiscal y de la monetaria para conseguir objetivos de bienestar social, en que llegó a caracterizar las corrientes económicas principales del momento a partir de tres frases: 1) "el dinero no importa", que se atribuye a la corriente keynesiana por el énfasis que ponía en la política fiscal; 2) "el dinero importa", proposición suya y de la que se dio en llamar síntesis neoclásica postkeynesiana; y 3) "el dinero es lo único que importa", simplificación de la interpretación monetarista.

Aparentemente el Presidente ha interpretado que el movimiento en pro del  4% ha partido de la idea de que  "el dinero es lo único que importa", ante el cual ha reaccionado con la posición opuesta y extrema de que "el dinero no importa".

En educación  "el dinero importa". Y mucho. Nadie en su sano juicio pretendería asegurar que es lo único que importa, pero es contrario al conocimiento científico todo intento de negar su importancia. Lo que han mostrado múltiples estudio es que el efecto marginal es poco significativo a niveles muy altos de gasto educativo y a niveles extremadamente bajos como el dominicano.

A niveles muy altos porque es poco lo que agrega un peso adicional, y a niveles demasiado precarios debido a que se necesita de un esfuerzo de choque para que se llegue a sentir. Por ejemplo, si el sueldo de un maestro es tan bajo que no motiva para atraer jóvenes talentosos a la carrera docente, es poco lo que se consigue aumentándole un peso.

De mis modestas lecturas y reflexiones sobre esta materia, he intentado resumir en un cuadro los factores que influyen sobre los resultados de la educación, el cual expongo ante los especialistas de la materia para que lo mejoren. Como se ve, la calificación final que obtiene un alumno en particular o un sistema educativo en su conjunto, depende de múltiples factores. Sombreados en amarillo (el color no es casualidad) aparecen aquellos que dependen fundamentalmente del presupuesto educativo o están muy influidos por el mismo.

La clasificación es arbitraria, pues en los procesos sociales ningún elemento es completamente ajeno a otro: todo influye sobre todo. Pero hay factores que están más relacionados que otros. Como se aprecia, entre los factores que pesan en el aprendizaje hay algunos que son muy individuales, atribuibles al alumno y su familia, otros tienen que ver con la comunidad en que vive, incluso con la cultura y la ética social. Hay evidencias de que en las sociedades en que prevalece la ética confuciana, e incluso la luterana, el aprovechamiento de los demás factores tiende a ser mejor.

Y entre los factores que se atribuyen a la política educativa pública, no todos tienen que ver con más dinero. Pero los más son los factores condicionados por el presupuesto educativo. Entre estos, he separado aquellos cuyo efecto es más inmediato, en el sentido de que un aporte monetario mayor puede generar resultados visibles en relativamente pocos años, de aquellos en que el dinero surtirá efectos en el término de varios años más.

Por ejemplo, para tener buenos maestros hay que dedicar algún tiempo a formarlos antes de que esto se refleje en la calidad de los alumnos.  Igualmente, un aumento de sueldo hoy, influirá en el plazo inmediato sobre el grado de satisfacción del maestro, pero sólo redundará sostenidamente en la calidad educativa a largo plazo, en la medida en que se convierte en condición para atraer los mejores alumnos de hoy a la carrera docente.

Igualmente, hay variables que son a su vez causa y efecto. Por ejemplo, la educación de los padres es un factor muy importante en los resultados educativos del niño, pero en la medida que los niños de hoy son los padres del futuro, el presupuesto educativo lo condiciona. Lo mismo que los maestros de hoy son alumnos de ayer.

Una enumeración de factores no significa que todos tengan la misma importancia. Puede ser que unos ejerzan una influencia mucho más pronunciada que otros. Pero eso lo dejaremos para análisis posteriores.