Cada quien es libre de votar por su candidato o candidata preferida. Pero frecuentemente la intención del voto muestra que la decisión no es tan personal como aparenta, particularmente en países en que la democracia es más viable debido a que la mayoría de los contratos y empleos no dependen del Estado como es el caso dominicano; y los votos no se venden porque la democracia y no la partidocracia es la que funciona.

Por ejemplo, en los Estados Unidos, los seguros sociales como Medicare y Medicaid, ofrecen la misma calidad de los servicios de salud a familias por debajo de la línea de la pobreza y a envejecientes, que los que disfrutan los que los compran en el mercado. Además, estos programas funcionan totalmente independientes del partido político o la religión a la que pertenece el receptor/a del servicio. Por eso, las votaciones no son tan concurridas como en la America Latina; porque la vida rutinaria de la ciudadanía cambia poco cuando cambia el partido gobernante. En otras palabras, las instituciones son fuertes y a los partidos les es muy difícil cambiarlas. 

Pero las elecciones de los Estados Unidos son importantes para todos los países del planeta. El mundo ha estado atento al surgimiento de un candidato republicano que niega el cambio climático e insiste en cerrar sus fronteras ante los emigrantes sirios, mientras llama a construir un muro contra los mejicanos y a deportar a todos los indocumentados. Donald Trump quiere hacer America ‘great again”, en respuesta a los obreros blancos que se han quedado desempleados con la globalización de sus industrias en búsqueda de mano de obra barata en tierras donde esta se valoriza poco. Pero no propone hacerlas competitivas para bajar su costo. Por lo que nadie sabe como logrará atraer manufactura al suelo estadounidense que saldrá más cara producir con la misma tecnología y no podrá competir con los países avanzados de Europa. 

Trump sorprendió cuando ganó la nominación del partido republicano. Aunque comparte con los republicanos ciertos valores, los lleva al extremo; lo que le ha costado el repudio de muchos de los líderes del partido que lo llevó al poder. Al igual que otros republicanos, niega el cambio climático, es pro-vida, quiere deportar a millones de inmigrantes, construir un muro, evita hablar de la teoría de la evolución, por ocho años sostuvo que Obama no nació en los Estados Unidos e incita al odio contra inmigrantes, grupos minoritarios y los derechos a la igualdad de la mujer. A pesar de esto, el 44% de los evangélicos blancos declararon al Pew Research Center que Trump tiene “un fuerte carácter moral”.

El Editorial de The Nation, (24 de octubre 2016) revista semanal progresista estadounidense, apoyó la denominación de Bernie Sanders, y hoy apoya a Hilary Clinton, con argumentos que yo comparto y son dignos de distribuirse: 

En la pugna entre esperanza y cinismo, justicia y prejuicios, solidaridad y egoísmo, podemos estar absolutamente seguros de que Trump no está de nuestro lado. Teniendo en cuenta los peligros que enfrenta nuestro país y nuestro planeta, creemos que la elección de Trump sería una catástrofe para los Estados Unidos de América__ y para el mundo. También creemos que nuestra mejor oportunidad en estos momentos para hacer avanzar la causa de la justicia, en lugar de pasar los próximos cuatro años a la defensiva, es elegir a Clinton y sus faldones tiempo suficiente para elegir a un Congreso comprometido a convertir la retórica progresista de la plataforma del partido demócrata en legislación concreta.

Donald Trump quiere un retorno al pasado, aunque no ha especificado a que punto del pasado quiere retornar. Por lo menos sabemos que quiere retornar a 1972, antes que la demanda de Norma McCorvey ("Jane Roe") se convirtiese en Ley en 1973, y cambiara una Ley de Texas que criminalizaba todos los abortos con excepción del terapéutico.  Este es un punto clave para cristianos evangélicos y pentecostales que desean criminalizar el aborto en los Estados Unidos de forma absoluta.

Además, comentaristas de Acento, católicos y evangélicos dominicanos se han hecho eco de las mentiras elaboradas por religiosos republicanos estadounidenses con el objetivo de cerrar a Plan Parenthood, falsamente acusada de vender órganos de bebés abortados. Pero no informan el hecho que las cortes de justicia no encontraron ninguna evidencias de los cargos hechos por los religiosos contra Plan Parenthood. Como en RD se han importado diferentes desinformaciones maliciosas sobre esta ley, y por la posición de Trump de cambiarla, ofrezco detalles de la misma a continuación

En 1973, el Tribunal dictaminó en el caso de Roe v. Wade, que los estados que conforman los Estados Unidos de America, no pueden prohibir o regular sobre cualquier aspecto del aborto durante el primer trimestre del embarazo. Solamente pueden promulgar regulaciones del aborto razonablemente relacionadas con la salud materna en el segundo y tercer trimestre y podrían promulgar leyes del aborto para proteger la vida del feto en el tercer trimestre. Incluso entonces, una excepción tuvo que ser hecha para proteger la vida de la madre. La decisión fue controvertida desde sus inicios, y Roe v. Wade políticamente dividió a la nación más que cualquier otro caso reciente. 

En estas elecciones, Donald Trump, se ha abiertamente declarado “pro-vida” y asignará jueces a la Suprema corte de Justicia que no reconozcan los derechos sexuales y reproductivos de la mujer. Esta posición lo ha convertido en el candidato favorito de los evangélicos blancos, a pesar que Trump defiende el derecho a portar armas, hacer guerras, se le ha escuchado haciendo alarde de su capacidad para acosar sexualmente mujeres sin repercusiones cuando se es famoso como él. Esto a pesar que un número creciente de mujeres niega que se trate de alardes y no de acciones, relatando como Donald Trump las acosó sexualmente.

La encuesta más reciente del Pew Research Center, publicada el 13 de julio 2016, encontró que a pesar de la posición contraria de algunos líderes evangélicos, la gran mayoría son seguidores de Trump; más aún que el número que siguió al líder republicano mormón, Mitt Romney en el 2012. En el 2012, casi tres cuartas partes de los protestantes evangélicos blancos, registrados para votar, dijeron que planeaban votar por Romney, incluyendo un cuarto que lo apoyaba "firmemente". El día de las elecciones, una encuesta a la salida de las urnas, el National Election Pool encontró que el 79% de los evangélicos protestantes blancos votó por Romney contra Obama. (Ver, Reporte del Pew Research Center, “How the Faithful Voted: 2012 Preliminary Analysis.”) 

En las elecciones del 2016, entre el total de votantes evangélicos, el 78% dice que votaría por Trump si las elecciones se celebraran hoy, incluyendo alrededor de una tercera parte que "fuertemente" apoya su campaña. Mientras los religiosos votarían por Trump, las dos terceras partes de los “nones” (declaran no tener ninguna afiliación religiosa, o ser “ateos” u “agnósticos”) votarían por Hilary Clinton si las elecciones se celebraran hoy, en una proporción similar a los que declararon votarían por Obama en el 2012 contra Romney. (http://www.pewforum.org/2016/07/13/evangelicals-rally-to-trump-religious-nones-back-clinton/

Del lado Demócrata, los nones fueron los que más apoyaron a Bernie Sanders durante las Primarias, y se ha especulado mucho de sí apoyarían a Hilary Clinton en las elecciones generales. Pero el 87% de los que apoyaron a Sanders dijeron preferir a Clinton que a Trump, si tuvieran que elegir hoy. 

El martes en la noche sabremos los resultados de la campaña con los dos candidatos menos deseados en la historia de los Estados Unidos. Pero un mundo dirigido por Trump sería una distopía, que aumentaría el odio hacia inmigrantes y minorías, recreando las condiciones de los partidos de derecha europeos del siglo XX que terminaron con genocidios y una Guerra Mundial. Votar por el candidato Pro-vida, en efecto será votar por la opresión y muerte de los ya nacidos.

Hilary Clinton tampoco es la respuesta. Ha cambiado políticas en America Latina bajo la perspectiva de su esposo, que los Estados Unidos de América es “la nación indispensable”, y su política externa parece ir en la dirección de otra Guerra Fría; más que un orden de respeto a los derechos individuales de cada persona en el planeta, será el respeto a una clase de ciudadanos nacidos en USA. Por eso, en los Estados Unidos es necesario hacer lo que casi siempre se hace en la República Dominicana, votar por la menos mala, en estas elecciones.