En los espejos de un café

Lo que aprendí de manejo de crisis con World War Z

Por Raúl Baz S.

Hace unos días tuve la oportunidad de ver una película llamada World War Z, protagonizada por Brad Pitt y varios otros actores desconocidos -pero MUY talentosos- que trata sobre el enfrentamiento apocalíptico en contra de una “epidemia” que convierte a los humanos en zombis.

 

Trailer de la película

http://www.youtube.com/watch?v=pgZuCgMJTc8

Dicha película mantiene a cualquier espectador al borde de la histeria, ya que muestra una visión MUY cruda, pero objetiva, de lo que pasaría con el mundo al verse afectado por una epidemia en donde los seres humanos se convirtieran en algo parecido a “perros rabiosos”.

La película es una obra maestra en temas de efectos especiales y en todo lo relacionado a películas de acción, ¡PERO! hubo un detalle en específico que me hizo reflexionar sobre temas de prevención y manejo de crisis.

Como consultor en temas de comunicación estratégica, me ha tocado presenciar todos tipo de crisis que afectan la imagen de una empresa, marca, institución o persona, y, sumado a mi admiración por la cultura judía, (como resultado de mi fanatismo por el Krav Maga), verán como logré unir la controversial película al tema de manejo de crisis.

En la película mencionada, el protagonista, Brad Pitt, viaja a la ciudad israelí de Jerusalén, donde trata de investigar el origen del virus que esta terminando con la humanidad, ya que -a diferencia de otras ciudades en donde la epidemia estaba arrasando con todos- los judíos habían interceptado un mensaje de la India donde se afirmaba que estaban peleando en contra de Rakshasas (caníbales).

Con este conocimiento y el uso de una política implementada para impedir que Israel sea atrapada con la guardia baja, conocida como el Décimo Hombre, el país se pone en cuarentena dentro de un muro, permitiendo la entrada de civiles no infectados, independientemente de su nacionalidad, con la justificación de que entre más humanos salvan, serían menos los zombis con los que tendrían que pelear.

El agente de la Mossad le explicó al protagonista que los judíos, desde hace varios años, suponen que todo es posible… hasta lo más improbable.

Con esta mentalidad, crearon la teoría del Décimo Hombre:

Cuando 9 personas en un grupo piensan lo mismo sobre tal o cual tema/situación, es la obligación del décimo hombre, estar en desacuerdo.

Aquí les dejo el fragmento de la película con dicha explicación:

http://www.youtube.com/watch?v=AcNK7M2eCI4

En el caso de la película, fue la obligación del agente de la Mossad suponer que la invasión de Zombis era real, ya que sus otros 9 compañeros consideraban que era imposible.

¿Qué tan probable es que en la vida real pase algo de esta índole?

¡Mínima!

¡Pero!

Lo mismo decimos de gran parte de las situaciones negativas.

Miles de veces he escuchado frases como:

- “Eso no va a pasar”

- “La posibilidad de que eso pase es mínima”

- “Cuando pase, veremos que hacemos”

NO me refiero al tema de los Zombis en específico, sino a cualquier situación que pudiera generar un impacto negativo, como por ejemplo:

- Desastres naturales

- Robos

- Fraudes

- Conflictos legales

- Conflictos laborales.

- Entre otros.

Todos los días vemos como el ser humano tiende a ignorar todo lo que signifique tener que planificar la llegada de algún escenario negativo, pero la historia nos ha probado que es MUY importante hacerlo, y -la regla del Décimo Hombre- nos da una forma MUY astuta de no caer en costumbrismo.

Creo que sería buena idea que las empresas y/o instituciones comenzaran a poner en práctica algo similar al “décimo hombre”, ya que las crisis llegan cuando uno menos se lo espera, manifestándose -muchas veces- en hechos que nadie pensaba podrían pasar o que -simplemente- consideraron que las probabilidades de que pasaran eran mínimas.

Ya sea para el entorno personal (familiar) o para el profesional, instaurar una política del Décimo Hombre (o similar) es una excelente forma de jamás ser encontrado con la guardia abajo, y de siempre estar preparado para lo más improbable.

¡Pensemos!

Antes del 11 de septiembre del 2001, ¿Cuáles eran las probabilidades de que dos locos estrellaran aviones en contra de las Torres Gemelas en Nueva York?

¡Mínimas!

¡Pero pasó!

Ese ejemplo es el mejor para demostrar que cuando algo se cree improbable o imposible, es mejor no descartar nada, ya que el ser humano es capaz de muchas cosas… y cada vez más, de cosas peores.

La humanidad ha madurado, y mucho se lo debemos a lo que vemos en los medios de comunicación todos los días, donde presenciamos hechos que hace 50 años eran inconcebibles.

Hoy, nada es imposible… Y por eso, es necesario estar preparados para todo… por más improbable o imposible que parezca.

@RaulBaz

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