La verdad que algunos políticos son listos. Tan listos que después de medrar hasta límites impensables, y después de haberse librado de las querellas por corrupción en su contra, se las apañan ahora para, con un truquito legal que se inventan, quedar lo más impunes posibles.

Este es el caso del artículo que quieren introducir en el código, y por el cual un ciudadano de a pie, el que de sus escasos ingresos les paga sus abultados sueldos, sus barrilitos,  sus dietas, sus restaurantes, sus carros, sus queridas, sus viajes y no sabemos cuántas cosas más, no puede denunciarlos por corrupción. Qué maravilla de jugada maestra! Qué idea tan genial! Cuánta inteligencia al servicio de los intereses más oscuros de nuestra intocable casta política! Cómo no se les había ocurrido antes!

Si no es el ciudadano particular, quién los va a denunciar cuando cometen sus desmanes y tropelías? Los colegas del partido no lo van a hacer por complicidad y solidaridad, los de la oposición tampoco por aquello que dice esa salsa tan famosa… “quítate tú, pa’ ponerme yo”. Los presidentes de este país – y de muchos otros- siempre hacen como esos monos famosos que se tapan los ojos, los oídos y la boca, pues en sus gobiernos todo va bien y ninguno de sus funcionarios es deshonesto.

Y el pobre pueblo llano, el que sabe poco de leer y escribir, el que suda un escaso salario, el que paga los impuestos, el que apenas se entera de estas cosas, salvo por algunos medios de comunicación que lo denuncian con valentía, sigue casi siempre como si tal cosa, porque lo primero es malcomer para sobrevivir, y lo demás son pendejadas.

Si el Presidente Medina no observa este adefesio de propuesta y le da marcha atrás, estará atentado él mismo contra la limpieza de su gestión, e incurrirá en el mismo error de su antecesor en el cargo, y asumirá con el principal desprestigio que cosechó en sus doce años de gobierno: la permisividad de la corrupción. Todos debemos estar atentos, todos debemos alzar nuestras voces para evitar el artículo de marras, posiblemente el único que exista en su género en todo el planeta, se apruebe.

Después no nos quejemos ni nos rasguemos las vestiduras, cuando la República  Dominicana aparezca en los últimos lugares de los ranking mundiales de falta de trasparencia, o en los primeros lugares de ciudadanos estúpidos que se dejan manipular por sus gobernantes. Que en este caso particular, si es lo mismo y si es igual.