Parto del enfoque de Antonio Gramsci que conceptúa que todas las personas son intelectuales, porque piensan, hacen  intervenciones y se adhieren a una visión especifica del mundo.

A rigor, para ser intelectual se necesita intervenir o modificar la realidad, erigir un lenguaje alterador, ser agente de evolución critica.

Intelectuales con discurso críticoson instituciones ideológicas alternativas y formas de pensamiento efectivo, no dejan a un lado la idea de olvidar que la emancipación no puede lograrse al margen.

Otro grupo de intelectuales destacados también se ajustan a incluirse en una compostura ideológica y un conjunto de prácticas materiales que sostienen la sociedad y los grupos de la élite arbitraria.

Y ahí están también los intelectuales hegemónicos que son conscientes y cuyas aptitudes están definidas por las formas de liderazgo y la vida intelectual que ponen la eliminación de las clases dominantes y los grupos.

Lo que el país necesita es de esos transformadores se unan para crear escenarios de un debate crítico para acercarse a los demás sectores con el objetivo de luchar por un ambiente cultural cualitativamente mejor para todos.

Eso no lo hará el intelectual obediente al status quo, tampoco los que hoy, como hace años, vienen dándole candela al país cultural.