Contencioso

¡Llegó la Navidad y consigo el doble sueldo!

Por Arturo Villegas

No hay sensación que cause mayor felicidad en los empleados dominicanos que el sentimiento de cobrar el salario de Navidad. Independientemente de las singularidades que actualmente vive el país, el codiciado doble sueldo viene a ser un necesario viento de alegría y alivio para los bolsillos ciudadanos.

El salario de Navidad se encuentra exento totalmente del pago de tributos y blindado de las manos del Fisco. Esto quiere decir que, a diferencia del salario ordinario, el trabajador percibe su regalía pascual sin que el empleador deba efectuarle la típica y mensual retención del Impuesto sobre la Renta.

Las exenciones son privilegios fiscales que, por motivos sociales, económicos y políticos, la legislación emplea para incentivar ciertas conductas o favorecer determinadas situaciones, a través de la eliminación de la obligación tributaria principal, el pago de impuestos. La percepción del salario de Navidad, indistintamente del monto que se pague por tal concepto, es una de esas situaciones que el legislador ha favorecido estableciendo su exención en el artículo 222 del Código de Trabajo y la Ley No. 204-97.

Aunque parezca ocioso recordar el provechoso régimen fiscal de la regalía pascual, no lo es, toda vez que la dispensa concedida por el legislador ha intentado ser apañada por el artículo 48 del Decreto No. 139-98, que aún sigue vigente y continúa siendo arbitrariamente aplicado por la Administración Tributaria que, ilegalmente somete a tributación el salario 13, cuando expresamente la ley lo declaró exento.

La antijuridicidad del decreto se manifiesta al reducir la exención del salario de Navidad cuando el legislador deliberadamente no lo quiso. Todo en perjuicio de los trabajadores. Afortunadamente para éstos y sus aguinaldos, la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia ha tenido la oportunidad de pronunciarse más de una vez respecto al quebrantamiento que padece el principio de legalidad tributaria por la aplicación del referido decretazo. (Ver las Sentencias 81, 205 del 2016, respectivamente, y las Sentencias números 604 y 631, ambas del 2017).

Esperemos que la aparición del ilegal decreto no se vuelva parte de la tradición navideña, que estas pascuas no sean teñidas de melancolía por la tentación del fisco de recolectar lo que el legislador dejó fuera de su alcance y que los trabajadores puedan disfrutar íntegramente de la exoneración que por derecho les corresponde, imperando así la justicia que nuestra Constitución pregona cuando consagra los principios del sistema tributario

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