En una especie de mitin para anunciar la salvación socioeconómica de Pedernales, el cónsul en Belladere (Beladero), Haití, Máximo Féliz Terrero, y el viceministro de Asuntos Sociales de la Presidencia, Alexis Lantigua, han entregado la tarde de este viernes 23 de marzo a la dirección del hospital Elio Fiallo la reclamada ambulancia.

Tras un recorrido por el municipio, con sirena y todo, se han reunido en la explanada frontal el gobernador, Adam Heredia; el director provincial de Salud, Frank González; el director del centro, Sócrates Acosta y otros, para escuchar, pacientemente, en medio de la algarabía de unas cuantas docenas de míseros, las palabras de Féliz Terrero y Lantigua. El diplomático se encargó de remarcar que fue su logro, gestionado “desde hace veinte días”. Antes de ser cambiado el 20 de febrero de 2018 por Andrés Boció Fortuna, Féliz Terrero dirigió por cuatro años (26/7/2014-20/2/2018) el consulado dominicano en Anse –a–  Pitre, vecino de Pedernales. https://www.listindiario.com/la-republica/2018/02/20/503456/el-presidente-medina-cambia-49-funcionarios.

Datan de años la exigencia comunitaria del vehículo para trasladar a los pacientes hacia Barahona o Santo Domingo, y la falta de personal médico especializado. Pero, magnífico, si él se acaba de enterar y ha podido puentear en cuestion de casi tres semanas a las autoridades del Sistema de Salud y ha logrado sensibilizar a la Presidencia para que asigne al menos una ambulancia. Bienvenida sea. https://acento.com.do/2018/opinion/8540047-cambios-pedernales-sin-ambulancia/.

De algo, sin embargo, ha estar seguro el cónsul, odontólogo y ahora hotelero: ni la ministra de Salud, Altagracia Guzmán; ni el director general del Servicio Nacional de Salud, Chanel Rosa; ni la directora ejecutiva del Seguro Nacional de Salud, Mercedes Rodríguez, habrían escogido el camino del show para entregar ese vehículo al moderno hospital de Pedernales. Cuestión de sentido común. Espectáculos ridículos como ése, se convierten en un bumerán para la imagen del Gobierno. Un servidor público real, consciente de ello, preferiría la discreción como estrategia comunicacional. Se avergonzaría de lo otro.

¿Cómo se explica que un hospital, inaugurado en diciembre, carezca de, mínimo, dos ambulancias nuevas, si la provincia más cercana para trasladar a un paciente grave dista 124 kilómetros y la capital a 307?

Se evidencia un problema de gestión  inaceptable. Y si hay que buscar culpables, comencemos por las autoridades locales y provinciales. Estamos ante un caso claro, si no de ignorancia, de creación de la carencia para generar la necesidad y luego aparecerse con la solución mesiánica.

El servidor público se maneja con otro perfil. Sin creerse apolítico, trabaja, soluciona, no humilla a los indigentes y sabe cuándo es pertinente “cacarear los huevos que pone”, y el tono del “cacareo”. Sin pensamiento estratégico, la comunicación es como un barco sin brújula que casi seguro termina en el naufragio. Ejemplo vivo: el escozor provocado en la comunidad por una acción mal pensada, aunque tal vez bien intencionada.

El que se atribuyera la gestión de la ambulancia adquirida por el Gobierno y, durante la parafernalia de la entrega, ni siquiera mencionara a las autoridades de Salud, manda una mala señal y le provee insumos a sus propios adversarios para que le destruyan sin mucho esfuerzo. Al funcionario y dirigente del Partido de la Liberación Dominicana le enrostrarán que la carencia no surgió hace tres semanas, y le atribuirán ineficiencia e ineficacia con la gobernanza migratoria dada su condición de cónsul durante cuatro años, hasta febrero pasado.

Pedernales está hoy en la agenda mediática nacional e internacional por un ultimátum dado el 12 de marzo a todos los haitianos para que salgan del pueblo en 24 horas en razón del asesinato a machetazos de una pareja dominicana. Un delito individual que ha provocado rabia colectiva y aprovechamiento político. Pero que, también, desnuda el caos migratorio en Pedernales. Ni las selvas presentan tal desorganización.     http://www.7dias.com.do/portada/2018/03/12/i241049_dominicanos-dan-plazo-horas-los-haitianos-para-salgan-pedernales.html#.Wre8NYjwbIU.

Las escenas bochornosas, con la ambulancia-funcionarios como eje, ya se han representado en aquel teatro de miseria en el suroeste de la frontera. “El palo dao, ni Dios lo quita”, repite el pueblo. Solo queda el camino para no repetirlas jamás. Por el bien del Gobierno, por quienes quieren que el Gobierno salga airoso.