La primera vez que fui al Lehman College fue a un festival de salsa. El ticket lo recibí de las manos cayosas de un conguero que tocó con Héctor Lavoe y quien, junto con un grupo de salseros con canas, y sus jóvenes protégés, se mantiene dando conciertos fuera del mainstream; es decir, ya nadie los contrata para tocar bodas de oro, para abrirle a Marc Anthony, para grabar un LP. Allí bailé y canté buena salsa, con alma, con cien trompetas, trombones y saxofones, tan diferente a esta salsa romántica, sin protestas sociales. Y no porque sea romántica, porque, dime cómo me arranco del alma esta pena de amor, esta pena de amor, el inmenso dolor…

Esta vez no hubo música. Fui al Lehman College para cumplir con unas amistades literarias. Me tenían que ver, tal vez sería lo bastante oscuro para escuchar a La Fania mientras declaman un poema de amor ojos negros como brasas, labios rojos carmesí y lagrimas amargas ante el vacío total de tu ausencia perenne. Debía asistir a la presentación de dos libros de dos amigas:

Why Boricuas Talk That Way, de Esmeralda Padrón Rivera.
Dominicans, Do They Talk Too Loud?, de Ysyrys Taveras.

Poca asistencia. En la mesa solemne estaban mis valientes amigas rodeadas de hombres serios. Ropas y rostros sobrios. Lo único simpático en la tarima era una jarra de vidrio llena de agua.

No bien empezaron las introducciones, las presentaciones, las cobas recíprocas, las anécdotas personales terminadas bruscamente ante el descubrimiento de que se estaba en un evento público y no en el apartamento de un poeta petromacorisano en el Bronx, la gente empezó a irse. Expertos en la desaparición varios bípedos se desvanecieron ante mis ojos.

Well, my book is an ongoing investigation about Spanglish roots, dijo Esmeralda.
No understand, dijo una voz.
Well, my book is an ongoing investigation
No, no, puñeta, don’t understand nena.

Varias voces apoyaron la plebe queja. En la mesa hubo deliberación, un hombre asumió gestos de traductor. Se arregló el nudo de la corbata, se puso unos lentes, miró a Esmeralda, let’s do this.

Well, my book is an ongoing investigation about Spanglish roots.
Well, her book is an ongoing investigation about
No, no, cantœcabrón, no understand.
Oh… Bien, su book es una ongoing investigacion about las roots del Spanglish.

Cuando le tocó el turno a Ysyrys en la mesa había más gente que en el público. Y como pasa, ya la actividad cultural había tomado la forma de reunión en un patio debajo de una mata de pera. El público se tomaba libertades, interrumpían sin levantar la mano, iban a orinar cada dos minutos, algunos texteaban, algunos actualizaban status en Facebook, "Aburrio a muerte en Lehman College".

Mi libro, Dominicanos, ¿hablan ellos demasiado alto?, lo escribí basado en mi familia y mis vecinos dominicanos, dijo Ysyrys.
NO SE OYE NA, voceó una voz.
Mi libro, Dominicanos, ¿hablan ellos demasiado alto?
QUE NO SE OYE NA QUE HABLE MÁ ALTO MAMI.

Pocas cosas tan etéreas como una actividad cultural, especialmente si se trata de Literatura, lo que ahí se lee no le llega a nadie. Un grupito escogido por amistad, posición política y devoción a Sabina, discute y busca soluciones a problemas que no existen, abstracciones, nuevos derroteros para la Literatura, olvidando que ella siempre ha demostrado ser independiente, ciega, sorda, y apta para buscar, y encontrar, y escoger, el camino que le dé su gana.

Por eso he decidido, con mucha humildad, sugerirles a los organizadores de estas actividades culturales la contratación de un mono. Un mono resuelve el problema del aburrimiento. Usted agarra un monito macaco, bien plebe, lo pone en una de esas mesas con conferencistas, poetas, críticos, y usted verá los resultados. El público no se parará ni para ir a orinar, ojos fijos en la mesa, hipnotizados por los movimientos y muecas del mono. Usted verá a humanos con la concentración de un colibrí, mudos de interés, mientras un conferencista discursea sobre la relación obligada entre un ensayo de Borges y las camisas planchadas con almidón de yuca al mismo tiempo que el mono se baquetea. En alguna encrucijada interestelar un verso muy amoroso coincidirá con una monería muy mona, el "AWWWWW" del público podrá ser compartido entre poeta y mono. Después se podría entrenar al mono para que además de practicar su onanismo también arroje heces frescas al que en medio de un poema lírico se duerma.