Son muchos los entuertos inadmisibles, protagonizados por los numerosos lúmpenes que se alojan en el Congreso y que conforman -sin que se distingan por partidos- una cúpula impune de agresores y delincuentes, sin ninguna conciencia social, sin ningún respeto, no hacia al pueblo que no les importa, en lo absoluto, sino ni siquiera hacia sus propias funciones.

Sin ninguna conciencia de la dignidad de su trabajo,  sin ningún compromiso con el destino del país, sin noción ni sentido de la justicia, sin aprecio por el significado de la democracia, sin conciencia de su rol de gestores y garantes de los derechos de todos, incluyendo los derechos de quienes disienten de sus posturas, sin conciencia de los deberes a los que obliga su condición de definidores y contorneadores  de los deberes de los demás, muchos legisladores simplemente son una lacra y constituyen una vergüenza nacional.

Sus continuos desórdenes, junto a los ingresos exorbitantes que se sirven, los privilegios que se autoendilgan, los recursos que se roban, los dispendios en los que incurren, las irregularidades que ejecutan, las influencias que trafican, los desenfrenos que los caracterizan, los convierten en delincuentes ostentosos, que exhiben con desparpajo absoluto su condición de gánsteres impunes.

Creen que pueden patear la justicia y parece que tienen razón. Es verdad que, finalmente, a uno de ellos, del PRD, lo van a tener que enviar unos días a Najayo, por violador. Quizás herede la suite de Luis Alvarez Renta, (quien amenaza con salir sin haber estado adentro), ya que éste encontró un juez que sirve menos que él y que le concedió una prisión domiciliaria, para estrujar en la cara del país, la prostitución de su justicia y la burda disparidad en la aplicación de las penas, que no corrigen, sino que aplastan y explotan al indigente; mientras se dejan escupir, patear y asquerosear, si el ladrón no robó poco y es un magnate, que hace lo que le da la gana y cuenta con el apoyo del Cardenal, que tiene la misma fibra moral que él.

Pero que haya un legislador que deba  conceder alguna ligera y displicente respuesta a la justicia, no significa que esta pandilla tenga que recogerse. Una golondrina no hace verano y ahí permanecen todos los colegas del diputado condenado por violación (que tal vez debe rendir alguna cuenta porque su partido no es el que está gobernando) con sus ultrajes brillando sobre sus chaquetas como medallas de honor.

El dirigente político del Partido de la Liberación Dominicana, (PLD), Senador por Montecristi, Heinz Vieluf Cabrera, debía ser declarado formalmente prófugo de la justicia.

Este delincuente, que actualmente ostenta el cargo de Secretario del Senado, hace siglos que no mantiene a sus cinco hijos, procreados con la señora Rosa Abel Lora y tiene acumuladas varias sentencias irrevocables que no ha cumplido, según explica su ex-esposa, con un expediente en las manos, que debe pesar una tonelada.

Doña Rosa ha tenido que bregar por una década – sola y desamparada, ante las puertas cerradas, ante los oídos tapados- con la justicia dominicana, con jueces presionados desde el poder, con jueces venales y corrompidos, frente a un dirigente político con poder e influencias y sin reparos para desatender a su prole y evadir la justicia, traficando con influencias y privilegios e incurriendo en nuevos delitos.

Con tenacidad y sed de justicia, la señora se ha hecho oír en los tribunales y ha conseguido probar varias de sus acusaciones, a pesar de la renuencia del sistema a reconocer sus derechos y a ampararla.

El secretario del Senado de República fue condenado por un tribunal en el 2005, hace siete años (tras una lucha de otros tantos años sostenida por su ex-esposa Rosa Abel)  a pagar la manutención de sus muchachos. El senador no ha pagado un chele. La deuda ya asciende a varios millones y no ha habido forma de aplicar justicia. También fue condenado, según explica doña Rosa, por un Tribunal de Tierras.

Según las leyes establecidas y aprobadas por el Congreso del que el señor Vieluf forma parte,  a quien no cumpla con la pensión asignada por los tribunales para los hijos, le corresponde prisión. Pero esas leyes parecen hechas para aplicarlas a los demás, no a quienes las hacen, que son dioses, ajenos a las leyes humanas y a la justicia que ellos diseñan.

Al menos el señor Vieluf no ha solicitado, contrario a lo que sí hizo su colega, el violador, que lo eximan de su inmunidad parlamentaria, para ir a responder ante la justicia por sus incumplimientos y delitos ya juzgados y probados y por las otras acusaciones todavía pendientes y que incluyen, entre otros acápites, robo agravado, asociación de malhechores, falsificación de escritura, violación de domicilio y violencia intrafamiliar.

El señor Vieluf Cabrera fue condenado primero por el  Tribunal de Niños, Niñas y Adolescentes -condena a la que jamás prestó atención alguna- y cuando adquirió la senaduría hizo trasladar su expediente a la Suprema, para que se reajustara, bajo la jurisdicción privilegiada que los legisladores han establecido para sí mismos, para bregar con sus querellas.

Ahí fue gratificado, en el 2007, con una reducción de la pensión, de la que de ninguna forma había pagado ni una mota y a pesar de que la pensión establecida por el tribunal de niños, no se hizo caprichosamente, sino a partir de un examen socio-económico de los recursos del padre.

La deuda acumulada por este irresponsable quedó en el aire y a esa se sumó la nueva, que se mantiene hasta el día de hoy, porque el honorable senador Heinz Vieluf Cabrera, Secretario del Congreso dominicano, las leyes del país y las sentencias de los tribunales, los usa para limpiarse las nalgas.

Eso es lo que los partidos tienen dirigiendo el país y eso es lo que hay en el Congreso.