Recién concluyo de completar dos de los tres tomos fascinantes de la maravillosa obra de Santiago Posteguillo. Su novela histórica muy bien documentada en textos reales, “Africanus” abrió un torrente de creatividad sobre episodios decisivos del surgimiento y consolidación del Imperio Romano, más de 200 años antes del nacimiento de Jesucristo. “Legiones Malditas” es el segundo tomo de la creativa narración novelada que describe las victorias políticas y militares del Cónsul romano Publio Cornelio Escipión, sobre los invictos ejércitos de Cártago regidos por el genial estratega cartaginés Aníbal Barca. Cartago era la capital de un imperio de origen fenicio que se ubicada en una posición geográfica privilegiada y dominante en el Mediterráneo en lo que hoy es Túnez.

Estas novelas son un ingenioso compendio de estrategia territorial, de estado mayor y gestión de crisis, donde se encuentran cientos de enseñanzas replicables en nuestros días; aquí y ahora. En la ficción histórica de “Legiones Malditas”, el genio político y militar de Publio Cornelio Escipión se ve precipitado a utilizar tropas exiliadas de Roma hacia Sicilia, una isla que había pertenecido al imperio cartaginés y se situaba apenas 140 kilómetros del enemigo Cártago. Estos más de 20 mil hombres constituidos en dos legiones, habían sido derrotados en tierra romana por el mismo Aníbal en la famosa batalla de Cannae. Roma los castigó por huir del combate, y los desterró.

El joven estratega romano, Publio Cornelio Escipión logró devolverles la confianza a estas dos “Legiones Malditas”, transformándolas en dos “Legiones Benditas” para el futuro de Roma, agregamos nosotros. El autor español Santiago Posteguillo, filólogo y lingüista, con PhD en literatura creativa, se las arregla, muy apegado a la verdad histórica para demostrar, utilizando unos seductores episodios humanos, románticos y militares, que la única vía para derrotar al mismo general Aníbal Barca y a la capital mediterránea de Cártago, era hacer lo impensable, invadir el imperio cartaginés, atacarlo en su mismo territorio.

Pareciera que según el estado crítico de la situación del desarrollo de Santiago y el Cibao, para lograr lo que merecemos conseguir, por la responsabilidad de nuestras retribuciones impositivas, tendremos que derrotar al “imperio cartaginés” de Santo Domingo, formado por un ejercito de lobistas, manipuladores, funcionarios y todo tipo de “mercenarios”, utilizando inteligentemente para nuestros fines, unas “Legiones Malditas” ubicadas en los mismos territorios capitaleños.

Quizás así debiera hacer Santiago y la Región Norte, invadir Santo Domingo. Estudiar la obra de Santiago Posteguillo, escudriñar la estrategia de Publio Cornelio Escipión para conseguir los resultados que nos hemos propuestos entre todos. Penetrar Santo Domingo y sus centros de poder más que con legiones, con ideas creativas. Masificar propuestas atractivas divulgadas de forma asertiva por los medios de comunicación. Imponerse en la generación de corrientes de opinión favorables a una justa distribución del erario público, tal como lo establece la Constitución.

Hoy no se trata de usar espadas, lanzas, flechas, piedras y escudos,  hoy se impone la movilización de las ideas. Masificar nuestras ingeniosas propuestas, esas que generan riqueza y también la distribuyen mejor. Esas son las propuestas concertadas, compendiadas y acordadas en el Plan Estratégico 2020. Esas son nuestras Legiones Malditas, o mejor aun “Legiones Benditas Cibaeñas”.

Legiones Benditas que en este momento demuestren en los medios cómo los capitaleños cegados por sus intereses monopólicos, ayudados por exfuncionarios que no sacian en acumular ganancias del erario público y arrastrados por el cartel “Marítima Dominicana”, que clasificamos como el nuevo “Aníbal Barca caribeño”, impiden que se vea clara la necesidad de la isla dominicana de exportar a Estados Unidos y Europa privilegiadamente por el Norte.  Bloquean, contraviniendo la Estrategia Nacional de Desarrollo, que se despliegue el Puerto de Manzanillo y que el sector privado de la Región Noroeste y Santiago, impulse el proyecto que colocará al país 20 puntos más en competitividad que todos sus homólogos del  Caribe y Centroamérica.

Legiones Benditas que sigan persistiendo hasta la victoria final en la necesidad de un equilibrio razonable en la inversión para que el presupuesto público sea proporcional a los aportes que realizan las Regiones a la Economía Nacional. A llegado la hora de invadir la capital, entrar por la retaguardia, y conquistar con nuestras ideas por la fuerza de su transparencia, lógica y creatividad.