Durante el transcurso de los dias cercanos a la celebración del Día Mundial de la Filosofía, el sabio Eduard Osborne Wilson concedió una entrevista a propósito de la publicación de su libro: The meaning of Human Existence (El sentido de la existencia humana).

Eduard Wilson es una de esas figuras excepcionales de la cultura, por su producción e impacto intelectual. Ha recibido la Medalla Nacional de la Ciencia por la Academia de Ciencias de los Estados Unidos, dos veces el Premio Pulitzer y además, el Premio Crafoord, otorgado por la Academia del Nobel a los científicos cuyos aportes se realizan en las áreas de especialidad no cubiertas por el famoso  galardón.

En la entrevista, Wilson subraya la importancia de las humanidades en una cultura donde se priorizan la ciencia y la tecnología. Enfatiza la diversidad de prácticas y creencias expresión de nuestra evolución cultural y su irreductibilidad a nuestro conocimiento científico-tecnológico.

Al mismo tiempo, señala que esta diversidad seguirá desarrollándose en el contexto de la globalización y de los nuevos cruces culturales y étnicos, lo que implicará la necesidad de la comprensión de los mismos desde los saberes humanísticos.

Finalmente, resalta que el desarrollo científico-tecnológico genera la posibilidad de una serie de practicas (implantes cerebrales, manipulación genética) con serias consecuencias morales, las cuales requieren la reflexión de la filosofía y las disciplinas humanísticas.

La postura de Wilson se sitúa contraria a la tendencia imperante de valorar los saberes por su utilidad, por su capacidad para generar riqueza material o empleo. Es obvio que estos saberes son necesarios, pero lo peligroso para nuestra existencia civilizada es la creencia bárbara de que si una actividad no genera utilidad inmediata, no sirve o no merece gasto de energía, tiempo y dinero.

Las experiencias fundamentales de la historia humana “no son útiles”. Desde una obra literaria hasta un poema sinfónico, desde las diversas ceremonias sociales hasta la mayor parte de nuestro conocimiento acumulado. Pero, imaginemos lo que sería de nuestras vidas sin ellas.