1. Una mujer siempre es o está bella.
2. A una mujer todo le queda bien.
3. Una mujer es siempre única e irrepetible.
4. Una mujer no se parece a nadie.
5. Una mujer es, de su familia, la más agraciada y hermosa.
6. Una mujer nunca es opacada por sus amigas.
7. Una mujer tiene siempre el gusto más exquisito al vestir, calzar y utilizar joyas o accesorios.
8. Una mujer exhibe en cada oportunidad el más atractivo corte de pelo y el peinado más actual, los que más favorecen a su rostro y mejor encajan con el conjunto de su anatomía.
9. Una mujer sabe combinar siempre zapatos, vestuario y accesorios.
10. Una mujer siempre está vestida para matar: para gustar, para seducir y para conquistar, acorde con la ocasión y la hora del día o de la noche.
11. Si usted no se siente capacitado (a) para piropear conforme a las diez primeras reglas de este manual, mejor cállese.
12. Una mujer siempre tiene el rostro luminoso, atractivo y (si es de piel clara) sonrosado. Limítese a estas palabras para halagar, sobre todo si usted no sabe nada de maquillaje.
13. Al hablarle a una mujer, elimine de su vocabulario palabras como: canas, pecas, manchas, cicatrices, arrugas, líneas de expresión, envejecimiento, hedor, legañas, moco, baba, mal aliento, opacidad, decoloración, ojeras, tocones, pelerío y otras que podrían condenarle a usted al ostracismo.
14. Una mujer siempre usa ropa a la moda y de marca, adquirida en las tiendas más caras o por Internet, aunque la haya comprado en las “Agáchate Boutiques” o en el mercado de pulgas de la avenida Luperón.
15. El olor de una mujer será siempre exquisito, no importa que no se haya bañado o, en el mejor de los casos, que lo haya hecho con jabón de cuaba.
16. Las manos de una mujer serán siempre las de una princesa y deberán ser tratadas (acariciadas y besadas) como si acabaran de salir del establecimiento de la manicurista, no importa si la mujer recién sazonó una comida, recogió basura o salió del baño. Tampoco interesa que su toque sea de papel de lija o que las manos tengan la apariencia de extremidades de boxeador.
17. Los pies de una mujer serán siempre “lo más hermoso que ojos humanos hayan visto jamás”. Nunca los prive de masajes, de alternadas caricias sutiles y profundas y de besos altamente creativos, que incluyan recorridos bucales por cada uno de los dedos y diseño de filigranas con su lengua húmeda por toda la geografía podal.
18. Cuando una mujer le pida opinión sobre la prueba de fuego de utilizar zapatillas de tacón alto o bajo, para dejar expuestos los pies a todas las miradas, hágase de la vista gorda ante callosidades, deshidratación, grietas, sucio debajo de las uñas, juanetes y otras deformidades óseas. Los pies de una mujer serán siempre el ideal marinado en parafina de cualquier pedicurista, aunque en su apariencia real similen a los de la mona Chita.
19. Una mujer nunca está gorda.
20. Una mujer nunca está flaca.
21. Una mujer tiene siempre el peso perfecto para su contextura física, su raza y, sobre todo, para la imagen mental que ella tiene de sí misma (usted debe averiguar si su ideal es Shakira, K.D. Lang o algún eon intermedio).
22. Admirarla desnuda será para usted una visión del paraíso en cada oportunidad. Emplee el enfoque selectivo para ignorar chichos, celulitis y cualquier otra irregularidad en el “edén prometido de su cuerpo”.
23. Y si se esfuerza por mejorar su apariencia física con una rutina de dieta y ejercicios, o con bisturí, anímela constantemente diciéndole que está cada día más bella.
24. Una mujer nunca tiene sucio en el ombligo.
25. Una mujer nunca tiene ombligo de tetera o bobo; sino “para comer de a bocaíto o para usarlo como vasito”.
26. El estilo “French” y otros diseños para las uñas nunca serán vulgares, aunque sean alegorías inequívocas a Barajita la loca; ni éstas estarán jamás lo suficientemente largas (o cortas) a menos que produzcan lesiones…
27. Una mujer no tiene grasa abdominal. Esa es otra vulgar mentira de un mal cantautor.
28. Una mujer nunca padece várices, a pesar de que secciones de su piel rememoren el delta del Níger y sus instalaciones petroleras.
29. Una mujer jamás tiene estrías, aunque su piel grite: “¡Tierra seca!”.
30. Una mujer nunca muestra dientes feos, rotos o amarillentos, sino una sonrisa encantadora.
31. El de una mujer es “aliento divino de tu boca que es vino delicioso de Oporto”, aunque la verdad sea inconfesable.
32. Los oídos de una mujer jamás exudan cerumen ni su nariz moco.
33. Una mujer no suda, a menos que a ella “sudar” le resulte excitante.
34. Una mujer tiene siempre un pelo maravilloso y “natural”, aunque usted sepa que ella es fanática de los baños de queratina y de Spazzola; así como de las planchas de cerámica.
35. Los ojos de una mujer serán siempre “color del tiempo”, para que usted no se equivoque con los cambios de lentillas de contacto.
36. Una mujer no tiene nunca los senos caídos ni necesita de aumentos o reducciones en los pechos.
37. Una mujer jamás habla en tono alto ni susurra demasiado bajo.
38. El porte de una mujer será siempre elegante, aunque usted y ella sean las únicas personas en el mundo que lo crean.
39. Una mujer come siempre como una princesa: moderadamente, despacio, con la boca cerrada y sin hacer ruidos extraños. Así deberá usted percibirla y tratarla, aunque sea una tragona de marca mayor.
40. La piel de una mujer estará siempre hidratada, limpia, perfumada y agradable al tacto, aunque a veces usted se pregunte si entró en contacto con un cocodrilo.
41. La mujer es, por mucho, el ser más inteligente de la creación de Dios.
42. Ella es también la más talentosa, creativa, imaginativa, alegre e inspiradora de entre todos los ángeles del cielo.
43. Los orgasmos de una mujer son siempre apoteósicos y dignos de celebración. Nunca la responsabilice de anorgasmia o falta de interés en el sexo. Haga su trabajo o busque ayuda profesional.
44. Una mujer será siempre experta en todas las áreas del saber humano e iniciada aventajada en las cosas del saber divino.
45. Una mujer es una consagrada cocinera, aunque su especialidad se limite a “plátanos ahogados en agua”.
46. Si una mujer no sabe cocinar siquiera un plátano, dispénsela cariñosamente diciéndole: “Mami, es que tus padres no gastaron tanto dinero en tu educación para tenerte metida en una cocina, lo tuyo es… (el arte, la ciencia, el amor, etc.)”.
47. Su mujer será siempre la mejor amante del mundo, la que todo lo hace con excelencia. Usted no había conocido a un ser más tierno, delicado, experimentado, sutil, cariñoso, generoso, inventivo y cuanto adjetivo pueda caber en el tiempo y el espacio de Eros.
48. Una mujer siempre tiene la razón. Aprenda primero esta norma y sobrevivirá para poner en práctica las 47 anteriores. Muchas gracias.