El dialecto popular de " todos los palitos le cayeron a….", era de corriente uso en el habla de cuando la niñez pueblerina se desempeñaba con tanto poder comunicativo face to face. Viene al caso la frasecilla porque a la Universidad Autonoma en estos justos momentos también le han caído los palitos. Algunos por culpa de las autoridades gubernamentales, otros por mal manejo de las autoridades superiores de la cuatricentenaria Universidad ( más vetusta que la República), que en un espacio de tiemo de 22 años cumplirá 500 años: un verdadero patrimonio de la humanidad, no solo patrimonio del pueblo dominicano. También todos nosotros en términos de familia universitaria somos responsables por acción u omisión de lo que acontece en la institución . Nadie escapa al desviado desempeño que vive la Academia por causa de los teje-manejes que la política interna (Uasd) y externa (Gobierno y Ministerio) han dirimido en la brega política por esa relación tirante entre ambas partes. El presupuesto representa el punto álgido y débil para subyugarla lentamente y existen obscuros designios.
Si pudiéramos sacar las manos de la Academia para reorientar sus pasos por la misión que le dio origen en su autonomía, como lo establece el Estatuto Orgánico en sus primeros articulados, su filosofía y planes se desarrollarían con mayor eficiencia, eficacia y calidad académica, cumpliendo su tarea sagrada: docencia, investigación y extensión. Desde luego, con fines de aprovechar en ese enclave científico el talento de los eximíos investigadores y docentes que forman su claustro y que con tanta entereza quieren servirle a la Universidad, para servirle a la sociedad dominicana. En ella el talento y la profesionalidad en Maestrías y Doctorados, sobran, con más de tres mil profesores, que contribuyen con las restantes casi 44 universidades privadas que forman el cuadro académico del País, prestados en míseros contratos a las universidades privadas, generalmente cuando salen jubilados de la Uasd. Esto es, que el plantel de la mayoría de las privadas lo constituyen docentes o egresados de la Uasd.
Sin embargo, no obstante sus ganancias y el criterio con que se administran ciertas universidades privadas sin rendir cuentas financieras, reciben donaciones de familias ricas, matriculan sus estudiantes con cuotas caras y a eso el Gobierno les construye edificaciones costosisimas y ahora les beca totalmente a estudiantes las carreras de Biología, Física, Matemáticas, Educacion y Química, cuyos emolumentos salen de la cartera de la Mescyt; carreras que cuando no había platas solo ofrecía la Uasd. Anteriormente no las ofrecían ninguna de las privadas ,bajo el argumento de que no eran rentables y el sagrado sacrificio pertenecía a la Autonoma. ¡ Viva el Neoliberalismo en la educación superior! Lo importante es ganar, ganar, en su falsa filosofía de situar a la educación como una empresa rentable. Es su afán por reducir la ciencia al escenario preeminente de la mercancía; eso somos.
En fin, se le regatea a la Uasd, de parte del Gobierno de Danilo Medina, un justo presupuesto para el año 2017, a la usanza del Gobierno de Balaguer, pero se les ofrecen facilidades a centros privados y los propios funcionarios de ambos Ministerios; que ayer fueron docentes y directores de Departamentos en la Uasd, se reniegan hoy día a respaldar su Universidad, que les dio su perfil profesional y ocupacional. ¡ Caramba, desagradecidos!. Al contrario, someten a críticas mordaces e irónicas el desempeño de la Universidad. Por esas razones, se hace impostergable que la familia universitaria desde el Rector, Faprouasd, FED y Asodemu abandonen sus discrepancias y tomen el camino de la Unidad; dejar el haraquiri y emprender una lucha unitaria con planes lúcidos y estratégicos de envolver al pueblo interesado en la Universidad en su lucha. Aunque, asociado a ello hay que levantar la imagen de la Uasd con positivos programas, actividades y acciones con presencia innovadora dando aportes en los más diversos espacios sociales y productivos de la Nación. La Uasd es patrimonio de todos y no le luce al Gobierno negarle su presupuesto, lo mas que puede exigirle es que se administre con eficiencia, transparencia y equidad los recursos generados por el pueblo dominicano. Superar sus debilidades y dejar a un lado sus discrepancias baratas y trivialidades politiqueras.