Ilustraciones de Odalís G. Pérez

Esta pandemia, no sólo ha servido para desnudar nuestro precario Sistema Nacional de Salud y para resaltar las falencias de un Estado paternalista, patrimonial y clientelista, donde, candidatos a la presidencia de la República, deben estar en manos de un psiquiatra, por falta de organización lógica en su pensamiento, y, porque, además, carecen de argumentaciones que sustenten sus postulados, como candidatos a la presidencia. Su única base es tener mucho dinero, sin poder demostrar cómo lo adquirieron y estrujarnos sobre en nuestro rostro su bagaje de corrupción. Esta pandemia también ha servido para reinventarnos y romper paradigmas.
Esta pandemia ha acelerado procesos de renovación que, de manera indetenible, ya venían marcando un sendero, es lo que está pasando en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), una macro universidad, con presencia en casi todo el país.
En esa academia, a pesar de que ya tenía un espacio, llamado UASD-Virtual, la virtualidad daba atisbos, caminaba de manera lenta…pero al momento de vernos atrapados entre el caos y la incertidumbre del COVID-19, la UASD está despertando de manera sigilosa y precisa.

Puedo dar testimonio de que, por lo menos, en la Escuela de Letras de la Facultad de Humanidades, los maestros y las maestras, ya llevamos tres (3) sesiones de un curso de inducción a las clases virtuales y eso es un hecho digno de resaltar.
Las autoridades de la Facultad, el Decanato y la Escuela de Letras, en particular, deben tener el reconocimiento pleno de nuestra academia. Así crecemos y nos dirigimos hacia el siglo XXI, donde nos aguarda la celebración de los 500 años de fundación de la Universidad Primada de América.

La virtualidad, en la UASD, hace mucho tiempo que está rondando sus espacios, desde la Facultad de Ingeniería y Arquitectura, sin embargo, es ahora que asume de frente esa impostergable realidad, dentro de la educación superior dominicana. La pandemia ha obligado a que la UASD reconozca y asuma la necesidad de la virtualidad en sus linderos, como una innegable necesidad.
Recientemente, se celebró, de manera virtual, en el Centro UASD-Puerto Plata, la XIV Investidura Ordinaria y la IV Investidura de Postgrado, tengo por entendido que ese hecho histórico ocurrió el miércoles 10 de junio del presente año. De ahí en adelante, ya la UASD tiene otro perfil que requiere de nuevas necesidades académicas, para bien de esta nación y para bien de la humanidad. El próximo superior gobierno que surja, debe tenerlo bien claro, la UASD de ayer, va asumiendo hoy otro perfil: Su rostro académico se expande por el ciberespacio…sin temores y necesita de la mano amiga del Estado dominicano. La familia uasdiana debe asumir a quien siempre le ha demostrado, con hechos, ser parte de ella, dentro y fuera del gobierno. Su mano amiga, su camino seguro.
La virtualidad en la UASD va ganando su espacio, paso a paso. Y les confieso que yo amo la docencia presencial, pero ante esta incuestionable realidad del coronavirus, no me queda de otra…debo adaptarme a las necesidades del contexto o arriesgarme, de manera irresponsable, a "pescar" una infección en contra mía y en contra de mi familia, y eso no es pertinente.
De todo este trágico panorama de la pandemia, hay que también valorar la entrega y el potencial de resiliencia de un profesorado que, en la mayoría de los casos, sobrepasa los cincuenta (50) años de edad y nos hemos dispuestos a seguir aprendiendo, esta vez, en nuestra condición de "inmigrantes o exiliados virtuales".

Es nuestro momento de "aprender a aprender". Es la hora de renovarnos o de dejarnos caer en el vacío. Es la hora de asumir decisión, en este tiempo de crisis. No podemos dejarnos guiar por manos inexpertas, aunque usted vea en la televisión a figuras de poses politiqueras, con imagen de ex-rectores, apadrinando a títeres, como pago o tributo al titiritero.
La UASD debe seguir siendo un espacio de construcción y validación de conocimientos. Vayamos firmes, como académicos…por el camino seguro que nos permita crecer más como academia, en este país subdesarrollado y dependiente.
Es el momento de romper paradigmas y de seguir adelante…por la construcción de una ciudadanía responsable, con deberes y derechos inalienables. En y después de la pandemia, sigamos haciendo de nuestra UASD un faro de luz, una inagotable fuente de pluralidad y permanente llama del saber, hacia el pensamiento crítico.