Una inquietud

La revolución cuántica y nosotros

Por Jorge Lora Castillo

El mundo se acerca cada día a hitos y avances esperados pero increíbles. La revolución cuántica, sobre la base de la cual las operaciones realizadas por una supercomputadora de la actualidad, serian realizadas en millonésimas de segundo por una computadora cuántica normal, son cuestiones que nos deben estar preocupando, sobre todo si, este país, lamentablemente vive de reggaetones, fiestas, lambones, correveidiles, y candidatos que consideran el éxito como el destino hacia donde uno se dirige en un viaje al interior de cualquier día.

Debe movernos a preocupación que el único discurso válido de quienes nos gobiernan o pretenden gobernarnos, es gastar miles de millones de pesos en el aumento del hambre y la miseria mediante la entrega de canastas que solo sirven para evidenciar la vergüenza, multiplicarla y aumentarla cada año, sin la realización de un concurso real, sin que la caja cueste lo que dice costar, y replicándonos en un sistema corrompido y corruptor, que reitero, multiplica la miseria y la vergüenza. Así mismo, cuando estos cientos millones de pesos son utilizados para mantener cual propaganda Nazi, el bobo de la idiotez y anulación de voluntades mediante la puesta en escena de diez anuncios del Penco, del gobierno o de una institución del Estado, cada cinco minutos.

Debe movernos a escarnio, que, en pleno siglo XXI, estén muriendo cientos de niños y adultos de Dengue, el cual es una enfermedad de la miseria, que resulta de la ineficacia de nuestros gobernantes en llevar a cada hogar dominicano el agua potable mediante la construcción de acueductos eficientes y sustentables, lo que lleva a la necesidad de hacer acopio de este preciado líquido en cambumbos, barriles, tanques, poncheras, y todo lo que sirva a este propósito vergonzante.

Debe movernos a una necesaria indignación el hecho de que, ya estemos pagando impuestos como una sociedad de primer mundo, sin embargo, nuestros hijos no puedan ir a una escuela pública, a una universidad, no exista agua potable en las cañerías, no exista seguridad pública, no exista un servicio eléctrico confiable y los hospitales, lamentablemente, son depósitos de almas sufrientes, con uno de los sistemas de salud más ineficientes del mundo.

Debe desgarrarnos el alma, que como sociedad, sobre la cual se han botado miles de millones de pesos en compra de solares para la construcción de escuelas, fundamentado en la realización de cientos de negociaciones, trapisondas y manejos non sanctos, y no se hayan realizado las inversiones necesarias para que estos recursos sean dirigidos a los docentes, a los profesores, y a los alumnos de manera efectiva, lo que ha causado que, para vergüenza nacional, seamos uno de los países más ¨brutos¨ de todo el planeta, campeones en la falta de lectura, en la incomprensión absoluta de las matemáticas, y en la carencia total de comprensión en ciencias.

Debe llorarnos el corazón, cuando vemos sin esperanza, que quienes pretenden gobernarnos se replican en la sinrazón de querer llegar para quedarse en un vaivén sin fin de la vergüenza y de una sociedad sin porvenir claro, para servirse con el cucharon más grande, de todo cuanto puedan atragantarse sin consecuencia alguna.

Mientras el mundo, en gran parte, se mueve hacia la elevación de las más prístinas degustaciones en el arte, la ciencia, el desarrollo, el crecimiento de la consciencia social, y el derramamiento de la riqueza sobre todos los ciudadanos. Nosotros avanzamos en el embarazo de adolescentes, en el abuso y el asesinato de mujeres, en el culto a la estupidez supina, al dinero sucio, y al culto del supuesto bienestar sustentado en la más grande campaña de empréstitos de nuestro país, en la historia republicana.

Espero que no lleguemos tarde a nuestro futuro.

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