Opinión

La presa de Monte Grande y la doble moral peledeísta

Por Jimmy García Saviñón

El préstamo para la construcción de la presa de Monte Grande acaba de ser aprobado por el Congreso Nacional, Diputados y Senadores de todos los partidos votaron para aprobar el financiamiento de tan importante obra, pero la historia recorrida por este proyecto esta llena de conflictos de intereses, exculpaciones a unos y acusaciones infundadas a otros.

Durante el segundo periodo de gobierno del Dr. Leonel Fernández, el Instituto de Recursos Hidráulicos dirigido entonces por un miembro del Comité Central del Partido de la Liberación Dominicana, otorgo de grado a grado, violando la Ley de Licitación Publica, el contrato de construcción de la referida presa a una reconocida empresa brasileña por un monto total de 270 millones de dólares.

Tiempo después el funcionario peledeista es sustituido del puesto por uno de origen reformista, aliado al PLD y principalmente al Dr. Fernández, quien revoca el otorgamiento grado a grado de la obra y convoca a una licitación publica internacional, en la cual sale gananciosa la misma empresa que había sido favorecida con el grado a grado, pero con la diferencia de que ahora construiría la presa por US$15 millones menos que como le fue otorgada anteriormente.

Esa acción desato las iras del averno, el funcionario peledeista que había otorgado grado a grado la obra y que había sido movido a otra institución publica comenzó a intrigar desde las sombras, aliado a un entonces poderoso ministro íntimamente relacionado a una compañía, también brasileña,  adversaria de la ganadora en la licitación internacional, a cuyas intrigas también se sumo un destacado personaje, abogado exitoso y presidente de un partido minoritario aliado al peledeismo, resentido porque a su bufete no llegaban los grandes contratos estatales.

La licitación se llevo a cabo cumpliendo con todos los plazos y requerimientos de ley y en coordinación con la Dirección General de Licitaciones, adscrita al Ministerio de Hacienda, y el tramite fue particularmente rápido dado el interés demostrado por el entonces presidente Leonel Fernández en que tan importante obra se realizara bajo su mandato. Las intrigas llegaron al extremo de acusar al funcionario que ordeno licitar la obra de sobrevaluarla sin observar que el monto de construcción de la misma se había reducido en 15 millones de dólares entre el otorgamiento grado a grado por el funcionario peledeista y el monto contratado bajo licitación.

El entonces presidente Fernández, abrumado por las intrigas de sus allegados ordeno una investigación del contrato cuyo resultado jamás se supo, lo que si sabemos es que el contrato fue firmado con poder otorgado por Fernández y remitido por este al Congreso Nacional, que lo acaba de aprobar, sin cambiarle ni una coma.

El Dr. Fernández, en una actitud típica de su comportamiento como gobernante, dejo que los intereses de algunos de sus funcionarios opacaran lo que pudo ser una buena acción de gobierno y en vez de premiar la actitud del Director del Indrhi, que licito la obra, termino intercambiándolo de posición con el que había violado la ley al otorgar el primer contrato de manera directa y mas caro que el finalmente aprobado.

Los intrigantes basaron sus ataques al funcionario y al contrato en que el monto total del mismo superaba el anterior, lo que no decían era que un informe del Banco Interamericano de Desarrollo  recomendaba la reparación del embalse de la presa de Sabana Yegua, construida en 1979 y situada aguas arriba de donde se construiría Monte Grande, para evitar que un colapso del mismo, afectado por el paso del Huracán David, terminara arrastrando la nueva presa, y por ese motivo se incluyo en el contrato la reparación del embalse de la otra presa.

Quizás la reparación del embalse de la presa de Sabana Yegua, presupuestado en 100 millones de dólares, debió haberse hecho en otro contrato distinto y no incluirla en la misma licitación para construir Monte Grande, pero ello no constituye dolo ni daba motivos para que se desataran las iras del averno, justificadas en intereses personales de un grupito de depredadores morados, en contra de quien actuó bien, y al final, quien resulto premiado fue quien debió haber sido sometido a la justicia por violar la ley de Licitación, pero ahí no se podía llegar por que ese es peledeista.

Si de verdad el contrato licitado estaba sobrevaluado, y como hemos dicho fue firmado y remitido al Congreso, que lo aprobó sin cambiarle una coma, tanto el presidente Fernández que lo autorizo y remitió al Congreso Nacional como todos y cada uno de los congresistas que dieron su voto aprobatorio serian cómplices del funcionario al que se culpaba de sobrevaluar la obra, pero como siempre ya todo paso y esas arenas se las llevo el viento pero los danos morales ocasionados no hay viento que los arrastre.

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