Últimamente se ha propagado el rumor de que el Presidente de la Junta Central Electoral, doctor Roberto Rosario Márquez, habría expresado entre sus íntimos que no declararía ganador a Hipólito Mejía bajo ninguna circunstancia. De ser cierto este rumor, habría sido una desafortunada declaración, irracional y temeraria que no se espera de quien dirige este alto organismo electoral.
Una sucesión de hechos concretos y declaraciones contrarias a las posiciones y reclamos del candidato del PRD Hipólito Mejía, son coherentes con lo que se propaga a través de este rumor. Esto hace suponer que existen los peores propósitos con relación al manejo de los resultados electorales.
El hecho de que el Magistrado Roberto Rosario provenga de las filas del PLD donde era miembro de uno de sus organismos de dirección y que se le conozcan estrechos vínculos de amistad y simpatías con Danilo Medina, candidato por el PLD, exigen de él el extremo del comedimiento, no solo en lo que hace, también en lo que dice.
Si Hipólito Mejía pierde en buena lid, nadie cuestionará que se le declare perdedor, ya él pasó por esa prueba. Perdió en el año 2004 y lo reconoció antes del primer boletín de la JCE. Si tiene que hacerlo de nuevo, no hay por qué dudar que haga lo mismo.Sin embargo, si es el favorecido con el voto mayoritario, nadie la arrebatará el triunfo, ni siquiera Roberto Rosario, quien en cada incidente, demuestra una actitud prepotente y desafiante si se trata de un reclamo del PRD, pero de avenencia a las peticiones del PLD y su candidato. A esto se agrega el comentario que supuestamente hizo ante un grupo de allegados.
Si el doctor Roberto Rosario es una ficha que el PLD ha colocado en la Junta Central Electoral para mantenerse en el poder a toda costa, esto es, aun perdiendo las elecciones, él y su partido deben tener presente que tendrán de frente a todo un pueblo
El magistrado Roberto Rosario, contrario a lo que se espera de él, ha tenido un comportamiento claramente parcializado. En vez de una actitud sensata, preocupada por presentar un proceso transparente, asume un comportamiento arrogante, que arroja dudas sobre su comportamiento en el manejo del proceso electoral.Ha demostrado la prepotencia característica de muchos dirigentes peledeístas, pero que tratándose del Presidente de la JCE, crea en la oposición una atendible preocupación.
El comportamiento hostil de un hombre, cuya función exige total imparcialidad, genera serios cuestionamientos que deben poner a reflexionar al Magistrado Rosario sobre la gran responsabilidad que tiene en este proceso electoral.
¿Por qué fue su empecinamiento en Mantener en el centro de cómputos de la JCE a Franklin Frías? ¿Por qué no se investigó a fondo la denuncia sobre un supuesto centro de cómputos paralelo?¿Por qué no atendió el reclamo de Robert Arias sobre la postergación a la impresión del padrón electoral?
Si se conoce que el PLD tiene como aliados a los mismos dirigentes reformistas que organizaron el fraude electoral en 1994 contra el doctor José Francisco Peña Gómez a través del dislocamiento de miles de votantes¿Por qué el Presidente de la JCE ha minimizado el asunto de los dislocados?
¿Ignora que al PRD no puede olvidar lo que le afectó en aquel proceso electoral por el dislocamiento de más de 40,000 votantes?
¿Por qué la petulancia y la obstinación en demostrar poder y la actitud de imponer su criterio ante situaciones conflictivas? ¿Por qué el Magistrado Rosario se muestra intolerante, poco conciliador ante situaciones conflictivas y solo quiere imponer su criterio parcializado?
Ante las perspectivas de un triunfo de Hipólito Mejía o de un resultado muy reñido, generador decuestionamientos y que demandedecisiones cruciales de la JCE ¿se puede esperar la imparcialidad de un Presidente de ese organismo electoral que actúa de esta manera?
El doctor Rosario Márquez alimenta con esta actitud “el fantasma del fraude” que se le ha querido atribuir al PRD cuando expresa sus justas preocupaciones. Su actitud hace pensar en lo peor.
“Tenemos el gobierno, controlamos todos los poderes del Estado y se harán las cosas a nuestro modo.No importa lo que piense la oposición ni el resultado electoral el día 20 de mayo, Impondremos el triunfo de Danilo, aunque no gane las elecciones” Si esta es la idea… ¿creen que es tan fácil imponer su voluntad? ¿Asumirán las consecuencias de tan temeraria actitud?
Ya los peledeístas insertados en el TSE estrenaron su gestión haciendo travesuras en el marco legal, que restaron algunas alianzas al Partido Revolucionario Dominicano, falta conocer la disposición del Presidente de la JCE para anteponer ocultamente sus lazos con el Partido de la Liberación Dominicana a sus compromisos con la nación.
Si el doctor Roberto Rosario es una ficha que el PLD ha colocado en la Junta Central Electoral para mantenerse en el poder a toda costa, esto es, aun perdiendo las elecciones, él y su partido deben tener presente que tendrán de frente a todo un pueblo que no permitirá que desconozcan su voluntad.
Y si piensan en esta aberración, sostenidos en el control de todas las instituciones del Estado, deben recordar que Balaguer también lo controlaba todo en 1978, intentó desconocer la voluntad popular pero fue obligado a reconocer el triunfo del Partido Revolucionario Dominicano. Y retrocediendo aun más, Rafael Leónidas Trujillo también tuvo todos los poderes del Estado, sin embargo, aunque pudo mantenerse treinta años, al final, su ajusticiamiento, puso fin al control omnímodo que tenía del gobierno y de todas las instituciones del Estado.