La Policía Nacional constituye uno más de los eslabones en la cadena de violencia de la sociedad dominicana. Uno de los grandes problemas es su transformación total, pospuesto por la elite política.

Han predominado más los intereses internos y la lucha por la hegemonía de los distintos grupos en su seno, en diferentes épocas, de la referida Institución, que los intereses de la Comunidad, de la colectividad, como país.

Es la misma policía configurada como aparato coercitivo, represivo; cuya evolución y  transformación ha sido tan lenta, dilatada y menguada que no responde a las nuevas reglas del juego de la vida democrática; sobre todo, en una sociedad que su Constitución establece en el art. 7, un Estado Social y Democrático de Derecho que reza así “La República Dominicana es un Estado social y Democrático de Derecho, organizado en forma de República, unitaria, fundado en el respeto de la dignidad humana, los derechos fundamentales, el trabajo, la soberanía popular y la separación e independencia de los poderes públicos”.

De igual manera y claramente taxativo es el Art. 38 de la misma Constitución, que habla de la dignidad humana. Veamos: El Estado se fundamenta en el respeto a la dignidad de la persona y se organiza para la protección real y efectiva de los derechos fundamentales que le son inherentes. La dignidad del ser humano es sagrada, innata e inviolable; su respeto y protección constituyen una responsabilidad esencial de los poderes públicos. El Art. 40, referido al Derecho a la Libertad y Seguridad Personal y el Art. 42, que es el Derecho a la Integridad Personal.

Todo lo concerniente a la Policía Nacional, de manera específica, se encuentra en el Art. 255, donde señala que tiene como MISION:

1)      Salvaguardar la seguridad ciudadana.

2)      Prevenir y controlar los delitos.

3)      Perseguir e investigar las infracciones penales, bajo la dirección  legal  de la autoridad competente.

4)      Mantener el orden público para proteger el libre ejercicio de los derechos de las personas y la convivencia pacífica de conformidad con la Constitución y las leyes.

Si la Policía Nacional, como Institución observa y llevara a cabo los artículos mencionados, la violencia y la delincuencia no fuera tan alta en nuestro país y esto es solo posible, porque ella que está llamada a prevenir la delincuencia y la violencia, las crea, constituyéndose en parte del problema y no de la solución.

En el Periódico El Caribe del jueves 14 de junio, nos resaltan que la Tasa de Homicidios durante el primer Trimestre del 2012, esto es, de Enero a Marzo, fue de 508, divididos así:

A)    Relación con la delincuencia, relacionados directamente: 144 casos

a)      Despojo de armas de fuego: 22

b)      Motocicleta: 15

c)      Vehículo: 3

d)     Robo y atraco: 53

e)      Relacionados con drogas: 18

f)       Violación sexual: 1

g)      Linchamiento: 2

h)      Servicio Policial: 3

i)        Tratando de robar o atracar: 25

j)        Sicariato: 2

B)    No relacionados directamente: 229 casos

a)      Feminicidios: 28

b)      Hombre muerto por pareja: 5

c)      Riña personal: 141

d)     Riña en Cárcel: 4

e)      Riñas en centro de diversión: 33

f)       Riña en tránsito: 6

g)      Violencia intrafamiliar: 5

 

C) ACCION POLICIA NACIONAL: 54

D) Desconocida: 81

La tasa de homicidios para el primer trimestre, representada por la Policía, vendría siendo un 10.62% del universo completo; una cifra escandalosa, que dentro del marco que se mide sería una epidemia. Léase bien, solo los homicidios originados por la Policía pasan el umbral que se tiene en los organismos internacionales. Dicho de otra manera, nuestra Institución policial, llamada a propiciar la convivencia pacífica, sobrepasa en homicidios a todos los homicidios totales de varios países: Chile, Argentina, Uruguay, Canadá, etc., etc.

Si a ese 10.62%  de este trimestre, se le añade que los agentes policiales están involucrados en todas las dimensiones de los homicidios relacionados con la delincuencia y los no relacionados directamente, el porcentaje de la tasa de homicidios propiciados por agentes policiales llega al 14% del total de homicidios en República Dominicana. Esto constituye una constante en los últimos 8 años. En la Encuesta del Gobierno de la Seguridad de Marzo del 2011, en la página 32, nos encontramos con el siguiente cuadro:

Año

Muerte por acción Policial en el D. N.

Porcentaje con respecto a Homicidios ocurridos en el D.N

Porcentaje con respecto al país

Total nacional de las muertes por acción Policial

2005

58

14.6

13.2

437

2006

22

7.7

5.5

395

2007

38

13

11

345

2008

58

19

12.7

455

2009

39

12.5

11.2

346

2010

38

9.5

14.6

260

Había que agregar el año 2011 donde los homicidios fueron 2513 y de ellos corresponden: A la acción Policía Nacional: 355 que representan 14.12, que es el porcentaje con respecto al país, de los homicidios producidos por la Institución Policial. No hay en el hemisferio occidental ni concretamente en los 34 países que conforman a América Latina, Centroamérica y el Caribe, una POLICIA que produzca tanta violencia y delincuencia y en consecuencia, tanta DESCONFIANZA.

En el mismo documento de la Encuesta del Gobierno de la Seguridad, en su página 46, nos encontramos con un cuadro, en el que preguntan para las 3 circunscripciones del Distrito Nacional: En caso de no haber presentado denuncia ¿cuáles fueron las causas para no hacerlo? Por desconfianza en la POLICIA NACIONAL:

a)      59.6  Circunscripción No. 1;

b)      54.1  Circunscripción No. 2;

c)      52.2  Circunscripción No. 3.

Si correlacionamos estos datos con lo que en el último Informe del Foro Económico Global señalaba que nuestro país estaba en el No. 136, de 142 países, en DESCONFIANZA en la Policía Nacional; record asombrosamente negativo. Al mismo tiempo de cada 10 delitos (Robo, atraco, asalto, estafa, macuteo, etc.), 5 son producidos por agentes policiales o militares.

El panorama no puede ser más ensombrecedor y tétrico cuando vemos el importante trabajo generado por las Naciones Unidas, acerca del perfil psicográfico y psicosocial de los presos que han cometidos feminicidios. En dicho trabajo resalta que los grupos ocupacionales o profesionales que más cometen homicidios son: POLICIA, Chóferes y Comerciantes.

Lo acontecido en Salcedo, en la provincia Hermanas Mirabal (¡ironía!), debería ser la última gota para que la sociedad toda, diga ¡basta ya! Asumamos el costo que haya que asumir para transformar esta anclada, anquilosada y esclerótica institución, que desgarra el alma de los dominicanos. ¡Cuántos abusos de poder! 4 muertos, decenas  de heridos y no pasa nada. El simple traslado del comandante de Salcedo a Puerto Plata. ¡Diríamos que un premio! Es la apuesta permanente del gatopardismo que nos viene caracterizando como sociedad, para no ir a la raíz, a las causas de los problemas esenciales que nos acogotan y nos enferman día a día como nación.

Garantizar el orden público, la disciplina social, la paz pública y asegurar la tranquilidad, no puede ser en primera instancia, asesinar a seres humanos, todavía en la segunda década del siglo XXI, existiendo tantos métodos modernos para disuadir. Urge ya su transformación y cambio, para que pueda responder a un Estado de Derecho y no a un Estado Autocrático, que es como están actuando.