Justicia y bien común

La participación ciudadana

Por Juan Tómas Taveras

“No hay inversión más rentable que la del conocimiento”. Benjamín Franklin.

La participación ciudadana es la única vía para lograr el cambio a una verdadera democracia con un desarrollo sostenible, sustentable, humano, basado en el estado de derechos y libertades. Los movimientos en contra de la cementara en los Haitises, en contra de la Barrick Gold, a favor del 4% para la educación, en contra de la explotación de Loma Miranda, la Marcha Verde en contra de la corrupción y la impunidad son los mejores ejemplos de participación ciudadana y de que podemos indignarnos sin violencia y civilizadamente a favor del bien común, de garantizar nuestros más importantes derechos, resaltando  que en este momento histórico no hay otra mayor prioridad que la educación digna y con calidad, docentes probos, calificados,  fiscalización y ejecución eficiente de los recursos como única vía para tener el conocimiento que nos permite alcanzar nuestros objetivos de nación y la oportunidad para el cambio verdadero.

Entendemos que le ha faltado perseverancia a estos movimientos de participación ciudadana, pues, no se han mantenido activos o vigentes en el tiempo, por ejemplo en caso del 4% para educación podemos darnos cuenta que no fue suficiente conquistar esta asignación presupuestaria sin un seguimiento a la administración proba e implementación de estos recursos, los cuales debieron estar enfocados en la calidad de la docencia, el equipamiento de tecnología en laboratorios de ciencias y en manuales de civismo y comportamiento ético con calidad para todo el estudiantado del país. En vez de terrenos, varilla y cemento sobrevaluados y sin planificación.

Es apremiante la reestructuración transparente de los organismos de fiscalización del Estado que deben acompañar a los ciudadanos para que se le garanticen sus derechos y libertades, como son la Cámara de Cuenta, el Tribunal Superior Electoral, la Junta Central Electoral, el Tribunal Constitucional, el Defensor del Pueblo, la Contraloría General y las diferentes superintendencias los cuales deben estar conformados por miembros de carrera en la materia con conducta proba y que no sean miembros activos ni tener funciones en los partidos.

Nunca entenderé como personas estudiadas y con conocimiento de causas empeñan sus criterios a un momento de disfrute del paternalismo, ignorando el daño colectivo y matando las esperanzas o creando falsas. Por lo que se hace imperativo un llamado de atención para que redefinan, despierten o se deshipnoticen y no sigan como actores del mal: La mayoría de los intelectuales junto a los principales representantes y más relevantes actores de los demás poderes fácticos que han hipotecado sus acciones, ideas, pensamientos y plumas al sistema podrido y fracasado que nos ha dirigido y administrado como Estado, como pueblo. Contrario a lo que manda la ética profesional,  la administradora pública y el buen gobernar.

Cuando conoces tus derechos y participas activamente en los temas de interés público estarás consciente de que el Estado recibe sus ingresos no para dilapidarlos y robarlos sino para devolverlos, en servicios básicos como: educación, salud, seguridad ciudadana, justicia, oportunidad de empleo o desarrollar los talentos, garantías de derechos, libertades, medio ambiente sano, agua potable, energía eléctrica, transporte, viabilización del tránsito, alimentos asequibles para todos, seguridad social en general y otros.

Particularmente para mí una participación consciente y sensibilizadora de cada ciudadano representa dignidad, conciencia, futuro, esperanza, fe, desarrollo, cambio, oportunidad, democracia, justicia, respeto, confianza, civismo, responsabilidad, patriotismo, ética, moral, transparencia, participación, una vida, todo los millones del mundo, honestamente una acción ciudadana no tiene precio.

Estamos en la primera fase de un sistema de gobierno democrático,  es una fase que nos obliga a reforzar, ensanchar y hacer crecer las formas de la participación, donde el pueblo es quien toma todas las decisiones. Solo así nuestros modelos institucionales avanzarán y evolucionarán para lograr organizar la estabilidad y el equilibrio institucional.

Desde la antigüedad comenzando con Platón y luego Aristóteles la democracia era concebida como una forma de gobierno, específicamente como el gobierno de todos o de la mayoría. Es desnaturalizado el que aún la mayoría de dominicanos no tengamos una concepción clara de la democracia y mucho menos la decisión de participar ejerciendo sus derechos con conciencia y dignidad.

La participación ciudadana en el Siglo XXI, es un asunto en donde la sociedad y todos los ciudadanos, deben ser recurrentes, especialmente en la construcción de un futuro mejor. En un país como el nuestro debe ser un imperativo el desarrollo democrático con apuesta por la transparencia y por la sensibilidad de la mayor parte de su liderazgo con el fortalecimiento institucional, para así alcanzar los sueños en igualdad de oportunidades para todos sin exclusión ni privilegios.

La participación ciudadana es la clave para fortalecer la democracia y recuperar la soberanía popular que hoy esta entre dicha. Además, la participación y empoderamiento de ciudadanía facilitará romper radicalmente el sistema de administración pública del Estado corrompido.

Publicado por primera vez en noviembre del 2011

Dios les bendiga siempre, pueblo dominicano. Todo por la patria.

*El autor es político Duartiano, aspirante presidencial independiente, mayor general retirado PN, periodista, activista social, miembro fundador y vocero de la Asociación de Policías y Militares Activos y Jubilados Dominicanos, APODOM, Pro Dignidad y Derechos. Incluye a todos los veteranos.

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