Una cosa es lo piensa el burro, otra cosa muy distinta es lo que piensa su amo.

Ocho científicos que visitaban el pueblito de Nzerekore en Guinea, África Occidental, fueron asesinados a mansalva mientras trataban de concientizar a la población sobre el virus del Ébola. (Healthimpactnews.com-sept. 20).

¿Dónde se encontraba la prensa internacional que apenas mencionó el caso?

Cuando le preguntaron a un periodista local la causa del alevoso asesinato masivo, el hombre contestó con una pregunta: ¿Sabían ustedes que los EEUU tenían un laboratorio de armamentos biológicos en estos parajes por más de treinta años?”

Y añadió: “La percepción que se tiene en estos países de África es que son precisamente los científicos occidentales los causantes del Ébola. Por eso, si pueden, los matan”.

Barack Obama ha desplegado un contingente militar de 4,000 soldados fuertemente armados, acompañando a los militares y profesionales de la salud estadounidenses que luchan contra la epidemia del Ébola en esas remotas tierras. Han construido 12 hospitales de campaña de 100 camas cada uno (1,200 camas), en lugares donde un sistema de salud competente ha sido tradicionalmente ignorado y rechazado.

El Dr. Cyril Broderick, profesor de biología de la Universidad de Liberia, escribió un artículo en el “Observer”, el periódico local, “Biological warfare and Economic underdevelopment” (Guerra biológica y subdesarrollo económico), donde acusa a esos experimentos biológicos de ser la causa del brote del virus del Ébola en la región. Estas son las palabras del Dr. Broderick: “El continente africano no puede permitir que lo conviertan en el depósito preferido de residuos químicos dañinos, drogas experimentales peligrosas, y agentes químicos y biológicos causantes de enfermedades. ¡Abramos los ojos!”. Y añade: “Los GMO (Organismos genéticamente modificados)  son armamentos biolٕógicos estratégicos experimentales y nos preocupa que en Sierra Leona, laboratorios controlados por los Estados Unidos, hayan estado experimentando por décadas con virus hemorrágicos”. (Healthimpactnews.com-sept.21)

La mayoría de los africanos no confían para nada en la medicina occidental. Prefieren el agua de mar (Liberia, Guinea, Sierra Leona, el centro del foco epidémico del Ébola) a las vacunas y a los antibióticos occidentales. No por ignorancia, sino por desconfianza. En muchos casos, atacan a los profesionales de la salud que han ido allí a ayudarlos, como es el caso de los “Médicos sin fronteras”, a los que hay que asignarles un contingente de seguridad para protegerlos de los nativos, como fue el caso de Macenta, Guinea, donde fueron apedreados el año pasado y tuvieron que abandonar el lugar y mudarse a otra localidad más segura.

Existe, sin embargo, una gran excepción: las brigadas médicas cubanas que llevan ya años laborando entre los nativos africanos, no son atacadas y no parece existir hostilidad contra ellas.

El caso es parecido a los cubanos en Haití, donde los médicos cubanos son  generalmente aceptados. De acuerdo a uno de ellos, hoy día residente en Miami, la pregunta que ordinariamente les hacen los nativos es: “¿Dominikén ou cubén? Si uno contesta “dominikén”… ¡ay mamacita! El tratamiento es totalmente distinto.

El entrenamiento del personal médico africano local es prioritario y podría ser una de las soluciones más viables a la lucha contra el Ébola, en un continente donde el virus del Ebola ha matado a casi 10,000 personas y donde muere una persona cada treinta segundos debido a la malaria (paludismo).

El problema ha sido que la mayoría de los pocos profesionales locales de la salud  han tradicionalmente abandonado sus países de origen, yéndose a trabajar a Europa o a los Estados Unidos donde  son mejor remunerados.

En Nigeria, el país de más población de África (casi 200 millones),  cerca del Golfo de Guinea, país que fue declarado “libre” del Ébola por la OMS (Organización Mundial de la Salud), el sindicato nacional de profesores, NUT (National Union of Teachers) se opuso al inicio del año escolar en septiembre pasado, debido a la epidemia del Ébola.

¿Pensamos que esos experimentos de guerra biológica, extrema pobreza, subdesarrollo económico y deficiencia inmunológica crónica… son pura coincidencia? ¿Por qué las cadenas informativas internacionales, que armaron tremendo alboroto sobre el Ebola, de repente se han callado y apenas mencionan ya la  tragedia.

Por eso es que debemos siempre de escuchar las dos campanas.