Opinión

La mercancía cultural

Por Sandra Mustelier Ayala

Una obra de arte o un servicio artístico-cultural es un producto cultural y es, potencialmente, una mercancía cultural pues posee valor económico y mercantil, y otros que la hacen una mercancía muy especial. La obra de arte nace de la creatividad del artista o del creador cultural, lo cual le imprime un valor intrínseco, el bien o servicio cultural convertido en mercancía, puede ser tangible o intangible.

Y esta mercancía cultural, es resultado de la creación individual o colectiva de personas con un complejo volitivo, cualidades personológicas, experiencias sensoriales y extra sensoriales, sensibilidad artística y conocimientos técnicos, todo este complejo creativo de carácter cognitivo y esencialmente emotivo, no se puede descontextualizar pues pertenecen a un contexto sociocultural y medioambiental determinados que le imprimen un sello de distinción. La mercancía cultural no tiene valor añadido sino que ella misma es única, original, auténtica e irrepetible, al poseer una serie de valores distintivos, por ejemplo:

-Valor económico: en su producción se invirtieron mano de obra, tiempo, recursos técnicos, financieros, materiales, etc.

-Valor mercantil: Esto se manifiesta en su valor de uso y valor de cambio. Valor de uso porque está destinada a satisfacer una necesidad humana, por lo general, de índole espiritual: necesidades estéticas, lúdicas, identitarias; cognoscitivas; así como también, necesidades de tipo material en tanto pueden productos utilitarios.

-Valor simbólico: como  representación, tangible o intangible, de la creatividad de su autor y productor,  ícono en de un complejos de sentimientos, actitudes, cosmovisiones, estados de ánimo, personalidad del creador como del imaginario social que representa. Los significados sublimados o literales, traspasan los límites de los significantes.

-Valor estético: Antítesis del mal gusto, denominado lo kitsch.  Tiene incorporados elementos técnicos artísticos y nace de la sensibilidad y creatividad artística en coherencia con los paradigmas de la cultura occidental, de los cánones de lo “lo bello” y “lo feo”; la obra es provocadora del placer estético, de la una experiencia estética en el consumidor.

-Valor identitario: el producto es nacido de la cultura de un pueblo y es portador de sus rasgos definitorios, del  sentido de pertenencia de ese creador a su cultura, trasmite directa o subliminalmente, tradiciones, costumbres, acervo creativo, entre otros componentes.

-Valor ideológico: es portadora de un sistema de ideas, cosmovisiones, y configura en el imaginario social, positiva o negativamente.

-Valor de la perdurabilidad: el valor de perdurabilidad, o sea, sus productos no tienen tiempo de caducidad, al contrario su valor de cambio puede aumentar con el tiempo, como sucede con las obras arquitectónicas o con las pinturas.

-Valor histórico: Independientemente de su perdurabilidad en el tiempo, el producto cultural va a ser producido en un contexto histórico determinado y será reflejo de este.

-Valor ético: No solo parte de las normas morales de quienes crean y producen sino que intencional o no, es trasmisora de códigos de comportamiento a los hombres y mujeres convertidos en consumidores de esta mercancía cultural.

-Valor comunicacional: Trasmite un mensaje, de la naturaleza de que se trate, en este proceso informacional se concretiza la tríada emisor-medio-receptor.

-Valor educativo: Influye y a veces determina en la formación cultural general de los consumidores, por el grado de conocimientos que trasmite, así como su incidencia en la enseñanza, directa o indirecta, de hábitos de conducta,  de criterios de valoración y apreciación del entorno societal y medio ambiental.  Contribuye a la formación, reconfiguración de paradigmas conductuales.

-Valor tendencial: En el precio de una mercancía cultural influyen otros componentes, específicos de ella, y otros que aunque generales de todo tipo de mercancía, tienen en esta un impacto significativo en el hecho de elevar o disminuir su valor de cambio como por ejemplo: la fama, el prestigio o el currículo del creador o la productora, personalidad  especial y acontecimientos de la historias de vida de creadores, actores, intérpretes; premios en eventos nacionales e internacionales como los Globo de Oro de Cannes, los Oscar, las tendencias de la moda, la competencia, campañas mediáticas nacionales y transnacionales.


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