Opinión

La mano invisible

Por Miguel Ceara Hatton

La “mano invisible” de Adam Smith (1723-1790) es la metáfora más popular de la economía. Muchos  economistas actuales la asocian a la autorregulación de los mercados, de manera que si las personas actúan en función de su propio interés, sin proponérselo, guiados por una mano invisible, logran una solución de mercado que es óptima, es decir, nadie puede mejorar su posición de equilibrio sin empeorar la de otro (el Teorema de Pareto 1848-1923).

El término de “mano invisible” aparece tres veces en toda la obra de Smith. La primera referencia fue en el “Ensayo de Astronomía” de 1749, en la Sección III, como una ironía y desprecio sobre la superstición que pretende ocupar el lugar de la filosofía.

La segunda vez fue en la “Teoría de los Sentimientos Morales” de 1759, en parte IV, en un texto más confuso, destaca que los ricos motivados por su egoísmo son guiados por una mano invisible para producir y distribuir “las cosas necesarias para la vida que habría tenido lugar si la tierra hubiese sido dividida en porciones iguales entre los todos los habitantes”. Esto se quedó en un simple enunciado que no intentó probar.

La tercera referencia aparece en la Riqueza de las Naciones de 1776, en el libro IV, capítulo II, discutiendo las restricciones de importaciones para fomentar la producción nacional. Señala que: “Cuando [un individuo] prefiere la actividad económica de su país a la extranjera, únicamente considera su seguridad, y cuando dirige la primera de tal forma que su producto represente el mayor valor posible, sólo piensa en su ganancia propia; éste como en otros muchos casos es conducido por una mano invisible a promover un fin que no entraba en sus intenciones. Más no implica mal alguno para la sociedad que tal fin no entre a formar parte de sus propósitos, pues al perseguir su propio interés, promueve el de la sociedad de una manera más efectiva  que si esto entrara en sus designios.”

Estas tres referencias a la mano invisible no ofrecen evidencias para afirmar que la metáfora jugara un papel importante en la teoría de Smith ni que apareciera en parte alguna la autorregulación de los mercados. Ni hay evidencias de que sus contemporáneas ni economistas posteriores le dieran importancia al concepto hasta mediados del SXX.

¿De dónde surge el mito de la mano invisible?Roncaglia, historiador del pensamiento económico, señalaba (2011) que el origen de la interpretación actual proviene del Nobel de Economía 1982 George Stigler (1911-1991) quien publicó(1951) un artículo sobre la división del trabajo, haciendo una “reconstrucción actualizadora” de Smith. Lo cual fue retomado por Kenneth Arrow (Nobel 1972), Frank Hahn y otros economistas del equilibrio general dando lugar al mito de la mano invisible.

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