A propósito de la visita del argentino Agustín Laje, muy popular en las redes sociales; Y que, según él, a partir de esto adquieren criterio de verdad sus planteamientos. Algunas puntualizaciones: 

Inicio por reconocer que, aunque no hay sistematicidad y coherencia en lo que plantea, su discurso presenta algunos conceptos que están en discusión. La mayoría provienen principalmente de las teorías queer y de identidad de género. Estas, entre otros asuntos, asumen que el género, la sexualidad, las identidades y las orientaciones sexuales no son esencialmente naturales, sino el resultado de una construcción social que puede variar en cada sociedad. De ahí que rechazan los universales como mujer, varón, heterosexual, entre otras, considerándolos categorías impuestas para asumir como lo “normal” solo a personas heterosexuales. Esto es mucho más complicado, aquí esbozo un simplísimo abstracto, a fin de tratar de explicar el lío mental de Laje.

Las teorías que menciono en el párrafo anterior son diferentes al concepto clásico de género que se integra en las políticas públicas. La perspectiva de género entiende que, a partir de características biológicas (pene y vulva), se han construido estereotipos que asignan roles y que han definido lo que significa ser mujer y lo que significa ser hombre. Cuando Simone de Beauvoir afirma que no se nace mujer, se llega a serlo, se refiere a lo “femenino”. Por eso habla de la mujer como un constructo social creado en oposición al varón, que es “el centro”. O sea, esta asignación de roles ha implicado una valoración que “empodera” a los hombres y una minusvaloración que “des empodera” a las mujeres. El hombre se convierte en “el sujeto” y la mujer en “lo otro”, en quien “apoya” desde el ámbito de lo privado a fin de garantizar la reproducción y el cuidado; lo público les corresponde a los hombres, dueños de las decisiones, de las posesiones materiales y de las mujeres. Para ilustrarlo: Aristóteles consideraba que el carácter de las mujeres adolecía de una imperfección natural, y Santo Tomas que la mujer es un hombre fallido.

Sigue diciendo Simone que, desde esta construcción social, la emancipación de la mujer se convierte en un peligro que amenaza “la moral”. Los varones temen la competencia femenina sobre la base de que toda mujer que accede al mundo público “roba” un espacio que corresponde “naturalmente” a un hombre.

“…El más mediocre de los varones se considera un semidiós ante las mujeres”.(1)

A mí me parece que el revoloteo masculino, y de muchas mujeres (porque la conciencia de la opresión se adquiere con reflexión) nos hace saber que estos planteamientos están muy actuales. A pesar de los avances, y de que las mujeres hemos “conquistado” el ejercicio de una multiplicidad de derechos que nos estuvieron negados, hay una gran resistencia que anhela que volvamos a estar solo en el espacio privado.

Resumir en tres párrafos todo esto es un atrevimiento, son temas muy complejos y muy amplios. Escogí a Beauvoir, porque Lajer la menciona distorsionando sus planteamientos. Veamos que estamos hablando de cuando se crean Políticas Públicas inclusivas, que buscan la equidad y resolver la discriminación estructural, institucional, cultural, jerárquica, histórica y cultural.

La Perspectiva de Género, como ya expliqué, trabaja con la evidencia de que los roles estereotipados han validado, naturalizado y normalizado un sistema que se fundamenta en la opresión.  Los Estados, a través de sus gobiernos, han establecido Convenciones que reconocen este sistema discriminatorio y establecen pautas para trabajar en la erradicación de la desigualdad entre hombres y mujeres. En nuestro país estas convenciones forman parte del bloque de constitucionalidad. Es una aprehensión amplia e inclusiva de los conceptos de dignidad, igualdad, libertad, justicia y equidad.

Ahora bien, hay la intención de revertir los avances y han construido una campaña para presentar y acusar a los grupos que luchan por los derechos de las personas discriminadas, en situación de vulnerabilidad, invisibilizadas, colonizadas, subordinadas de querer “imponerse” y de ser un “peligro" para la sociedad. La dirigen grupos muy poderosos y con mucho dinero, aunque en su estrategia de manipulación lo presenten de forma inversa. ¿Denunciar grupos que trabajan por el reconocimiento de los derechos y convertirlos en una especie de “mafia”? ¿Instituciones exoneradas de todos los impuestos y con ingresos multimillonarios, acusando a otras, que presentan públicamente informes financieros anuales, de hacer un uso inadecuado de recursos públicos? Afirmar que detrás de los derechos de las mujeres hay inmensidad de recursos económicos y que hay que tenerles miedo, porque esconden el objetivo de “pervertir” a nuestras niñas y nuestros niños, carece de cualquier sentido de la ética.

¿Cuándo exigir que se cumplan las Convenciones internacionales sobre Derechos Humanos convirtió a quienes lo hacen en personas abusadoras? ¿Cuándo alguien decidió que el discurso hegemónico lo imponen quienes luchan, en ocasiones a costa de su bienestar, para que vivamos en sociedades más Inclusivas? Si eso no es manipulación” que venga Dios y lo vea”…

¿Desde cuándo alguien que se nombra liberal está en contra de la libertad de empresa y denuncia como “negativo” las ganancias por la venta de métodos anticonceptivos? ¿Por qué un liberal nos “alerta” de que son un “negocio” los centros para la atención de mujeres que necesitan interrumpir un embarazo? ¿Un liberal en contra de la libertad de empresa? ¿O un discurso construido sobre la base de la mentira, para insistir en negar derechos a las mujeres? Si tener un “negocio” es algo tan negativo que merezca presentarlo como engaño, ¿Denunciamos la libertad de empresa? Eso nos parecería un absurdo, ¿Verdad? 

No se queda ahí. Siguen las incoherencias discursivas disfrazadas de inteligencia “superior”. En su discurso, Laje defiende la aplicación de la ley como forma de actuación legítima, pero considera un despropósito que se hagan efectivas las Convenciones. Como ya vimos, las políticas con perspectiva de género se basan en las Convenciones de Derechos, principalmente en la Convención para la Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer, CEDAW (por sus siglas en inglés) y en la Convención Interamericana para la Erradicación de toda forma de Violencia contra la Mujer. Documentos oficiales, parte del Bloque de Constitucionalidad, o sea, normas de jerarquía superior; Convenciones que nuestros gobiernos discuten, construyen y firman; que son Ley nacional y que ahora él considera que no deben ser cumplidas. ¿Sabrá que la Asamblea General de las Naciones Unidas son todos nuestros presidentes?

Valdría la pena recordar que en la República Dominicana quienes han denunciado permanentemente los abusos contra la infancia, luchan para que se erradique el matrimonio infantil y exigen que los pederastas sean juzgados y condenados, son las mismas personas que consideran necesario que haya educación sexual en las escuelas. Esas que, según Laje, quieren “pervertir” la sociedad.  ¿Resultaría lógico creer que quienes exigen terminar con los abusos quieran que se enseñe pornografía y algún tipo” de adoctrinamiento" que evidentemente sería un irrespeto a la dignidad de cada niño y cada niña?

¿Es lógica la exigencia de que nuestra educación no pueda tener programas de formación integrales, que colaboren con la prevención del abuso sexual, el embarazo en adolescentes y cualquier comportamiento que pueda resultar peligroso para nuestra infancia y adolescencia?  ¿Cómo sociedad nos parece más oportuno ignorar la realidad que tenemos con los embarazos en adolescentes? Una alta proporción embarazadas por hombres adultos. ¿De verdad nos sale más fácil culpar a las niñas y adolescentes de la realidad en que están viviendo que establecer programas que les permitan superar esa situación tan desproporcionada?

En medio de la tristeza que produce darse cuenta de que hay tantas personas que defienden las desigualdades me place haberme enterado de que el Movimiento de Educación Popular Integral y Promoción Social Fe y Alegría Dominicana (2)  tiene desde hace un tiempo una Política de Género en sus escuelas.  En la misma asumen “el desafío de incorporar la perspectiva de género en su gestión pedagógica, en las programaciones curriculares y en la vida cotidiana de su comunidad educativa; para fortalecer la educación de calidad, la promoción social y el desarrollo comunitario con un enfoque reflexivo y apertura al cambio.” Gracias Fe y Alegría, por hacernos saber que siempre hay oportunidad para que la primavera vuelva al alma y que hay otras formas de vivir la religión.

Nota aclaratoria: En este artículo no se está ponderando ni en positivo ni negativo las teorías queer y de identidad de género, solo intenta explicar cómo Laje mezcla conceptos y distorsiona lo que significa y propone una política de género.

1.Beauvoir, Simone, El Segundo Sexo. https://femyso.wordpress.com/2017/01/09/el-segundo-sexo-pdf/.

2. https://feyalegria.org.do/quienes-somos/mision-vision-y-valores