Bateando a la izquierda

La lucha ideológica es inexorable y terrible

Por Fortune Modeste Valerio

«Bajo el capitalismo  las ideas políticas, jurídicas, morales, filosóficas, artísticas, etcétera, y las creencias y concepciones predominantes son las que corresponden a los intereses de la burguesía»

La ideología es el conjunto de ideas que componen el conocimiento, como resultados de condiciones sociales y las relaciones de producción vigentes, dependiendo  de los hábitos, costumbres, tradiciones y concepciones que se divulgan y enseñan a través de  los medios de comunicación, en los hogares, centros de estudios, medios de producción, centros religiosos, sindicatos, frente de masas, etcétera.

Cada sistema, capitalismo y comunismo, económico, político y social tiene su concepción y evolución de mundo. Su forma de pensar y actuar, tienen importantes diferencias que se pueden distinguir a legua. La lucha ideológica, entre ambos, es un enfrentamiento de ideas sobre la visión del mundo y el comportamiento, no militar; aunque se pueden presentar agresiones, violencia verbal y escrita. Son las más peligrosas, por sus efectos a corto y largo plazos, silentes, imperceptibles, causan un daño terrible.

El capitalismo tiene la ventaja por su existencia milenaria y lo bien estructurado de su sistema de dominación y explotación. No se le escapa ningún detalle para influir, en forma determinante,  desde el nacimiento y hasta la muerte, en  los seres humanos. En eso, el capital ni pierde tiempo y sabe usar, bastante bien, las herramientas ideológicas para doblegar, muy sutilmente, a su antagónico.

Su antagónico es el proletariado. Clase social portadora de un nuevo modo de producción, al igual que la burguesía. Tiene su propia concepción del mundo... Su teoría revolucionaria es el Marxismo Leninismo. Guía de acción, ni dogmática ni sectaria, que descansa en sus métodos de investigación, Materialismo Histórico y Materialismo dialéctico. Herramientas, imprescindibles, que le permiten analizar y observar los fenómenos económicos, políticos y sociales, etc., en movimiento y en constantes transformaciones.

En países como el nuestro, subdesarrollado y dependiente, con un capitalismo irregular, sus fuerzas sociales se concentran cuantitativa y cualitativamente en una naciente burguesía, pequeña burguesía y trabajadores. Se pueden desatacar una oligarquía burguesa, distintas capas de la pequeña burguesía, trabajadores: empleados, obreros, agrícolas, proletarios, etc. Todas desempeñan sus actividades influenciadas con las corrientes ideológicas de capitalismo, de la burguesía. Sector dominante del aparato de Estado.

Generalmente, al proletariado le llega luz teórica de un sector de la pequeña burguesía, aquella ligada a la intelectualidad: cuando asimila y actúa en consecuencia, de acuerdo, sin dobleces, con los principios de la teoría revolucionaria. Ese sector es muy veleidoso y prepotente, por ser un grupo de clase en transición. De ahí que la vigilancia de clase es muy importante para no cruzar la frontera ideológica.

La lucha ideológica y política no es fácil en el capitalismo. Es una lucha a muerte, desde el comienzo hasta el final. Se puede caer física, moral y éticamente. La burguesía utiliza todos los procedimientos, en todas las circunstancias, para no perecer en manos de los comunistas. En eso es implacable, no perdona. El que olvida esto, se desarma y puede ser un objetivo sencillo de vencer.

Al conversar, pactar y llegar a acuerdos con la burguesía oligarca, hay que tener mucho cuidado, para que no les pase como al cangrejo en la Fábula el Cangrejo y el Ratón:

Se encuentra un ratón y un cangrejo cerca de una preciosa playa. El cangrejo caminando hacia atrás y a los lados, con sus imponentes pinzas a la defensiva y siempre listo para atacar. Se queda, el ratón, pensando con toda la calma del mundo, cómo llevarme ese delicioso y enorme manjar. Tenía al ratón confuso, sin encontrar oportunidad de cómo atacarlo. Decide, con mucho cuidado, esperar que se duerma, para quitarle una patita cada vez que el cangrejo se descuidaba. Y así decide hacerlo, en reiteradas ocasiones, hasta  que el temible cangrejo queda inerte, boca arriba, en medio de la playa. Oportunidad que tuvo el ratón para llevárselo para su cueva.

Cada país tiene sus condiciones y características que determinaran la fórmula de sepultar al capitalismo. Y nosotros no somos la excepción. No existe una fórmula única. Si fuese así, la teoría revolucionaria, pierde su carácter de ciencia. Por el momento, se necesita transitar varias etapas que permitan cambiar la forma de gobernar, el desarrollo de sus fuerzas productivas, romper con la dependencia, incentivar la producción nacional, evitar la descomposición acelerada de la sociedad, etc.  Y procurar la unidad de los revolucionarios en un solo estamento de vanguardia del pueblo dominicano.

El factor clave para evitar caer rendido como una guayaba podrida o un chinche harto de sangre, es la educación, continua, política y la fortaleza ideológica revolucionaria, “estar buen amueblado”, para poder enfrentar con éxitos, no bajar la guardia nunca, las embestidas de una lucha inexorable y terrible. Porque la lucha ideológica no duerme, vive al acecho.

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