El período medieval de La Convivencia ha captado totalmente mi interés en los meses recientes. Cuando mi organización creó el proyecto “La Convivencia Miami”, de inmediato comencé las investigaciones sobre el período, con la Inquisición y las diásporas que resultaron.

Es triste decirlo, pero mis escritos acerca de plantas nativas y pueblos de la región de la cuenca del Caribe fueron relegados. No importa, pues lo mejor de las plantas nativas es que ellas no necesitan de los humanos para garantizar su supervivencia.

¿Por qué esta mujer de raíces escocesa-irlandesa-alemana, con una trayectoria protestante, se interesa en un período de la historia española cuando los judíos, cristianos y musulmanes vivían y trabajaban juntos en relativa armonía? Una parte de la respuesta es que pienso que esta convivencia podría ser un modelo en la actualidad, tanto en el Medio Oriente como globalmente. Esta es la importancia de la Convivencia ahora. Podríamos aprender de cómo tres culturas y comunidades religiosas, drásticamente diferentes, consiguieron coexistir y crear la más avanzada región intelectual y cultural de Europa durante la Edad Media.

Las Cantigas de Santa María
Las Cantigas de Santa María

En una escala más local, ¿cuáles lecciones podrían aprenderse para beneficio de nuestras propias comunidades? Mi comunidad del Sur de la Florida es extremadamente diversa cultural y étnicamente y, por desventura dividida, aún en el seno de un mismo grupo étnico. Como lo sabe la mayoría, la población de Miami ahora es hispánica en más de un 50%. Miami también tiene la segunda comunidad judía más numerosa de los Estados Unidos, después de Nueva York. Me sorprendí cuando me enteré de que Florida tiene la cuarta comunidad árabe más grande de los Estados Unidos. En los condados Miami-Dade y Broward hay esparcidas numerosas mezquitas; más sorprendente aún, muchos hispanos del sur de Florida forman parte de los conversos a la fe musulmana.

Como parte del proyecto de La Convivencia, empecé a organizar un grupo de charlas de profesionales acerca de este tema. Para esto entrevisté a amigos y colegas que son expertos en los campos de la historia, sociología, antropología, lengua, literatura, arquitectura y religión. También procuré expertos de los tres diferentes grupos religiosos: judíos, musulmanes y cristianos.

Mientras que el principal énfasis en este proyecto es sobre la tolerancia y la colaboración creadora que existió durante la era medieval, otro énfasis es acerca de: ¿Quién soy? ¿De dónde procede mi familia? Esto último porque descubrir las raíces propias es un proceso de iluminación, sanación y reconciliación. Claro está, no todas las personas están interesadas en sus raíces ancestrales; sin embargo, para muchas personas este conocimiento completa la imagen de quiénes son, su identidad, sus conexiones, su tierra de procedencia y raíces. Recientemente me percaté de que varios de los disertantes en el proyecto tienen conexiones íntimas con el estudio.

Hace años un profesor de la Florida International University, que se crió en un hogar católico en Carolina del Sur, descubrió que su familia francesa en realidad tenía algunas raíces escondidas de judíos sefardíes. Comenzó a investigar el asunto de los cripto-judíos o judíos ocultos. Cuando me senté a escucharlo en una de sus charlas, me di cuenta de que muchos hispanos en las Américas tienen orígenes judíos, aunque no lo sepan. Este profesor calcula que el 20% más o menos de todos los hispanos en el Sur de la Florida probablemente tienen raíces sefardíes.

Otra fuente rica en informaciones fue una profesora de la misma universidad. En mis conversaciones con ella, me enteré de que sus antepasados sefarditas abandonaron España durante la Expulsión y emigraron a Grecia, donde vivieron por generaciones en una comunidad de judíos sefarditas, hasta que al final se mudaron al sur de Florida. Ella me informó acerca de muchas diásporas de judíos sefarditas alrededor del Mediterráneo. Los judíos de la diáspora española fueron hacia el norte de África, Portugal y las islas Menorca y Mallorca, así como a Copenhague, Italia, Grecia, los Balcanes y el Imperio Otomano. Algunos países como Portugal e Italia al principio los acogieron, pero al final los persiguieron y los expulsaron. No obstante, en el Imperio Otomano y en los Balcanes los judíos vivieron y prosperaron por varias generaciones. En Convivencia Miami, esta amiga disertará acerca de las diásporas sefarditas, así como de la cocina sefardí que se mantuvo durante siglos en Grecia y los Balcanes. 

Poco tiempo después comencé a preguntarles a todos mis amigos hispanos si ellos podían tener antepasados sefardíes. Me sorprendí mucho al enterarme de que muchos de ellos ya sabían acerca de esto y que habían aceptado estas raíces. Una joven puertorriqueña me habló sobre su familia que había descubierto que su bisabuela tenía una colección de recetas de cocina que incluía platos sefardíes. Otro amigo, músico chileno, que ha vivido en Europa y el Medio Oriente, me respondió que sí, que él tenía antepasados judíos por el lado de su abuelo paterno.

Algunas personas confirman sus raíces sefarditas mediante la prueba del ADN. Un comediante cubano me dijo que él sospechaba desde hace largo tiempo sobre sus antecedentes judíos y que estaba a punto de recurrir a la prueba del ADN para saber si procedía de esos orígenes. Para esta persona, las sospechas no provienen de la historia familiar o de las tradiciones de familia, sino de una profunda conexión espiritual o sentido psíquico. Para Convivencia Miami él está preparando un monólogo satírico acerca del macho cubano que de repente descubre que tiene antepasados judíos. En la sátira se pregunta a sí mismo, ¿quién soy ahora? ¿Qué soy? Luego, ¿cómo debo vestir y actuar? ¿Comienzo a asistir a la sinagoga y me caso con una chica judía?

A veces, palabras o frases que se usaban en familia pueden sugerir antecedentes encubiertos en la propia familia. A muchas familias hispanas en el norte de New Mexico los expertos les han explicado que el español que ellos hablan es una forma antigua de español o quizá ladino, que fue la lengua de la diáspora sefardí. Investigaciones recientes indican que la mayoría de estas familias eran en realidad conversos, o cripto-judíos que trataban de escapar de la Inquisición.

Descubrir los propios antepasados, mediante historias, hablas, costumbres, tradiciones, etc. puede ser un descubrimiento unificador o de división. En algunas familias desenterrar posibles raíces judías puede dividirlas, porque algunos aceptan el asunto, mientras otros lo rechazan con enojo. 

El proyecto de La Convivencia Miami contará con 11 o 12 charlas de eruditos y expertos. Un columnista e historiador de Acento, el Dr. Marcos Antonio Ramos, hablará acerca de los judíos sefardíes en las islas del Caribe, esto incluye la República Dominicana. Pregunté al Dr. Ramos, quien es un pastor bautista, si él tenía antepasados sefarditas y, respondió: “Quién sabe, quizás".

(Si alguien se interesa y desea la lista de fechas y lugares de las charlas, puede enviarme un email a carolhoffman@bellsouth.net).