Al analizar los diversos tipos simbólicos, literarios, artísticos y visuales en la historia, podemos partir de los argumentos de Ernst Cassirer en su fundamental obra titulada Filosofía de las formas simbólicas (Fondo de Cultura Económica, tres volúmenes), donde dicha obra parte del mito, el lenguaje, el arte y la forma desde la perspectiva del efecto y función del símbolo.
Analizar las formas simbólicas en el contexto de los hechos imaginarios, supone un nivel de intuición, de observación, de constatación y de comparación; un nivel de determinación, de clasificación y de inclusión. Estos niveles se refieren a la historia misma del trabajo histórico, simbólico y cultural; por cuanto cada símbolo refiere a 1) una posición, 2) una figuración, 3) una significación, 4) un contenido imaginario y 5) una referenciación.
Ejemplos:
- Diosas en un espacio mítico (Grecia, Roma, India).
- Héroes en un espacio religioso o eclesiástico (en el cristianismo, en el arte feudal).
- Culebras o serpientes (espacio mítico grecorromano, medieval, oriental).
- Ríos, demonios, barcos, soldados, aventureros (espacio antiguo del mediterráneo; comunidades originarias; espacio subcontinental africano).
- Templo (deidad, entidad sagrada, representación religiosa, espacio persa, indoiranio, hitita, alejandrino y otros).
Muchos ejemplos en este sentido, encontraremos en comunidades originarias que se explican en el marco de una vida de los símbolos, del lenguaje a través de las creaciones culturales y de la producción simbólica en la historia de las religiones que muestran sus archivos y colecciones.
Es por eso que la historia y la crítica de los símbolos, presentan interés para los estudios artísticos, debido al reconocimiento de estas funciones imaginarias de donde surge la actividad simbólica.
La obra de Cassirer representa un alto nivel de análisis, interpretación y comprensión simbólica, explicable en otro libro suyo de alto valor titulado Efecto y función del concepto de símbolo (1956 (1989).
Una obra fundamental para la crítica de arte fue el ensayo de Walter Benjamin: La obra de arte en la época de la reproductibilidad técnica, donde este filósofo, crítico y teórico de la cultura, relaciona la pérdida del aura en un nivel estético desde una tendencia social y política orientacional.
La historia del arte como historia de los símbolos
Desde la antigüedad la historia del arte reconoce producciones simbólicas y elementos que constituyen símbolos visuales. Signos y símbolos aparecen en las cuevas de Altamira y Lascaux. Los signos encontrados por arqueólogos, geógrafos, historiadores, paleógrafos en dichos espacios geográficos, dan cuenta de un tipo de vida y humanidad existente en aquellos períodos remotos donde la escritura era inexistente.
De ahí que las señales, signos y símbolos se constituyan en modos de información, representación, comunicación y significación en comunidades rurales, agrarias o segregadas. El símbolo ha ocupado en estas sociedades un lugar preponderante, siendo utilizado por chamanes o sacerdotes de tribus y por sujetos comunales determinados por condiciones sagradas y profanas.
La historia de estas representaciones y lenguajes están ligadas a lo que es la historia evolutiva de los símbolos y las imágenes visuales, siendo así que el concepto de cultura se convierte en sistema de sistemas, donde el símbolo alcanza un nivel artístico, lingüístico, significante y constructivo.
A partir del arte paleocristiano y con el nacimiento del arte románico, el arte gótico, el arte humanista y como consecuencia cultural el arte del Renacimiento, el símbolo comienza a cobrar distintas funciones y valores en el contexto de la sociedad y el imaginario visual, pero también en el contexto psicológico y comunicativo de las relaciones sociales de producción; lo que dará lugar a un desarrollo del arte en creación, invención, lenguaje y conocimiento.
Luego de la Edad Media (alta y baja), y desde un vínculo dialéctico entre las imágenes, el Humanismo como proceso que lleva al Renacimiento, las ciencias simbólicas, la alquimia, la magia, la cábala, emblemática, alegoría, gramatología, hemenéutica, grafología, codicología, la relación entre los productos artísticos, el espacio simbólico y el sujeto simbólico. Dicho proceso cobrará más fuerza e influencia en cuanto al estudio del mundo visible e invisible. Los emblemas de la virtud, el amor, la guerra, el bien, el mal, la esperanza, la salvación, la carne, la muerte, la felicidad, el diablo, el cielo, el infierno y otros se convertirán en símbolos y significados universales.
Las diversas simbologías que nacen con la modernidad, forman parte de sistemas filosóficos y religiosos que tienen reproducciones y efectos en la vida pública y privada europea, de tal manera que dichas simbologías inciden en el comportamiento de los hombres a partir del Alto y Bajo Renacimiento y en los perfiles de la modernidad.(Ver: David Freedberg: El poder de las imágenes, Ed. Cátedra,1992)
Todo este proceso tendrá como resultado el conjunto de oficios científicos y tecnológicos que se desarrollarán como parte de un nuevo sistema económico y político, donde la ciencia simbólica, la ciencia social, la humana ciencia, la matemática y la mística habrán de influir en la pintura, la arquitectura, la escultura, el dibujo, la música, el teatro, la danza y otras manifestaciones que han cobrado valor de forma sostenida entre los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX.
La relación y conjunción entre historia del arte e historia de los signos ha tenido una fortuna crítica en el siglo XX, debido a los esfuerzos hechos por historiadores de las imágenes, del arte, del lenguaje y la cultura de las primeras tres décadas del siglo XX, y sobre todo por la historiografía de arte que a partir de los años 40 del siglo XX, hasta finales de dicho siglo, pudo comprender, organizar, sistematizar y orientar los estudios artísticos y simbólicos, tal como podemos observar y leer en el Proyecto Warburg (Ver Atlas, Misterios paganos y El Ritual de la serpiente).