A propósito de la actual discusión que pone sobre el tapete todo un sistema de creencia acerca de la idea de Familia y que he abordado en otras ocasiones, me animé a compartir esta vivencia.
Uno de estos domingos salí a almorzar con mi hija de 17 años. Mi “imperfecta familia” está conformada por mis dos hijas y yo, pero la mayor estudia en la escuela de diseño de Chavón y sólo viene en vacaciones o cuando los proyectos se lo permiten, que es muy pocas veces.
Llegamos al lugar y ya estaba allí “la familia perfecta”. El padre-esposo, la madre- esposa, una niña de aproximadamente 8 años y el pequeño de 5 o 6 años.
La niña perfectamente peinada, melena larga recién salida del salón de belleza, vestido y zapatos impecables. Me llamó la atención el color crema y negro de su trajecito de domingo. El niño con colores de la temporada, combinada la correa con los zapatos en tonos que contrastaban con el pantalón largo y la camisa, muy lindo.
El padre perfectamente combinado. Pantalón tono pastel del mismo color del puño doblado de la camisa y zapatos informales, pero “de marca”, blancos, como el fondo de la camisa, ¡impecable!
La madre con pantalón leggings negro y blusa floreada de tonos fuertes y sandalias altas de color. Me llamó la atención pues era la que lucía menos combinada y cuidada del grupo.
Llegaron otras personas y familias, pero esta llamó nuestra atención. El niño entraba y salía, jugaba un poco, pero en un tono adecuado vigilado por la madre y si la actividad del niño aumentaba en intensidad el padre intervenía. El niño de un hablar inteligente, caminar activo y erguido, vivo, alegre, nos tenia seducidas a mi hija y a mí. Que lindoooo¡ decía mi adolescente. Yo le dije, así eras tú cuando pequeña, llegabas a los lugares y tu cuerpo decía, “llegué yo”. Estábamos disfrutando la verdad.
Por supuesto la familia no consume nada de alcohol, todos jugos naturales y muy sanos. Llega la comida igual de sana. La niña comerá un churrasco con papas fritas, lo cual sigue llamando positivamente la atención de mi adolescente. Antes de iniciar a comer todos se ponen en reverencia y se ve claramente que están en oración. Que lindos mami! Nos tenia derretida la familia. Por supuesto la comida tranquilizó al pequeño que inició entonces una conversación con toda la familia. En un momento lo escuchamos decir " Yo nunca seré católico pues van directamente para abajo, siempre seré cristiano que van directamente para arriba". Wao, quedé en shock al escuchar a un niño de 6 años hacer esta afirmación, la sentí en las tripas. Esta no es una simple afirmación simpática de un niño, no, esto refleja un paradigma, una visión del mundo y de los demás.
Es una afirmación que clasifica a los humanos, que los discrimina. Los de arriba y los de abajo, que es igual a decir, los buenos y los malos, los adecuados y los inadecuados, los correctos y los incorrectos, los blancos y los negros, los nacionales y los extranjeros, los lindos y los feos, los hombres y las mujeres……toda una visión del mundo en una sola frase dicha por un niño de 6 años de una “familia perfecta”.
Por el contexto en que suponemos este niño escuchó e integró esta concepción del mundo, le deja como legado una idea acerca de Dios que no tiene nada que ver con Dios mismo. Cuantos años tendrán que pasar para que este niño reconstruya la idea de Dios que le transmitió su “familia perfecta” y se encuentre con el Dios real que justamente ama a los “de abajo”, “a los malos”, “a los incorrectos”, “a los imperfectos”.
Esta historia tiene todavía muchas miradas, se las dejo de tarea con el ánimo de que comencemos a construir familias imperfectas en las cuales el amor, la aceptación y la diferencia sean acogidas y celebradas.
@solangealvara2