Son muchos los representantes del sector productivo dominicano que aun recuerdan con nostalgia aquellos años en que predominó el lema creado por José Ramón Hernandez (Nedoca) en reclamo de: “el mercado nacional, para el producto criollo”, el cual se impuso como paradigma empresarial durante toda la década del 70 y hasta final de los años ochenta.
Hoy sin embargo, y ya adentrados en el maravilloso siglo XXI, las circunstancias y los hechos han producido cambios radicales en la mentalidad y el proceder de los individuos y de los países, creando nuevos paradigmas y realidades distintas a las de aquellos tiempos, forzando a que hoy la globalidad imponga la necesidad de considerar “el mercado mundial, para el producto criollo”.
Esto así, en razón de que las grandes dificultades económicas que atraviesan actualmente los más avanzados y desarrollados países del planeta, colocan en una posición de alerta a los países mas pequeños y de menos posibilidades de salir airosos ante los tropiezos que se derivan de la inflación, la desestabilización y la recesión económica que vienen parejos con esa situación.
La posición de alerta frente a lo que se vive en este tiempo es una condición que cabe perfectamente a países como la Republica Dominicana, cuyos sectores productivos y de gobierno deben colocarse a la altura de los tiempos y hacer acopio de las herramientas mas adecuadas que se encuentran a su servicio en este entorno global de las relaciones entre los países.
Una de esas herramientas es la promoción de las exportaciones. La implementación de esta actividad ha jugado un papel estelar en el desarrollo de países como Taiwán, Corea, Japón y los propios Estados Unidos para señalar solo algunos modelos a seguir.
Son múltiples los beneficios derivados del ejercicio de esta actividad. Una de ellas es la expansión de la economía domestica de un país evidenciando con la política de libre comercio que ha abierto nuevas oportunidades a los países pequeños para el posicionamiento de los atributos, beneficios y valores de sus productos en el comercio internacional.
Del mismo modo la exportación beneficia el crecimiento de la pequeña y mediana empresa la cual se desarrolla paralelamente con el crecimiento económico del país.
Los primeros beneficiarios de una política orientada hacia el desarrollo económico mediante las exportaciones son los propios exportadores quienes obtienen determinados privilegios y concesiones para llevar a cabo su labor de una manera expedita y rápida permitiéndoles conquistar mercados internacionales para sus productos.
En esa materia, nuestro país ha venido experimentando un notable tránsito hacia el crecimiento y desarrollo de sus entes productivos, al pasar de $5, 935 millones de dólares exportados en el año 2004, a registrar más de $8,535 millones en el 2011.
Con las nuevas políticas de apoyo a las Pymes reiteradamente expuestas por el Presidente de la Republica Danilo Medina, han renacido las esperanzas de seguir trillando ese importante camino de salvación para todos los dominicanos.