De acuerdo con todas las predicciones de los expertos en materia del comportamiento de la economía nacional y a las opiniones vertidas por los distintos sectores que conforman la sociedad dominicana, el año 2013 que se avecina viene precedido de un ambiente de completo escepticismo y total desconfianza en buena parte de la población, en cuanto a su buen desempeño, como resultado de la aplicación a partir de enero próximo, de las medidas fiscales aprobadas por el Congreso de la Republica.
Una de las áreas que definen y marcan el devenir perceptivo de la economía es precisamente el sector comercial, representada por las diversas entidades agrupadas en la Organización de Empresas Comerciales (ONEC). El presidente de esta organización ha expresado su preocupación en el sentido de que si el año en curso la estimación de crecimiento del sector es de un 6% para el próximo seria de un 4%.
El escepticismo y la desconfianza parecen cimentarse en la creencia de que, debido a la puesta en vigencia de la reforma fiscal, para el próximo año no hay posibilidad de mantener o incrementar las cifras aportadas por el Banco Central en su informe sobre la actividad comercial evidenciada de enero-septiembre del presente año.
Estas cifras indican que para el periodo bajo estudio, la actividad comercio experimentó un crecimiento de un 6.1%, producto del aumento de 8.4% observado en las importaciones comercializables y a los mayores volúmenes de producción agropecuaria (4.3%) y manufacturera (1.8%). Las importaciones comercializables ascendieron a US$9,128 millones durante el período, para un incremento de 8.4% respecto al año anterior.
Del mismo modo señalan que adicionalmente, se canalizaron mayores recursos al comercio y al consumo, en el orden de 8.2% y 9.9%, respectivamente. Asimismo, el dinamismo mostrado por la actividad, se ve evidenciado en el aumento de las ventas de los principales supermercados y tiendas de tejidos, así como por un mayor consumo de energía eléctrica.
A pesar del sentimiento generalizado de aprehensión, temor y preocupación que ha matizado el comportamiento de la gente en este tramo último del 2012, se hace necesario un mayor esfuerzo de todos para la consecución de los objetivos de negocios en un entorno de competencia global cada vez más intenso, mediante el uso de las herramientas estratégicas del mercadeo, la publicidad y los medios de comunicación, probados instrumentos de dinamización de las economías, principalmente en circunstancias como las que nos aguardan en los primeros meses de 2013.
Nuestra esperanza es de que con el aporte de una alta dosis de optimismo, esperanza e inteligencia colectivas serán superadas todas las dificultades y el periodo enero-diciembre 2013, será uno de los de mayor productividad, progreso y desarrollo para todos los dominicanos.