Los valores en circulación del Banco Central (BC) eran la preocupación fundamental de las presentes autoridades monetarias, particularmente durante la campaña electoral del 2004. No les cabía la menor duda de que la acumulación de deuda del BC mediante la colocación de valores había sido uno de los errores mas sobresalientes de la política monetaria y financiera de la administración 2000-2004.
Luego del triunfo del presidente Fernández, desaparecieron de la prensa nacional los ataques sobre el tipo de cambio, corroyendo la confianza de la población en el gobierno perredeista. De aquí en adelante el público aceptó tasas de interés más bajas, lo que mediáticamente fue aprovechado para anunciar que el problema de la deuda del BC ya estaba bajo control.
Pero nada más lejos de la verdad y de la comprensión de las actuales autoridades monetarias. En Agosto del 2004, el monto de los valores en circulación del BC ascendió a RD$87,412.1 millones, es decir US$2,317.39 millones al tipo de cambio que reportó el BC de RD$37.72 por dólar. En aquel momento existían depósitos remunerados de corto plazo en el BC pertenecientes a los bancos comerciales por un monto de RD$2,954.3 millones (US$78.3 millones), lo que corresponde al exceso de encaje legal en los bancos comerciales o dinero no canalizado a los sectores productivos.
Para hacer la historia corta, al 19 de marzo del 2012, los valores en circulación alcanzaron el monto de RD$248,706.7 millones (US$6,373.82 millones), lo que indica que esos valores se multiplicaron por 2.75 entre 2005 y marzo del 2012. Por otra parte, los depósitos remunerados de la banca comercial en el BC a esa misma fecha ascendieron a RD$19,325.5 millones (US$495.26 millones), es decir que los depósitos remunerados de la banca comercial en el BC se multiplicaron por 6.3 veces en los primeros meses del 2012, implicando mayores costos de la política monetaria.
No resulta para nada comprensible que la estabilidad macroeconómica haya conducido a este aumento significativo de la deuda del BC. Sobre todo porque cuando el Banco del Progreso tuvo pérdidas de capital, durante la presente administración, las autoridades le exigieron a sus accionistas su capitalización evitando repercusiones financieras para el BC.
Más insólito resulta aún que las recuperaciones de la venta de los activos de los bancos quebrados no se utilizaron para reducir los valores en circulación. De acuerdo a los estados financieros auditados del BC, la venta de esos activos alcanzaron los RD$32,650.4 millones, es decir el 37.4% de los valores en circulación del BC del 2004 o 13.1% del monto vigente a marzo 2012.
En el 2005, el BC registró la recuperación de RD$9,402.2 millones y RD$10,786.6 millones durante el siguiente año. No se reportaron recuperaciones durante el 2007 y 2008, pero en el 2009 se recuperaron RD$12,461.62 millones. En el 2010, el BC no reportó recuperaciones y los estados financieros auditados correspondientes al 2011 aún no se han publicado.
Si el monto de los valores en circulación se hubiesen mantenido en el nivel de agosto del 2004 y las recuperaciones se hubiesen aplicado a la recompra de parte de los valores en circulación, estos fueran de RD$54,761.7 millones o US$1,403.4 millones, lo que representaría una reducción de la deuda del BC del orden del 40%. En tanto que, si el monto recuperado se aplicara al monto actual de los valores en circulación, la deuda se hubiera reducido a 13.1%, que en términos absolutos representaría unos RD$216,056.3 millones, monto sustancialmente mayor al de agosto del 2004.
Sin embargo, los valores recuperados de los bancos fraudulentamente quebrados fueron aplicados a otras partidas; tal vez fueron aplicados al déficit cuasi-fiscal, pero sin resultados positivos por cuanto los valores en circulación crecieron permanentemente durante el 2005-marzo 2012, requiriendo transferencias de cuantiosos recursos del gobierno central para cubrir la insuficiencia de ingresos del BC. Estos recursos no se destinaron a la recompra de certificados sino al pago de intereses prolongando el problema que las autoridades se comprometieron a resolver durante la campaña electoral del 2004.
Si las operaciones de mercado abierto del BC a través de la colocación de valores se hubiesen utilizado para controlar la inflación, los valores en circulación no hubiesen crecido en la proporción en que lo hicieron ya que la base monetaria se mantuvo restringida porque el crecimiento del PIB corriente superaba al PIB potencial. Resulta importante destacar que las operaciones de mercado abierto se orientaron a la acumulación de reservas internacionales del BC, cuyo destino era el de anclar el tipo de cambio, favoreciendo al consumo importado, distorsionando los precios de los bienes importados en el mercado local, perjudicando el fortalecimiento de la producción doméstica.
Desde esta perspectiva el BC ha sido el mejor colaborador del debilitamiento de la producción nacional, al mantenimiento de los niveles de desempleo y a la falta de competitividad de corto plazo de la economía dominicana. ¿A esto puede llamársele política monetaria eficiente? La tasa de inflación es una muestra de esto; en el 2011 la tasa de inflación era de 7.6%, dos veces más elevada a la acordada en el Stand-by con el FMI (3.0%) de octubre del 2009. Por lo tanto, la producción nacional no compite en los mercados regionales porque República Dominicana es un país caro.