“…Como maestro al fin, él le señaló el sol, pero ella solo quería su mano.” J. Umbrales

Esta en semana, una consultora con sede en Londres, la Quacquarelli Symonds, presentó el ranking de calidad de los centros de educación superior de América Latina.

Como era de esperar, las universidades brasileñas, colombianas, chilenas y mexicanas dominan el ranking de 250.

Pero para los dominicanos la noticia importante no es la presencia de esas universidades, sino la ausencia de las nuestras.

Ni una sola universidad dominicana aparece en ese ranking, que viene a ser la radiografía de todo el sistema educativo latinoamericano.

Y es que para un país, no puede existir un atentado mayor para su futuro que verse líder –negativo- en el área de la educación, justo y cuando en el mundo globalizado e interconectado, es el conocimiento y no la materia prima lo que define la riqueza.

Ya las grandes fortunas no están en las fincas de la Banana Fruit Company o en las minas del Rey Salomón que roban todavía los cultos y civilizados míster europeos, sino en la marquesina o el basement (el besman dominicanyork) de una casa donde un tal Bill Gates se montó eso de Microsoft, un cara de tonto inició Facebook con 250 dólares, o el genio cruel de Steve Jobs arrancó su Apple.

Lo triste es que todo esto aquí lo sabemos hace tiempo. Y si dudábamos en algo, el “camarada” Andrés Hoppenheimer se encargó de escribir un libro “!Basta de historias!” para convencernos. (Leer ese libro, amarga más que una noche de sábado con la amada ausente,  ay, mientras el vino baja y en la vellonera suena una “Canción pequeña”, de Víctor Manuel).

Tomemos nota: No andamos mal porque una crisis energética sempiterna se niega a terminar, o porque nuestros partidos políticos -alocados por perder o arrogantes por ganar- no están a la altura de sus promesas fundacionales; o porque un narco de barrio es ya un san Martín de Porres con tatuaje, o porque ya te asaltan donde quiera y a toda hora. No. No.

Andamos mal por irresponsables, porque desde aquel Plan Decenal de Educación de los años 80 sabíamos lo que teníamos que hacer y no lo hicimos, no lo hacemos (¿lo haremos?)

¡Y aquí están los datos!, que al ser ingleses merecen mucho respeto, mire usted don Radha, que estos señores se montaron el capitalismo cuando por aquí los españoles andaban violando indígenas entre cruces, o convirtiendo a “indios vivos en cristianos muertos”.

Somos la vergüenza educativa de América Latina. Un Haití con Metro. Ruanda en elevados, túneles de Biafra…y una M (que no es del Mar que te regalé, no es del Mar, muchacha.)

La educación es la luz. No hay malos en el mundo, tan solo hay ignorantes de la ciencia, de los valores, o del amor…. pero ignorantes de Dios o de tus ojos, que es peor.

La educación no es un instrumento para tener o aparentar, sino para ser, para vivir, eso, eso: para vivir.