Mujeres, mirada y resistencia

La Cuestión Migratoria

Por Virtudes Álvarez

En el año 2010 fui invitada por el Partido Comunista del Trabajo  (PCT) a participar en el diplomado “Estudios de Realidad Social Dominicana”. Manuel Salazar, su secretario general, inicio el mismo reivindicando la necesidad de la militancia conceptual e integral;  “aquella en la que la o el  militante está preparado para el debate político e ideológico, para la lucha de masas incluida la electoral, y para cualquier escenario que las circunstancias requieran”.

La Cuestión migratoria fue un tema del modulo VII y parte de la bibliografía y documentos base para el mismo. Con la autorización de sus autores comparto en ACENTO la primera parte.

Contexto histórico.

Desde la proclamación de la independencia formal del país en 1844, los intelectuales han estado pugnando por abrirles las fronteras nacionales a los extranjeros, en lo que algunos han llamado la migración deseada, es decir de blancos, supuestamente portadores de progreso.

La demanda de estimular la llegada de europeos tenía un alto componente racista, tomado de la ideología imperialista que situaba a Europa como centro de la civilización moderna e igualaba a asiáticos, latinos y africanos como la barbarie, incapaces de organizarse a la manera burguesa de los imperios colonialistas de Europa Occidental. Así, ser blanco, europeo, devino en portador de progreso y, ser mestizo o negro era símbolo de la ineptitud y lo atrasado. Ampliar con datos.

Los intelectuales nacionales que asumieron el discurso colonialista, forjaron políticas públicas para que República Dominicana “progresara” y para ello crearon instrumentos jurídicos para estimular la llegada de extranjeros, acorde con las ideas dominantes de las élites de la época. El contexto actual, igual!

Así entre 1844 y 1900 llegaron territorio nacional español, italiano, estadounidense, puertorriqueño y cubanos; también árabes (sirios, palestinos y libaneses) y un contingente de chinos…..cuantos?

La quiebra de la plantación cafetalera en Puerto Rico, arrojó hacia Santa Domingo mano de obra borinqueña. La instalación de la moderna industria azucarera a partir de 1870, trajo al país a trabajadores de las Antillas menores llamados cocolos. Para bajar los costos de producción y aumentar la tasa de ganancia, a partir de 1920, los norteamericanos (que entonces tenían el país ocupado militarmente) estimularon la llegada masiva de nacionales haitianos, que tendría impacto decisivo en la vida dominicana con posterioridad. (Needed but unwanted: Haitian immigrants and their descendants in the Dominican Republic, Pg. 24 (Catholic Institute For International Refugees, 2004)

Con el advenimiento de Trujillo al poder en 1930, y el desarrollo de un proyecto burgués consistente, se hizo necesario recuperar el espacio geográfico de la frontera, controlado comercialmente por la burguesía haitiana   y para  tal propósito se suscribió en 1936 el “Protocolo de Revisión del Tratado de Frontera Dominico Haitiano, 1929”, (Gaceta oficial No. 4890, del 01/04/ 1936); se procedió a la sustitución de la moneda haitiana que circulaba libremente en pueblos fronterizos; la práctica del vudú se consideró ilegal,  y después, la matanza de haitianos de1937.

Más tarde se suscribieron acuerdos binacionales  para regular el ingreso de extranjeros, que durante la época de Trujillo se cumplieron y a partir de 1966, Joaquín Balaguer lo uso políticamente contra políticos haitianos y dominicanos, especialmente contra el Dr. José Francisco Peña Gómez.

Durante la dictadura de de los doce años (1966-1978) el balaguerismo chantajeaba a los políticos de ambos lados de la frontera con el tema de los inmigrantes indocumentados; al tiempo de usarlos en mítines y procesos electorales, dotándoles de cédulas y actas de nacimientos falsos, para que ejercieran el voto a su favor y si no “cooperaban” eran deportados.

Ese fue uno de los múltiples recursos manejados por  Balaguer en las sucesivas mascaradas electorales con las que retuvo el poder por veinte y dos años; maniobra política llevada al extremo de despojar al Dr. José Francisco Peña Gómez  del triunfo electoral  en 1994, impidiéndole ser Presidente de la Republica. Se produjo  la crisis política que redujo en dos años el periodo presidencial  (1994-1996), y con esa patraña política, es que en 1996, Leonel Fernández se convierte en presidente. Con el apoyo de Joaquín Balaguer y lo que este representaba.

No debe extrañar la sentencia del  Tribunal Constitucional.

¡De aquellos polvos, estos lodos!

Continuara.

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