Justicia y bien común

La Cruda Realidad

Por Juan Tómas Taveras

Se considera la economía “como la ciencia que estudia los métodos más eficaces para satisfacer las necesidades humanas materiales, mediante el empleo de producción de bienes y servicios o el conjunto de bienes y actividades que integran la riqueza de una colectividad o un individuo: trabajo, tiempo, dinero, redistribución de riqueza, ahorro, etc..”

En nuestro país yo definiría la economía como la ciencia de la miseria, donde se explota el pueblo como fuerza laboral para beneficio de unos pocos o los grupos de poder. Un Estado donde se socializan los problemas y el trabajo, pero se privatizan (para unos poco) los beneficios y los privilegios. Situación que fortalece la inequidad social.

Todos los días nos encontramos con amigos o desconocidos que se muestran indignados con el derrotero político-social, que a su vez nos pone de frente con la crisis económica que elevan los precios de los artículos de la canasta familiar por las nubes, cada vez es menor el poder adquisitivo de nuestra moneda y mayor la inflación . Muchos dicen, hay que hacer algo, esto no puede seguir así; no podemos permitir que los grupos de poder corruptos y revestidos de impunidad; acaparen y lo controlen todo. Otra gran parte expresan, esto se jodió, no hay nada que hacer. y el resto, los serviles, cómplices y comprometidos que lo justifican todo; vendidos por migajas o llenos de ignorancia y que no quieren ver la realidad; esa realidad que nos esclaviza y en la que se nos vulneran nuestros derechos.

Un ejemplo revelador lo exclama la presidenta de La Federación Nacional de Comerciantes y Empresarios de la República Dominicana (Fenacerd), Rosa Dignorah Peña Acosta, quien llama la atención al Gobierno: “Esta grave crisis que encierra al pueblo en desolación, incertidumbre, pero sobre todo, en  torbellino de  desesperación,  por la creciente inflación de más de 100% en la última década que se registra en nuestra economía.” “Si las cosas siguen como van,  para el próximo año,  se estima que más de 10 mil negocios cerraran sus puertas o cambiaran de propietario, producto de la voracidad fiscal, el asedio de las autoridades  de Interior y Policía, Medio Ambiente, Fiscalía y de  la falta de protección e inseguridad ciudadana, por lo que se vislumbra que éste 2014 será un año de confrontaciones que podrían dar al traste con un estallido social de consecuencias similares a los que vive hoy Venezuela.”

“Consideramos  que existen grupos muy poderosos que manejan las ventas al por mayor y al detalle de los productos de primera necesidad, y ejercen un control total de lo que entra y sale al mercado, determinado por ende los precios de esos productos,  y por demás son beneficiados con  importaciones con cero (0) arancel del DR-Cafta y acaparan las subastas especulativas públicas o cerradas que realiza la Bolsa Agroempresarial de República Dominicana y llevan la voz cantante a la hora de reunirse con el presidente Danilo Medina y otros funcionarios.”

Imaginemos que todos los ciudadanos que comenten violaciones a la ley sean sancionados y de igual manera a los funcionarios cuando dejan de cumplir con su deber, así mismo a los representantes de sectores poderosos como los bancos, y que para ellos los castigos y las multas sean rigurosas y exorbitantes para que lo piensen bien cuando quieran estafar un cliente, además que deban pagar las indemnizaciones  y que de esta manera todos los engañados sean resarcidos.

Hace falta un régimen de consecuencias para todo aquel que violente las leyes, especialmente a los corruptos y ladrones de cuello blanco así como todos los demás colores de cuello, para que sean juzgados y condenados sin contemplaciones.

No permitamos que siga reinando la corrupción y sus protagonistas. No importaría quien nos gobierne si los ciudadanos están conscientes de sus derechos y se empoderan para exigir y reclamar la soberanía del pueblo y que se imponga la ley.

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