La voz del Consejo Regional de Desarrollo (CRD)

La corrupción es traición a la patria

Por Abraham Abukarma Cabrera

La Constitución y las leyes deben ser el fundamento en una sociedad organizada y del estado de derechos de una verdadera democracia con libertades e igualdad para todos; también debe ser la guía para la política y la conducción de los destinos del Estado.

Los numerales 11 y 12 del artículo 75 de nuestra Constitución manda:

“-Desarrollar y difundir la cultura dominicana y proteger los recursos naturales del país, garantizando la conservación de un ambiente limpio y sano.

-Velar por el fortalecimiento y la calidad de la democracia, el respeto del patrimonio público y el ejercicio transparente de la función pública.”

Es obligación de todos convertir en un “imperativo categórico”: rescatar los derechos y deberes que están ausentes y exigir los que están vigentes, pero que no se aplican. Así como participar o pedir transparencia ética ante la función pública y en el resto de la sociedad.

Juan Pablo Duarte dijo: “Mientras no se escarmiente a los traidores como se debe, los buenos y verdaderos dominicanos serán siempre víctimas de sus maquinaciones.” “Nunca me fue tan necesario como hoy el tener salud, corazón y juicio; hoy que hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la patria.” “La Nación está obligada a conservar y proteger por medio de leyes sabias y justas la libertad personal, civil e individual así como la propiedad y demás derechos legítimos de todos los individuos que la componen.”

Como símbolo de protesta a esa mancha de los traidores y corruptos; invitamos a que todos juntos rechacemos y enfrentemos la corrupción tanto por parte de los funcionarios públicos, como por los privados y demás ciudadanos cómplices.

Hago un llamado a toda la ciudadanía, en especial a todas las organizaciones comunitarias, cívicas y religiosas que siempre han defendido los valores éticos y morales de la ciudadanía, a hacer una cruzada sin cuartel para rescatar la transparencia en la administración pública; el orgullo y el sentimiento por la patria; el respeto a las normas y los valores familiares.

También llamar la atención para que se unan a esta lucha a la diáspora dominicana, que muchas veces tienen los sentimientos más sinceros a la patria.

Los habitantes dominicanos necesitan urgentemente perjudicar la ignorancia a través de la lectura comprensiva,  así que mis apreciados compatriotas a leer y leer comprensivamente. Les aseguro despertarán de la hipnosis y se liberarán de la manipulación que les mantiene en el servilismo y la esclavitud voluntaria por migajas.

Debemos estar claros de que el clientelismo es un miserable y falso pago, es un engaño, es una inyección de amnesia con el que te contaminas y te haces cómplices de todos los crímenes del Estado y de los miles de millones que envuelve la corrupción estatal asociada al sector privado.

Recuerda que tienes todo el derecho a recibir la parte que te corresponde de las riquezas y producción nacional, pero para obtener tu justa remuneración, debes conocer tus derechos y aprender a defenderlos.

Dice Paulo Coelho: “Estoy a dieta de pensamientos malos, personas destructivas y de cosas que no me convengan”. Contesto: Yo también quisiera, pero los malditos corruptos, ladrones e ineficientes funcionarios del Estado dominicano en sociedad con los poderes fácticos, no me lo permiten. Pues como ciudadano consciente y comunicador social, no puedo ignorar nuestros problemas.

Alguien dijo: “Quiero renegociar mi contrato social, ese mismo que nunca firmé”. Me sumo a dicho reclamo. Pues en República Dominicana, los partidos, las autoridades públicas y los poderes fácticos, en su gran mayoría son una asociación de malhechores, deciden y negocian todos los recursos públicos y naturales, socializan los problemas excluyéndose de los mismos, y lo peor de todo, individualizan como cosa privada para sí, los beneficios, ingeniándosela de una manera magistral para usufructuar el erario sin darle participación al pueblo común, que encima de todo, debe pagar los impuestos que lo sustentan sin recibir de los resultados que estos deben generar.

“Si no hay comida cuando se tiene hambre, Si no hay medicamentos cuando se está enfermo, Si hay ignorancia y no se respetan los derechos fundamentales de las personas, la democracia es un cascarón vacío, aunque los ciudadanos voten y tengan parlamento.” Nelson Mandela

Estamos en la primera fase de un sistema de gobierno democrático, es una fase que nos obliga a reforzar, ensanchar y hacer crecer las formas de la democracia participativa, donde el pueblo es quien toma todas las decisiones ejecutivas y legislativas, a través de los funcionarios que les representan.

Los granitos de arena dispersos a favor del bien, no son suficientes, aun contemple a las mayorías, porque los malos siempre están de acuerdo y asociados, siendo cada vez más fuertes, lo que dificulta vencerlos. Urge la cohesión de los que estamos del lado del bien, para fortalecernos y derrotar el mal.

Mientras el mundo se estrecha o se encoge como aldea global en la carretera de la información y del conocimiento, la sociedad dominicana se distancia en la hipnosis y la ignorancia, en un ostracismo social. Cada grupo social o sector de poder honesto de nuestro pueblo está disperso y debilitado; cada quien está aislado en sí mismo, de espalda a la solución frente a los males sociales y el derrotero político.

Los protagonistas del crimen organizado, la corrupción y la impunidad, los malos, no solo se quieren adueñar de las riquezas, no se conforman, también contaminan el bien, infiltrándose y haciéndose pasar por buenos o intimándolos.

La violencia y la inseguridad se imponen a la paz y la tranquilidad. La población exige revertir este derrotero. Cada ciudadano debe involucrarse, pues estos temas nos conciernen a todos.

Cuando conoces tus derechos estarás consciente de que el Estado recibe sus ingresos para devolverlos en servicios básicos de calidad, no para dilapidarlos y robarlos, como: educación, salud, seguridad ciudadana, justicia, garantías de derechos y libertades; medio ambiente sano, agua potable, energía eléctrica, transporte, viabilización del tránsito, alimentos asequibles para todos, seguridad social en general y otros.

El bien común siempre se revierte a favor del bienestar individual”, este postulado es comprobable a simple vista, no comprendo entonces por qué razón crece tanto el individualismo, el poco interés en defender la cosa pública y la institucionalidad.

En pos de un contra peso a todos nuestros males, que tanto excluyen y dividen las sociedades, conscientes de que la corrupción y su impunidad son los de mayor daño a la institucionalidad y el desarrollo integral para todos, hemos decidido crear el movimiento cívico: “Ciudadano Contra la Corrupción”, (C3), como órgano institucional de veeduría pública, con el objetivo de promover la transparencia y la ética en el ejercicio de la función pública; además abrir espacios de cultura y educación en participación ciudadana, en defensa y protección de los derechos y libertades de las personas, de manera que cada habitante se convierta en un agente de cambio a favor del desarrollo integral y humano de nuestro país, resguardados por comportamientos impolutos.

Siempre en la historia de la humanidad hay personas que alardean de defender una causa, por ejemplo las fundaciones de protección ambiental son patrocinadas por empresas que contaminan el ambiente, las industrias madereras que viven destruyendo bosques gastan en fundaciones de protección a los bosques, las industrias de armas con fundaciones de promoción de paz.

Así mismo los políticos corruptos hacen discursos defendiendo la ética y la integridad, pero lo que realmente hacen es ser protectores y defensores de la corrupción, otros promocionando la lucha contra la droga, pero hacen lo contrario siendo parte como asociados, ejecutores u omisión del narcotráfico; los congresistas que hacen las leyes y deben dar ejemplos de cumplimiento, son los primeros que las violan e insisten en quejarse de su incumplimiento.

La mayoría de periodistas se vanaglorian de ser “críticos de los males sociales”, sin embargo, constantemente comparten, defienden y aplauden a los corruptos. Sacerdotes, clericós, obispos y pastores, supuestamente promotores y defensores de la filosofía cristianas, de los desvalidos y temerosos de Dios, enriqueciéndose con el diezmo y las donaciones a las iglesias; viviendo con lujos como príncipes y haciéndose de la vista gorda con los males sociales; conviviendo y haciéndose cómplices de los funcionarios corruptos; y lo peor de todo participes de violaciones y abusos de niños, niñas y adolescentes.

Los retos a superar son muchos. Sin lugar a dudas, la corrupción y la impunidad son nuestros peores males. Al describir las dificultades que agrega gestionar educar y redireccionar la cultura de conformismo, pesimismo, falta de actitud,  irresponsabilidad de nuestros funcionarios y políticos, entre otros impedimentos al desarrollo, nos muestra que es irrefutable, que falta mucho por hacer.

Los protagonista de la corrupción son la principal amenaza al trabajo honesto y el crecimiento institucional, urge la cohesión social para eliminar ese monstruo de siete cabezas. Por lo que estamos obligadas, las personas de bien a empoderarnos en nuestros derechos, como lo manda una  verdadera democracia representativa y participativa. Solo así nuestros modelos institucionales avanzarán y evolucionarán al hilo de los tiempos y las nuevas posibilidades, para lograr organizar la estabilidad y el equilibrio institucional.

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