El Informe Regional de Desarrollo Humano  titulado Atrapados: Alta desigualdad y bajo crecimiento en América Latina y el Caribe, publicado recientemente por el PNUD ,recoge una serie de datos regionales  sobre la democracia y los partidos políticos.

Los indicadores  respecto a la democracia son  preocupantes, muestran el avance del discurso de la antipolítica, como una inserción del pragmatismo, desde las  élites que procuran desplazar a los partidos políticos de su espacio natural.

El sacrificio de la Raza Inmortal, la lucha de los partidos políticos contra la dictadura,  el retorno a la constitucionalidad sin elecciones 1963,  los partidos políticos de la transición democrática de 1978,  los partidos políticos de la modernidad y del desarrollo 1966, los partidos políticos  de la solidaridad internacional 1939, los partidos para  construir un altar democrático  como Acuerdo de Santiago, esos son los que históricamente han sostenido la democracia, a los ojos de estos nuevos dioses de la antipolítica no valen  nada, son portadores del germen  de la destrucción como virus enseñoreados y  carroñeros.

Hoy los partidos políticos quieren ser pulverizado por actores sectoriales. La política es distinta a los negocios, a la empresa, a las religiones, marcan diferentes  roles sociales fuertemente diferenciados. Los hombres y mujeres  de los partidos políticas deben impulsar el bienestar colectivo, emulando a muchos líderes dominicanos, que no acumularon ninguna riqueza a lo largo de su carrera política.

Privilegiar la eficiencia sobre la democracia, como dice el informe  en un rango del 68 %, es de altísima procuración  y debe producir inmediatamente una profunda reflexión en los partidos políticos. Debe llamar la atención el hecho de  que la mayoría piense, un    63 % que estamos en presencia  de gobiernos que privilegian  las minorías.

Si los datos anteriores son preocupantes, más preocupante es que el informe del PNUD, destaca como línea estructural del pasamiento lógico,  la articulación de las élites  con  el poder, a menudo las políticas que se trazan son la  expresión de visiones unilaterales que interpelan  la voluntad democrática de las mayorías nacionales.   Dice el informe PNUD que  : La región ha dado lugar a múltiples ejemplos de élites económicas que interfieren en el diseño o la implementación de políticas, y como resultado de esa interferencia, los sistemas fiscales, la política de competencia y las regulaciones del mercado a menudo se han modelado en beneficio de un pequeño grupo de ciudadanos más que pensando en el bien común.

Los partidos políticos deben regresar con urgencia quirúrgica a la formación de militantes, dejar el pragmatismo electoral para volver a ser partidos propositivos, temáticas, analíticos y modernizantes, partidos conectados. Los partidos políticos  deben privilegiar la defensa de la Constitución y los derechos fundamentales, deben luchar abiertamente contra la corrupción y la degradación del medio ambiente, deben defender con valor y hasta el sacrificio los intereses nacionales. Los partidos políticos deben entender que están retados a transformarse, cualificarse, que deben conectar con las mayorías, principalmente con la juventud y las mujeres, todo esto ante  las graves amenazas de la antipolítica, que pueden ser barridos  todos  ellos, y con ellos el sistema democrático.  Ejemplos sobran. Todavía hay tiempo.