La comedia electoral tiene color de hormiga. Se disputan el poder, o mejor dicho se disputan el botín, como de costumbre, dos asociaciones de malhechores llamados partidos políticos.

El candidato del partido blanco es un troglodita, el de los morados es un miquifriqui, palabra que no existe en el diccionario y no me importa. No significa nada y lo define de cuerpo entero.

El Miquifriqui viene de las filas del gobierno y no tiene nada que decir, no sabe decir y no tiene nada que aportar como no sea más de lo mismo. La vice aportará el sombrero, su flamante colección de vestidos y sombreros costosísimos de mal gusto su bella sonrisa cosmética y astracanada y su proverbial don de mando. La sonrisa es lo mejor que tiene. Si abre la boca para decir algo lo echa todo a perder. Mejor es que siga sonriendo todo el tiempo.

El Troglodita tampoco tiene nada que decir y nada que aportar, sino más de lo peor, pero todo lo dice en forma convincente, porque habla rápido y sin pausas, habla como un hombre aunque no es más que un muchacho viejo, habla más rápido de lo que piensa, quizás porque no piensa, y aunque  inspira terror en una parte de la población puede salirse con la suya porque tiene como oponente a un miquifriqui.

Lo demás se lo dejo a Sara Pérez. Y a Koldo, por supuesto

El Miquifriqui es sagaz, organizado, organizador de cuadros, pero frente a las masas en un discurso se revela un poco preparlante, hace el papel de predicador, de un cura en misa denunciando los pecados del Troglodita, que son muchos. Y que además son los mismos pecados de la pandilla que representa.

Habla de la lucha contra la corrupción y en el trámite se expone como cómplice y expone imprudentemente el pichirrí y por el pichirrí lo pueden agarrar de nuevo. Una situación muy incómoda como dijo alguna vez Andrés Luciano Mateo con sus pinceles o pinceladas violentas.

Hipólito Terror Domínguez es un tribuno, tribuno de la plebe y plebe él mismo. Plebe con cojones, sobre todo de la cintura para abajo. (Cosas que no  debiera permitir la Comisión de espectáculos Públicos). También es abanderado de la lucha contra la corrupción, aunque excluye al corrupto Euclides Gutiérrez por  ser un corrupto favorito. Excluye seguramente a Pepe Goico. Se excluye además a sí mismo como se excluye el Miquifriqui.

Para ganar credibilidad  en esa lucha, ambos deberían dar el ejemplo y hacerse un harakiri en televisión.

Lo demás se lo dejo a Sara Pérez. Y a Koldo, por supuesto.