Uno de los supuestos logros que más proclamó el PLD durante toda su gestión de gobierno fue el haber logrado la transición de un país mayoritariamente pobre a un país de clase media. Para finales del 2018, Danilo Medina proclamaba que aproximadamente el 30% de la población ya era clase media, respaldando sus afirmaciones en el índice de ingresos establecidos por el BID (cuestión que no trataremos en el presente artículo). Sin embargo, al finalizar la gestión del partido morado, la vulnerabilidad económica de la mayor parte de la población se hizo evidente.

Esto no se debe sólo a las crisis internacionales y nacionales como los problemas comerciales entre China y Estados Unidos, o el COVID-19, sino a una ficción creada por el partido de turno con el objetivo de perpetuarse en el poder. El discurso sobre la clase media fue un dispositivo de manipulación política que estaba fundamentado en el gasto público.

A través de la ley 68-20, se modificó el proyecto de ley del Presupuesto General del Estado para el 2020. La justificación de dicha modificación fue la desfavorable situación económica que había generado el impacto del coronavirus en el país. En las modificaciones de dicha ley, el artículo 2 establece que al gobierno central se le aprobaba un monto de RD$1,070,312,255,666(algo interesante es que, en la distribución presupuestaria, a la Presidencia de la República se le diera un total de RD$25,043,976,103 mientras que al Ministerio de Salud Pública sólo se le aprobaran RD$ 4,689,885,520).

La clase media del PLD es aquella que fortalece la corrupción y la impunidad porque hace que la ciudadanía dependa de los sueldos del Estado

Para muchos es normal que el gasto público aumente, entendiendo que hay distintos factores que intervienen, tales como la inflación o el aumento de las instituciones públicas que hacen falta para el funcionamiento del Estado. Pero lo cierto es que desde el 1991 hasta el 2018, el gasto público ha aumentado nueve veces más de lo que ha aumentado el PIB[1]. Y aunque el PIB no se utiliza para pagar la deuda del Estado (para eso están los impuestos), es necesario resaltar que no sólo ha aumentado el PIB, sino que las deudas se han multiplicado y, además, los salarios en el sector privado se mantienen estancados.

En la publicación del Banco Mundial titulada "Cuando no basta el crecimiento. Razones de la rigidez de la pobreza en la República Dominicana" se señalan tres razones fundamentales por las cuales el crecimiento económico no ha logrado tenido mejores resultados para la sociedad dominicana. La tercera de esas razones se refiere al gasto público en sus dos dimensiones: en los ingresos, el Estado dominicano no logra establecer políticas fiscales eficaces para que la recaudación de impuestos sea más amplia y genere mayores ingresos al Estado; y los gastos, los cuales han aumentado dramáticamente, teniendo el Estado que recurrir a préstamos internacionales para poder asumirlos (como es el caso de los US$650 millones prestados por el FMI a inicios de este año). Para nadie es un secreto que la reforma fiscal que tenemos pendiente desde hace varios años no se ha realizado por dos razones fundamentales: la primera es porque hay intereses de sectores de poder y la segunda, quizás la más importante, es porque la mayor parte de la población no podría resistir esa carga tributaria manteniendo los ingresos que se tienen hasta el momento.

Por lo tanto, tenemos un país cuyos anteriores gobernantes afirmaban que era de clase media, pero que no resiste una reforma fiscal y que su aparato estatal es la principal fuente de endeudamiento. Endeudamiento que se comprende mejor cuando le echamos una ojeadita a las nóminas del Estado y a la cantidad de instituciones creadas para proveer empleos sin que fueran productivos para el país (por lo tanto, botellas). Entonces, la clase media del PLD es la clase media de las botellas; la clase media cuyos ingresos estaban fundamentados en las nóminas de las instituciones públicas y que ante cualquier vulnerabilidad del Estado retornaría al estado económico y social de pobreza.

La clase media del PLD es aquella que fortalece la corrupción y la impunidad porque hace que la ciudadanía dependa de los sueldos del Estado. Por lo tanto, sin negar el avance de muchos sectores de la vida económica nacional, no podemos seguir consintiendo este tipo de políticas. No se puede consentir que el aparato estatal asuma el papel de empleador de la ciudadanía. Es necesario estar vigilantes, asumir que estamos en un país pobre y trabajar por el crecimiento de una verdadera clase media haciendo las reformas que sean necesarias.

[1]Tomado del Informe sobre el gasto público de CREES:https://www.crees.org.do/es/el-gasto-p%C3%BAblico-real-en-la-rep%C3%BAblica-dominicana-se-increment%C3%B3-99-veces-mientras-que-el-pib-real-42