Los prejuicios contra esta agricultura, considerada hoy sostenible por un gran número de investigadores, han llevado a los gobiernos a tomar acciones negativas o erróneas contra los pobladores de la parte alta de las cuencas hidrográficas, desconociendo así la interrelación que se produce entre el hombre y su medio ambiente natural, sin la cual no es posible lograr el equilibrio entre el ecosistema y el socio-sistema.
En República Dominicana, de manera particular, solamente dos casos sobre erosión de suelos, han sido documentados: el primer caso fue el Proyecto Manejo de Recursos Naturales (MARENA) ejecutado por la Secretaría de Estado de Agricultura (SEA), durante el período 1982-1986. Dicho proyecto se ubicó en la Cuenca del Río Nizao [uno de los ríos más intervenidos en el país, ya que cuenta con cinco represas].
El proyecto consistió, entre otros aspectos, en inventariar los recursos siguientes: a) suelo, b) agua y c) plantas, además de la realización de un estudio de erosión de suelos, para el cual se utilizó la metodología desarrollada por el Servicio de Conservación de Suelos de los Estados Unidos [Soil Conservation Services]. Dicho estudio partió del establecimiento de parcelas fijas y levantar datos de escorrentías sobre las cuencas estudiadas.
Para el análisis de los datos colectados en parcelas de escorrentías, se utilizó la ecuación universal de pérdida de suelos desarrollada por el Soil Conservation Services. Esta ecuación, que fue establecida para ser aplicada en condiciones ambientales diferentes a la del país, arrojó datos erróneos o poco confiables. El estudio reveló que los agricultores de la cuenca del Río Nizao estaban degradando el suelo a un ritmo de 600 toneladas de suelos por hectárea por año. Esta cantidad de pérdida por erosión resultó ser un dato alarmante, sobretodo tomando en cuenta que la FAO considera que para que exista un equilibrio entre la formación natural del suelo y la pérdida de éste por razones naturales y/o antropogénicas, estos niveles de degradación no deben ser mayores de 10 a 20 ton/ha/año.
Esta exageración, sustentada por técnicos nacionales, hizo que el gobierno reaccionara aplicando medidas represivas extremas, en contra de los pequeños agricultores que poblaban la cuenca. Las principales de tales medidas consistieron, entre otras, en la prohibición de siembra, reubicación de agricultores y en caso de desobedecer, éstos eran confinados a prisión. Lo penoso, durante este período represivo en contra de los pequeños agricultores de montañas, es que contara con el aval de los profesionales y técnicos conservacionistas que tuvieron a su cargo la conducción de dicho proceso.
Estos resultados de los estudios antes aludidos, nunca fueron sometidos a una reevaluación crítica, como debió haber ocurrido dadas las discrepancias que mostraban con resultados observados en otras zonas del globo, con similares características.
El segundo estudio de erosión (run off) consistió en una investigación llevada a cabo en el Parque Nacional de Los Haitises (Lora Salcedo, 1995). En esta investigación se estudiaron diferentes escenarios, tales como suelo desnudo, suelo cubierto de malezas, suelos bajo asociación de yautía con guandules y yautía con habichuelas. El estudio de investigación arrojó que la taza de erosión de suelos estuvo en un rango de variación de 0.5 a 209ton/ha/año. Esta investigación fue conducida durante el período lluvioso de Abril-Agosto, por lo que no representa datos extrapolables a otras zonas del país. (continuará)