Esto creo, esto pienso

La acumulación de “indelicadezas”, sacude las Américas y a nosotros

Por Rafael R. Ramírez Ferreira

El primer castigo del culpable,

es que su conciencia le juzga

y no le perdona nunca.

J.Juvenal.

Parecen argumentaciones para párvulos pero no lo son. Las podrá proponer hasta un santo padre sin santificar y por cualquier parte aun siendo palabras, supuran algo que hiede peor que una materia fecal en fermentación. Es algo como seguir jugando con fuego muy a pesar de que la ignición se puede producir por sí misma al la materia prima estar demasiado caliente por las cercanías con las llamas. Podrá parecer muy pura, aunque todos sus antecedentes y relaciones demuestran que no es así. Pero el fiel creyente, que no es cura pero si abogado, dice todo lo contrario, que si nos llevamos del tiempo que perdió su credibilidad, de inmediato nos damos cuenta que la cosa no es como él dice, más bien parece una canallada.

Solo pienso en el gato contando los ratones en un corral, la cuenta final todo el mundo se la imagina: Cero ratón y un vigilante y satisfecho gato. Pero esto no es raro debido a que son tantas las veces que se ha repetido lo oscuro, que por más pintura blanca que utilicen, siempre se ve lo opaco detrás. El clientelismo político, el populacho ya no es solo con los pobres padres de familia, ya ha subido de categoría y lo vemos en profesionales otrora muy distinguidos ellos pero que la política los ha redirigido y como muestra un botón: la entrega del Hospital al Colegio Médico Dominicano (CMD) dentro de la Ciudad Sanitaria. ¿Los mismos que se están matando por obtener unos y por permanecer otros frente a la dirección del colegio? ¡No ombe, no! Esos son otros, pero iguales.

Ha sido de tal magnitud el embarre que los nuevos reformadores, los progresistas; izquierdistas renegados y otros tantos idealistas solo de mente, han producido en América Latina, que se ha perdido la capacidad de asombro. Si, son los mismos que aborrecían las dictaduras y tiranías pero que una vez llegado al poder, han hecho lo mismo que ellos pero, sin elegancia alguna, sin mayor fortaleza que el descaro, la ambición sin límites y un populismo político que hoy nos arrastra a todos hacia la violencia y la desesperanza. A todo esto, tenemos que decir, que como todo en la vida pasa, ya estos farsantes están cayendo y el primero se fue de boca llevado por la ambición de permanecer en el poder mientras otros del patio pretenden emularlos pero, sustentando “Proyectos” políticos a los cuales prestarle la silla pero no el mando, en tanto pasen rápidamente los primeros 4 años, con la esperanza de volver a tenerla con por lo menos ocho años más.

Cayó el primero, y vuelve a ponerse de moda el refrán aquel de que “cuando veas la barba de tu vecino arder, pon la tuya en remojo”. Pero tranquilos todos, porque en este país no puede pasar lo mismo que en Bolivia y menos lo de Chile, muy a pesar de la semejanza entre los hechos, al contrario de lo que le paso al “cocainero”, este es un pueblo manso, pendejo y dominado por un clientelismo populachero que cuando no le ofrece gallos les da circo, sin contar con que el carácter profesional de los militares está desgraciadamente del cielo a la tierra, con relación a esos países.

Además de todo esto, ya se presenta un candidato que habló del salario miseria en el sector privado, de donde se colige que en sus empresas es otro gallo que canta, es decir, que por lo menos en cuanto a salario ya estamos blindados porque ese mensaje indica que todas las empresas deberán seguir el ejemplo de las de él… ¿…? Algo así de eficiencia como cuando fue funcionario donde cada semana me parece, entregaba un camino vecinal nuevo, en tanto, la autopista Duarte la convertía en un camino vecinal, al igual que la carretera Casabito-Constanza. En resumen, una cosa, ¿bien de bien? ¡Sí señor!

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